Fernando Alonso volvió a quedarse lejos de completar la carrera del Gran Premio de China de Formula 1 debido a los problemas de su Aston Martin, al punto de que pasó un calvario por culpa de las vibraciones
Pilotar un Formula 1 es uno de los máximos exponentes del riesgo en el deporte. Máquinas que pasan los 300 kilómetros por hora y en las que hay que aguantar frenadas de una fuerza G altísima, todo ello mientras se controlan múltiples sensores y siempre buscando adelantar al piloto que hay delante. No obstante, a todas esas dificultades hay equipos que le añaden otras extra, como es el caso de Aston Martin, que sigue con muchos problemas en su coche, el cuál vibra tanto que hace imposible a sus pilotos acabar las carreras, pues la carga es tan brutal que dejan de sentir las extremidades.
Fernando Alonso es el más veterano de la parrilla y este 2026 tenía el sueño de al fin dar con la tecla y tener un coche que le permitiera luchar por su tercer mundial, sin embargo, la realidad le ha golpeado con dureza y la máquina creada por Adrian Newey y compañía, o más bien el motor Honda que monta, han conseguido todo lo contrario. Ahora mismo son uno de los peores coches de la parrilla, a la par que el nuevo Cadillac, pero especialmente el drama es que es tan peligroso que no se puede conducir durante toda una carrera.
Sin sentir las manos y los pies
Antes del domingo en China Alonso confesaba que se veía con opciones de terminar, algo que ya se consideraba una gran noticia, pero una vez que se dio la salida la situación cambió y las vibraciones eran tan extremas que apenas pudo dar 34 vueltas. Y para llegar a esa cifras tuvo que hacer frente a un calvario:No creo que hubiera podido terminar la carrera en ningún caso. El nivel de las vibraciones era bastante elevado hoy. Desde la vuelta 20 a la 35 estaba sufriendo para sentir las manos y los pies e íbamos una vuelta por detrás, últimos, así que no tenía mucho sentido seguir rodando».
La cosa no está nada bien, pero solo le queda esperar y confiar en que puedan darle la vuelta a la situación, especialmente de cara a Japón, la carrera de casa de Honda y para la que están poniendo todo el trabajo en juego en busca de conseguirlo. Eso sí, tienen apenas dos semanas: «Entre Australia y China teníamos cinco días así que el motor era exactamente el mismo. Ahora tenemos dos semanas, tendremos más tiempo en el banco de potencia y debemos dar a Honda más tiempo para entender la causa de las vibraciones».





