El seleccionador de Francia reconoce que España es justa finalista y que tiene el «deber» de representar lo mejor posible al país pese a tener que el partido que nadie quería, el del tercer y cuarto puesto
Didier Deschamps pondrá este sábado punto final a su etapa como seleccionador de Francia. Lo hará tras 14 años en los que logró ser campeón del mundo en 2018 y subcampeón en 2022. Este sábado tiene la oportunidad de completar el podio en ocho años y acabar como tercera en 2026 si vence a Inglaterra.
Pasado ya el enfado de la derrota ante España, donde apenas minutos después del pitido final quiso poner el foco en la capacidad del árbitro para dirigir dicho encuentro, Didier Deschamps ha reconocido en la rueda de prensa previa a ese partido por el tercer y cuarto puesto que tanto España como Argentina son justas finalistas de este Mundial.
«Ellos (España) fueron mejores y merecen estar en la final, Argentina también. Batieron a todos sus adversarios«, dijo el técnico francés tras sembrar las dudas sobre la actuación del árbitro después de la derrota contra España en semifinales (2-0), reconociendo que este no fue el motivo, aunque sí que lamentó lo condicionado que jugó Adrian Rabiot por la tarjeta amarilla que vio a los pocos minutos de comenzar.
El entrenador francés, que afronta su último encuentro al frente de la selección, también aclaró una supuesta salida de tono de Ousmane Dembélé durante el descanso de ese partido en el vestuario, pero indicó que el actual Balón de Oro nunca negó sus tácticas, sino que llamó a sus compañeros a presionar mejor.
La derrota contra España obligó a Francia a disputar en el Hard Rock Stadium de Miami el partido por el tercer y cuarto puesto, un encuentro que Deschamps confesó que no es el deseado por nadie aunque resaltó que tienen la responsabilidad de representar a Francia de la mejor forma posible y regresar con el bronce.
«Hay un deber cuando se lleva esta camiseta. Tenemos deberes cuando venimos al equipo de Francia«, sostuvo. Deschamps, que tendrá una última rueda de prensa tras el partido, se despidió diciendo que echará de menos la selección, pero agradeció la oportunidad de estar catorce años al frente de ‘Les Bleus’.
Deschamps llegó al banquillo en 2012, cuando ‘Les Bleus’ estaban inmersos en una una crisis de resultados, y ha conseguido firmar una de las etapas más brillantes de la historia de la selección francesa. Desde que asumió el cargo en 2012, convirtió a Francia en una referencia mundial, alcanzando las rondas decisivas de prácticamente todos los grandes torneos y levantando dos títulos de máximo nivel.
Didier Deschamps, el arquitecto de una era dorada en Francia
Pocos seleccionadores pueden presumir de una hoja de servicios tan brillante como la de Didier Deschamps. Bajo su dirección, Francia recuperó el protagonismo perdido y se acostumbró a competir por todos los títulos. Su mayor obra llegó en Rusia 2018, donde condujo a los galos hasta la conquista de su segunda Copa del Mundo con un equipo sólido, equilibrado y liderado por una generación que marcaría una época.
Lejos de ser un éxito aislado, Deschamps mantuvo a Francia instalada en la élite. En la Eurocopa de 2016, disputada en casa, llevó a los franceses hasta la final, aunque Portugal frustró el sueño del título en la prórroga. Seis años después volvió a rozar la gloria mundial, alcanzando la final de Qatar 2022, donde solo Argentina pudo apartarle del bicampeonato tras una inolvidable tanda de penaltis.

Su palmarés se completó en 2021 con la conquista de la UEFA Nations League, derrotando a España en la final y confirmando que Francia seguía siendo una potencia capaz de imponerse en cualquier escenario.
Palmarés de Didier Deschamps como seleccionador de Francia
Campeón del Mundial: 2018Subcampeón del Mundial: 2022Subcampeón de la Eurocopa: 2016Semifinalista de la Eurocopa: 2024Octavos de final de la Eurocopa: 2021Campeón de la UEFA Nations League: 2021
Con este recorrido, Deschamps no solo se consolidó como uno de los seleccionadores más exitosos del siglo XXI, sino también como uno de los pocos hombres capaces de conquistar la Copa del Mundo tanto como jugador (1998) como desde el banquillo (2018), un privilegio reservado a auténticas leyendas del fútbol.





