El magistrado Ángel Márquez, que entre otros muchos casos mediáticos de la década de los 90 del siglo pasado (Aznalcóllar, UGT, Juan Guerra…) dirigió la causa abierta contra Manuel Ruiz de Lopera y así conoció al detalle «toda la historia del Real Betis»
Hace mucho tiempo que circula por la ciudad de Sevilla un rumor atribuido al siempre locuaz y carismático Manuel Ruiz de Lopera, según el cual el que fuera consejero delegado del Real Betis impidió que la titularidad de los terrenos sobre los que se levanta el estadio Benito Villamarín constasen dentro del patrimonio de José María González de Caldas, quien a finales del siglo XX accedió al cargo de presidente del Sevilla FC gracias a la fama y riquezas labradas como arquitecto y como promotor de espectáculos taurinos. Más de tres décadas después, el juez Ángel Márquez ha confirmado la veracidad de esa historia tan recordada por el desaparecido empresario de El Fontanal.
El veterano magistrado de la Audiencia de Sevilla se jubila este próximo miércoles a los 72 años de edad y después de casi 46 años en la judicatura. Entre los casos más mediáticos que asumió en este medio siglo está precisamente el que abierto por posible delito societario contra el propio Manuel Ruiz de Lopera -iniciado en su día por Mercedes Alaya-, que tuvo una interminable fase de instrucción y un larguísimo sumario que sirvieron a este bético confeso para conocer al detalle algunas de las anécdotas más famosas del Real Betis, equipo al que sigue desde niño.
El juez Ángel Márquez confirma la anécdota entre Ruiz de Lopera y González de Caldas
«Yo soy bético, pero no voy al campo, me gusta más verlo con una cervecita en casa«, ha explicado el juez Márquez al ser preguntado por si asiste a ver los partidos del Betis al estadio, al Benito Villamarín desde siempre y ahora temporalmente en La Cartuja, durante una entrevista concedida al diario ABC con motivo de su jubilación. «Fue muy interesante conocer toda la historia del Betis», añade, antes de confirmar la anécdota de González de Caldas, Lopera y el coliseo de La Palmera.
«Investigando el caso de Lopera me enteré de que el campo del Betis lo habían vendido a González de Caldas. Se recuperó por Lopera. Yo me enteré de todo lo que pasó. La documentación aún ocupa una habitación entera en la Audiencia. Es tanto el volúmen, que decían que se podía hundir el suelo», ha explicado sobre la operación que el entonces mandamás verdiblanco paralizó cuando lo terrenos del Benito Villamarín habían sido comprados por González de Caldas, que fue presidente del Sevilla FC entre el 14 de febrero de 1996 y el 15 de mayo de 1997.
González de Caldas dirigía en aquellos años la inmobiliaria Proinsur, que según las noticias de la hemeroteca había cerrado un acuerdo para la adquisición de esa parcela previo adelanto de una cantidad superior a los 300 millones de las antiguas pesetas (1,8 millones de euros) que iban a parar a las arcas del Real Betis, que en esos momentos estaba controlado por Gerardo Martínez Retamero y Hugo Galera.
En Nervión, la etapa del arquitecto y empresario taurino como máximo dirigente no duró mucho en aquella inolvidable junta en el World Trade Center con protagonismo de José María del Nido Benavente -denunciando la presencia de escolta armado con una pistola-, como artífice de un cambio de tornas en el poder que acabó con una moción de censura para González de Caldas y con un ascenso de Rafael Carrión al palco del Ramón Sánchez-Pizjuán.





