Borja Iglesias denuncia los precios de la final del Mundial: “Una vergüenza”

Borja Iglesias denuncia los precios de la final del Mundial: “Una vergüenza”

El delantero español del Celta de Vigo compartió el mapa de reventa para el España – Argentina, donde las localidades más asequibles superaban los 6.000 euros y algunas opciones premium rozaban los 60.000

Horas antes de disputar el partido más importante de su carrera, Borja Iglesias ha puesto el foco fuera del césped. El delantero de la selección española compartió en sus redes sociales los desorbitados precios exigidos para presenciar la final del Mundial entre España y Argentina.

“Una vergüenza”, escribió junto a una imagen del Estadio Nueva York/Nueva Jersey dividida por sectores y acompañada por las cantidades disponibles en las plataformas de reventa. La reacción del gallego reabre el debate sobre un torneo que ha batido récords de asistencia, pero que ha alejado de su partido decisivo a buena parte del aficionado común.

Borja Iglesias alza la voz desde dentro de la Selección española

El mensaje resulta especialmente significativo porque no procede de un aficionado que se haya quedado sin entrada, sino de uno de los futbolistas convocados por Luis de la Fuente. Borja estará con España en Nueva Jersey y vivirá la final desde dentro, pero no ha dejado pasar los precios que deben asumir quienes buscan acompañar a la Roja.

En los días previos las entradas disponibles en los portales estadounidenses partían de unos 7.000 dólares, alrededor de 6.130 euros, y podían alcanzar los 39.000 dólares, más de 34.000 euros al cambio. En el canal directo de la FIFA ya no quedaban localidades convencionales y únicamente aparecían algunas experiencias de hospitalidad.

Como mínimo, más de 6.400 dólares para acudir a la final del Mundial

La situación se agravó durante las últimas horas. El portal oficial de reventa de la FIFA ofrecía el sábado por la mañana sus localidades más baratas por 6.411,25 dólares, pese a tratarse de asientos situados en el nivel intermedio y detrás de una de las porterías. Aquellas entradas desaparecieron antes del mediodía.

Las disponibles en las esquinas del anillo superior se acercaban ya a los 10.000 dólares. Para bajar a zonas próximas al terreno de juego era necesario afrontar cantidades cercanas a 16.000, mientras las experiencias especiales de hospitalidad podían rozar los 60.000 dólares por persona.

El duelo entre Leo Messi y Lamine Yamal, la posibilidad de que Argentina revalide el título y el regreso de España a una final dieciséis años después han disparado la demanda. Sin embargo, el interés deportivo no explica por sí solo unas cifras que comenzaron a crecer mucho antes de conocerse las dos selecciones clasificadas.

La FIFA llegó a ofrecer entradas oficiales por casi 33.000 dólares

La controversia no se limita al mercado secundario. Durante el mes de mayo, la FIFA colocó a la venta localidades de la categoría denominada Front Category 1 por 32.970 dólares, prácticamente el triple del precio máximo anterior de esa misma categoría, fijado en 10.990.

La diferencia con el último Mundial es enorme. La entrada más cara para la final de Qatar 2022 rondó los 1.600 dólares, veinte veces menos que algunos de los asientos comercializados directamente por la organización para el encuentro de Nueva Jersey.

Gianni Infantino defendió aquella política apelando al funcionamiento del mercado estadounidense y a los precios habituales de sus grandes acontecimientos deportivos. El presidente de la FIFA sostuvo que unas tarifas oficiales reducidas terminarían alimentando igualmente la especulación en las plataformas secundarias.

La explicación no ha frenado las críticas. Representantes políticos de Nueva Jersey llegaron a pedir detalles sobre el sistema de precios dinámicos, la cantidad real de entradas retenidas y la falta de transparencia en las sucesivas fases de venta. También acusaron al organismo de generar artificialmente una sensación de escasez mediante lanzamientos escalonados.

La FIFA también gana dinero con cada entrada revendida

Una de las cuestiones más discutidas es el funcionamiento del portal oficial de intercambio. La FIFA no determina la cantidad solicitada por cada vendedor, pero aplica una comisión del 15% tanto a quien vende la localidad como a quien la compra.

En abril llegaron a aparecer cuatro entradas para la final por casi 2,3 millones de dólares cada una. Aunque se trataba de precios de salida y no existe constancia de que alguien los pagara, una hipotética operación por esa cifra habría generado alrededor de 690.000 dólares en comisiones para el organismo.

La política supone un cambio respecto a Mundiales anteriores, cuando la reventa oficial estaba limitada al valor nominal de la localidad. En 2026, la organización decidió no imponer ese techo con el argumento de evitar que los vendedores trasladaran sus entradas a otras plataformas menos controladas.

El resultado ha sido un escaparate con cifras extremas. Incluso descartando las ofertas millonarias, el precio mínimo real en las últimas horas supera varias veces el salario mensual medio de numerosos países representados durante la competición.

Scroll al inicio