Corberán: «No me siento salvado, es imposible»

Corberán: «No me siento salvado, es imposible»

El técnico del Valencia no se fía de lo que pueda ocurrir en las últimas dos jornadas pese a los 43 puntos que suma su equipo; entiende el enfado de Mestalla y asume su responsabilidad

El punto ante el Rayo no tranquiliza a nadie y menos a un Valencia que lleva coqueteando todo el año con el fantasma del descenso. No hay motivos para respirar pese a que el equipo se ha situado undécimo con 43 puntos. El peligro sigue ahí y no hay razones para celebrar nada. Al menos no en esta Liga.

Carlos Corberán compareció tras el 1-1 ante el Rayo Vallecano con un mensaje directo y sin concesiones, muy parecido al que esgrimió Iñigo Pérez. El Valencia no tiene más remedio que seguir en alerta.

«Nadie puede darse por salvado. La Liga es totalmente impredecible, no se puede certificar nada, tenemos seis puntos por delante y el Valencia tiene que lucharlos todos. No me siento salvado, es imposible, ningún equipo de la parte media-baja de la clasificación puede darse por salvado porque todos tienen opción de puntuar», afirmó el técnico, marcando la línea a seguir en los dos últimos partidos.

Su discurso se asemeja al del resto de técnicos metidos en esta carrera atropellada por no descender. La igualdad es máxima y cualquier despiste se paga.

Corazón sin cabeza y reacción a medias

El análisis del partido dejó como diagnóstico claro que su equipo se dejó llevar por las emociones en todo momento. «Los primeros minutos han sido muy jugados con el corazón y poco con la cabeza. Hemos querido atacar rápido y hemos tenido llegadas de Javi Guerra y Rioja, pero ellos también han tenido el penalti y el gol. Muchas veces la emoción de querer ir a todo te hace estar desajustado», explicó.

Ahí estuvo uno de los grandes males del Valencia. Querer demasiado pronto sin tener orden. «El equipo ha empezado con ímpetu, pero desajustado. Sin organización no hemos podido materializar las energías en algo positivo», añadió.

El punto de inflexión llegó con el paso de los minutos y, sobre todo, con el reajuste obligado tras la lesión de Renzo Saravia. «Con la entrada de Unai hemos ganado más estabilidad del juego y el equipo ha recuperado el control, pero no hemos conseguido dañar», apuntó.

Dominio sin colmillo

Más control, sí. Más peligro, no. Tras el descanso poco iba a variar el desenlace. El Valencia empujó, jugó en campo rival y tuvo más presencia, pero sin la claridad necesaria para romper el partido. «Toda la segunda parte ha sido un partido que estábamos jugando en su campo, el Valencia ha jugado mejor la segunda parte que el Rayo, pero no hemos creado aquello necesario para superar al rival que teníamos», analizó Corberán.

Ahí está la clave del empate. No en la falta de intención, sino en la falta de precisión. «No diría falta de ambición, sí diría que hemos desperdiciado la oportunidad porque no hemos sumado los tres puntos que queríamos. No ha sido por falta de ambición, sí por falta de fluidez, falta de juego por momentos y falta de impacto. No hemos podido superar al Rayo Vallecano».

Mestalla, entre el apoyo y la exigencia

El final del partido dejó otra carga sonora con pitos hacia el equipo. Un gran parte de Mestalla despidió al equipo con reproches tras un empate que sabe a poco. Corberán, ya acostumbrado a este tipo de sinsabores, no esquivó la cuestión y asumió su responsabilidad.

«Cuando Mestalla viene a darnos todo, como ha hecho hoy, y no consigues darle lo que quieres, la sensación es decepcionante para ellos y debo asumirla como responsable del grupo. El apoyo de Mestalla ha sido vital hoy, toca aceptar esas críticas», reconoció.

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