El actual jugador del Arsenal y con pasado en la Real Sociedad, publicó una extensa carta en ‘The Player Tribune’ en la que narró el calvario que vivió con la lesión en su pie derecho
Mikel Merino ha sido uno de los jugadores que el pasado verano hizo feliz a toda España cuando defendiendo los colores de la selección española ayudó a bordar la segunda estrella mundialista en la cita de Estados Unidos, México y Canadá. Pero mucho antes de todo eso, Mikel Merino sufrió uno de los periodos más complicados de su vida a nivel deportivo. Momento que curiosamente coincidió con el embarazo de su pareja.
Mikel Merino sufrió una lesión sumamente extraña en el pie derecho tal y como el propio jugador del Arsenal narró en una carta en ‘The Player Tribune‘ en la que repasó todo el tiempo que pasó desde que conoció su diagnóstico hasta que terminó levantando el título de campeón del mundo con España.
Mikel Merino y una lesión que pudo dejarlo fuera del Mundial
La carta de Miikel Merino para el medio citado anteriormente comienza con el jugador del Arsenal recordando cómo estaba el pasado mes de febrero viendo diapositivas sobre su lesión: «Estaba en un despacho de la ciudad deportiva, con una bota ortopédica. El doctor del club y el jefe de fisios iban pasando diapositiva a diapositiva».
Mikel Merino narró la complicada situación que estaba viviendo con una lesión que el médico del Arsenal, con más de 30 años en la profesión, no había visto jamás: «La situación era todavía peor, porque el especialista que me hizo las pruebas nunca había visto una fractura de estrés en esa zona del pie. Y llevaba 30 años en esto. Llamó a cinco de los mejores especialistas del mundo, y ninguno lo había visto tampoco. Nadie sabía cómo se iba a recuperar mi pie, ni si se iba a recuperar. Una parte de mí tenía miedo de no volver a jugar al fútbol nunca más».

Pero el peor momento para Mikel Merino llegó cuando le tuvo que contar a su mujer lo que estaba pasando. «Cuando le conté a mi mujer, Lola, lo que había dicho el doctor, ahí fue cuando me derrumbé. La cabeza ya lo había entendido, pero el corazón necesitaba que lo dijera en voz alta. Los días siguientes fueron de los más duros de mi vida. Lo primero que pensé fue: No me puedo creer que me vaya a perder otro», narró Merino.
Mikel Merino estuvo a punto de perderse el Mundial
Mikel Merino, que sabía que su lesión pasaba todos los plazos para ser convocado por España, arriesgó todo lo que pudo por tal de estar en la lista de Luis de la Fuente para la cita del Mundial. «Puse toda la carne en el asador. Me dijeron que me podían poner dos tornillos en el pie para darle sujeción. Y yo: Venga, va, ponédmelos. La mañana después de la operación, estoy en la cama, en casa. Te puedes imaginar: todo entumecido y destrozado. Tengo el cuerpo hasta arriba de anestesia».
Además de contar cómo le hicieron un control anti dopaje al día siguiente de su operación pasadas las 7 de la mañana, Merino narró la forma en que Luis de la Fuente fue informado y este le transmitió todo su ánimo: «Al míster ya le habían informado de la lesión, pero yo tenía que llamar a Luis de la Fuente. Le conté todo lo que me habían dicho los médicos, menos lo de “imposible”. Luis podría haberme hecho la cruz en ese mismo momento, pero me dijo: «Mucha suerte. Estaré pendiente de ti. Cuídate mucho, y cuida mucho a tu mujer»».
Mikel Merino vivió momentos muy duros ya que con su mujer embarazada, vio como él era el que tenía que ser ayudado por su pareja e incluso llegó a comprarse una silla de ruedas eléctrica para poder pasear junto a ella y su perro: «También tenía que sacar a pasear a la perra, pero un día dije: «Se acabó». Tenía que hacer algo. Me compré un carrito eléctrico rojo. A la mañana siguiente iba yo por la calle con la perra en la correa. Ella iba con la lengua fuera, las orejas al viento, mirándome todo el rato, igual para ver si subía la velocidad».
Con su hijo Marco Merino ya en el mundo, Mikel Merino volvió a sentirse futbolista con el Arsenal y finalmente llegó la ansiada llamada de Luis de la Fuente: «Al día siguiente puse la tele española. La Federación había hecho un vídeo increíble sobre cómo la selección es de la gente, así que Luis no leía los nombres. Le había cedido ese honor a héroes anónimos de toda España. Yo estaba sentado en el sofá diciendo: Por favor, por favor, por favor… En un momento dado, salió en pantalla una mujer en un viñedo. ¡Mikel Merino! Abracé a Lola. Le di un beso a Marco. El móvil echaba humo con tantos mensajes. Me iba al Mundial». Por último, Mikel Merino recordó lo que sintió una vez que el colegiado de la final del Mundial pitó el final: «Y entonces me vino una imagen a la cabeza. Yo de pequeño, con un balónSin texto, sin poesía, solo esa imagen. Veía a ese niño diciéndole a su madre que algún día ganaría el Mundial. Y ahora ese niño estaba corriendo por un campo de Nueva Jersey, como campeón del mundo».





