El técnico del Real Oviedo, Guillermo Almada, ha endurecido su discurso en la previa del duelo ante el Sevilla FC, con la permanencia en juego y el equipo como colista de LaLiga. El uruguayo ha dejado claro que solo contarán los jugadores comprometidos en una situación límite a ocho puntos de la salvación
El Real Oviedo afronta una de sus últimas oportunidades para engancharse a la permanencia y el mensaje desde el banquillo no deja lugar a dudas. Guillermo Almada ha elevado el tono en la previa del partido ante el Sevilla y ha puesto el foco directamente en la actitud de su plantilla en un momento crítico de la temporada.
El conjunto carbayón es colista y tiene la salvación a ocho puntos, un margen que obliga a reaccionar de inmediato si quiere seguir soñando con continuar en Primera división. En ese contexto, el técnico uruguayo ha querido marcar una línea roja clara dentro del vestuario.
Un mensaje directo al vestuario
Almada no ha esquivado la realidad. El entrenador ha dejado claro que la implicación será clave en este tramo final y que no habrá espacio para dudas dentro del grupo. “Lo único que no se puede dejar de hacer es luchar dentro de la cancha”, afirmó con rotundidad.
Pero fue más allá. El técnico advirtió que no contará con ningún futbolista que no esté plenamente comprometido con el objetivo. “Si noto que algún jugador baja los brazos, no contará con nosotros”, aseguró. Un mensaje que refuerza la idea de que el Oviedo se juega algo más que tres puntos en cada jornada.
Estas palabras llegan en una semana en la que varios jugadores ya habían insistido en la necesidad de creer en la permanencia, lo que refleja que el vestuario es consciente de la situación límite.
Un partido clave ante un Sevilla renovado
El encuentro ante el Sevilla añade un grado más de dificultad. El equipo andaluz llega con un nuevo técnico, Luis García Plaza, lo que introduce incertidumbre en el planteamiento del rival. Almada lo tiene claro: adaptación inmediata y personalidad.
“El Sevilla tiene un abanico de jugadores para hacer muchas cosas. Tenemos que adaptarnos rápido a lo que nos planteen e intentar llevar la iniciativa”, explicó el técnico. El duelo, que se disputará en el Carlos Tartiere, se presenta como una final anticipada para ambos equipos.
Para el Oviedo, además, el partido llega condicionado por varias bajas importantes y por el desgaste de los internacionales, factores que complican aún más la preparación.
Las dificultades no frenan el optimismo
A pesar del contexto adverso, Almada mantiene un discurso optimista. El entrenador insiste en que el equipo debe pelear hasta el final, sin mirar la clasificación más allá de lo necesario. “Seguiremos intentándolo a muerte con tal de ganar y mantenernos. Soy optimista por naturaleza”, afirmó.
El técnico reconoce que la situación es complicada, pero también destaca la actitud del grupo, al que ve con ganas de revertir la dinámica. El objetivo es claro: competir cada partido como si fuera el último.
El futuro queda en segundo plano
Más allá de la urgencia deportiva, también se ha hablado del futuro del técnico. El presidente del club ha mostrado su confianza en Almada de cara a la próxima temporada, pero el entrenador no quiere desviar la atención.
“Estoy centrado en el día a día y en los partidos que vienen. Es un orgullo estar en el Real Oviedo, pero ahora lo importante es el presente”, señaló.
El mensaje es coherente con el momento que vive el equipo. No hay margen para distracciones. Solo queda competir, resistir y creer. Porque en el Oviedo, a estas alturas, ya no hay espacio para otra cosa que no sea luchar hasta el final.





