El árbitro Ricardo de Burgos Bengoetxea decidió validar el gol del empate del RCD Mallorca ante el RCD Espanyol tras revisar durante casi cuatro minutos una posible falta de Samu Costa sobre Urko González. El VAR, dirigido por José Antonio López, recomendó revisar la jugada, pero el colegiado mantuvo su decisión inicial
La jornada 28 de LaLiga dejó una de las acciones arbitrales más polémicas de la temporada. El empate del Mallorca ante el Espanyol en Son Moix, anotado por Pablo Torre, estuvo precedido por una acción de Samu Costa sobre Urko González que generó una larga revisión en el VAR y terminó con una decisión final que encendió el debate.
El árbitro del encuentro, Ricardo de Burgos Bengoetxea, fue llamado desde la sala VOR para revisar la jugada por una posible falta en la fase de ataque. La recomendación llegó desde el VAR, dirigido por José Antonio López, lo que obligó al colegiado a acudir al monitor para analizar la acción.
La revisión se prolongó durante casi cuatro minutos, una secuencia larga que reflejó la dificultad para encontrar una imagen concluyente. Finalmente, el árbitro internacional decidió mantener su criterio inicial y validar el gol del Mallorca.
La conversación completa entre el VAR y el árbitro
Pero el análisis de la jugada fue mucho más complejo de lo que pareció inicialmente. Los audios del VAR revelan una conversación extensa entre la sala de videoarbitraje y el colegiado en el campo.
La revisión comenzó con el aviso del VAR: “Richy, te recomiendo una revisión para que valores una posible falta en la fase de ataque”. Mientras caminaba hacia el monitor, el árbitro intentó calmar el ambiente en el terreno de juego: “Eh, eh, chicos, tranquilidad por favor”.
Desde la sala VOR le mostraron las primeras imágenes explicando el posible contacto: “Observamos que el defensor pone el pie encima del balón y Samuel Costa le pega una patada”. Pero el árbitro pidió más claridad en las imágenes antes de tomar una decisión. “Ponme por favor el contacto. Yo ahí no sé si es la dinámica de la acción”, respondió De Burgos.
Una revisión marcada por la falta de imágenes concluyentes
Sin embargo, el problema principal durante la revisión fue la falta de una toma clara que mostrara el impacto. El colegiado insistió repetidamente en que no veía el contacto de forma evidente. “¿Pero estás seguro de que le pega patada? ¿Tenemos otra cámara?”, preguntó.
Las imágenes se sucedieron desde diferentes ángulos, incluyendo tomas aéreas y cámaras desde detrás de la portería. Pero ninguna terminaba de convencer al árbitro. “Esa no me vale, esa no me vale”, respondió al ver una de las repeticiones.
La sala VAR incluso llegó a ofrecer una imagen del sistema de fuera de juego semiautomático (SAOT) para intentar localizar el punto de contacto. “Vamos a ponerte una de SAOT”, indicaron desde el VOR.
El árbitro pidió entonces analizar la jugada con mayor precisión: “Frame a frame, por favor. Parádmela en el punto de impacto”.
La decisión final del árbitro
Pero tras revisar todas las tomas disponibles, De Burgos Bengoetxea concluyó que no había evidencia suficiente para señalar falta.
La frase final del colegiado fue clara: “Chicos, yo con estas imágenes no lo tengo claro, voy a mantener el gol. Gracias”. La decisión validó el tanto de Pablo Torre y permitió al Mallorca igualar el partido en ese momento, convirtiéndose rápidamente en el foco principal del debate arbitral de la jornada.
La otra jugada polémica: la expulsión de Pickel
Pero el partido ya había tenido otra acción polémica minutos antes. En esa ocasión, el árbitro también acudió al monitor tras ser avisado por el VAR por una dura entrada de Charles Pickel sobre Omar Mascarell.
El aviso desde la sala VOR fue directo: “Ricardo, te recomiendo una revisión para que valores un posible juego brusco grave”. Tras revisar las imágenes, el árbitro detectó el uso de fuerza excesiva en la entrada. “Aunque vaya abajo, tiene mucha fuerza y le dobla el tobillo”, explicó durante la revisión.
Finalmente, De Burgos decidió cambiar su decisión inicial y mostrar la tarjeta roja al futbolista del Espanyol. En el acta arbitral justificó la expulsión con esta explicación: “Por hacer una entrada sobre el adversario con uso de fuerza excesiva”.
La reacción del Espanyol
Pero las decisiones arbitrales no sentaron bien en el equipo visitante. El entrenador del Espanyol, Manolo González, mostró su enfado tras el encuentro y cuestionó el criterio arbitral. “Ahora parece que todo es expulsión. Va con el pie al suelo. Creo que hubo segunda amarilla a Mojica y roja a Valjent. Estoy de los criterios un poco harto”, declaró el técnico blanquiazul.
Las jugadas analizadas en el VAR terminaron siendo decisivas en el desarrollo del partido y marcaron el resultado final del encuentro. La polémica arbitral vuelve así a situarse en el centro del debate en LaLiga, especialmente en un momento de la temporada en el que cada punto puede ser determinante para los objetivos de los equipos.





