El delantero ha anunciado a través de sus redes sociales que no volverá a jugar con el combinado de su país natal después de que en el pasado parón de selecciones de septiembre-octubre tuviera un enfrentamiento con Jorge Jesús que provocó que abandonara la concentración
Cristiano Ronaldo ha anunciado, a la puertas del parón de selecciones de noviembre, que se retira de Portugal y que no volverá a vestir la camiseta con el dorsal número 7 nunca más. Una decisión que llega después de que durante el pasado parón de selecciones, de septiembre y octubre, tuviera un enfrentamiento con su entrenador, Jorge Jesús, que desembocó en su abandono de la concentración del combinado luso.
A sus 41 años, Cristiano Ronaldo, que apura su carrera deportiva en el Al-Nassr de Arabia Saudí, cierra así una etapa en la selección de Portugal con la que ha ganado la Eurocopa 2016 y dos UEFA Nations League.
El comunicado de Cristiano Ronaldo anunciando que deja la selección de Portugal
‘Portugueses, llegó el día de devolver la camiseta 7 de la selección de todos nosotros. Nunca la sentí como exclusivamente mía, pero durante 23 años tuve el privilegio y la responsabilidad de vestirla, de defenderla y de llevarla conmigo en los estadios en el mundo entero. Hoy llegó el momento de entregar al futuro. No fue una decisión fácil, porque hay decisiones que no se toman apenas con la cabeza; se toman también con el corazón. Termina una caminata que comenzó en agosto de 2003 y me da mi vida para siempre.
Cuando miro para atrás y pienso en todo lo que viví en la selección, no veo apenas partidos, goles, récords o trofeos. Veo personas. Veo inmigrantes que durante 90 minutos sentían a Portugal un poco más cerca. Veo millones de portugueses que nunca conocí personalmente, pero que hicieron parte de mi vida. Porque, en fin de todo, el fútbol es mucho mayor que un juego. El fútbol son las personas.
Durante toda mi carrera en la selección procuré superar mis límites. Quise ganar, quise ser el mejor, quise hacer historia. Siempre fui exigiendo conmigo propio, siempre quise más, siempre creí que podíamos llegar más lejos y di todo lo que tenía por esta camiseta. Hubo tardes y noches perfectas, hubo victorias que nunca escasearé, hubo derrotas que todavía hoy me cuesta recordar. También fallé, también sufrí, también hubo momentos en que no fui capaz de dar a los portugueses aquello que tanto deseaban, pero nunca desistí. Y, encima de todo, nunca dejé de sentir orgullo por representar a Portugal.

A lo largo de estos años aprendí cosas muy simples: los goles pasan, las copas quedan en los museos, los récords acaban por ser batidos. Pero hay algo que el tiempo nunca consigue apagar: el lugar que ocupamos en el corazón de las personas. Si alguna vez os hice feliz, si alguna vez un gol mío os hizo abrazar a alguien, evitar una preocupación o sentir orgullo en nuestro país, entonces todo valió la pena. Porque ser portugués también es eso: sufrimos juntos, nos levantamos juntos, ¡soñemos otra vez!
Portugal precisará siempre de jóvenes que sueñen, de jugadores que nunca desistan, de nuevas generaciones que crean que es posible llegar a donde nadie llegó. Porque un país que continúa a crear nuevos héroes es un país que nunca deja de acreditar en sí propio.
A mis compañeros de la selección quiero dejar una palabra especial: gracias por cada sprint, por cada abrazo, por cada discusión, por cada silencio antes de entrar en campo, por cada victoria que celebramos juntos y por cada derrota que nos tornó más fuertes. Tuve el privilegio de ser vuestro capitán, pero ningún capitán camina sozinho, y vosotros hacen parte de mi historia.
A todos los entrenadores, dirigentes, médicos, fisioterapeutas, utileros, funcionarios y a tantas personas que trabajan conmigo a lo largo de estos años, mis gracias. Muchos de vosotros nunca aparecieron en las fotografías, pero sin vosotros ninguna de esas fotografías habría sido posible.
A mi familia, gracias por haber dividido conmigo este sueño. Gracias por comprender las ausencias, los sacrificios y los momentos en que la selección tuvo de ocupar un espacio que también os pertenecía. Si llegué tan lejos, fue porque estuvimos siempre de la mano.
Y a los portugueses, a todos los portugueses esparcidos por el mundo, quiero deciros una última cosa. Hay una imagen que llevaré siempre conmigo: el momento en que comienza el himno nacional. Miro a mi vuelta, veo a mis compañeros, veo las bancadas, veo niños, madres, padres y abuelos, veo portugueses que vinieron de tan lejos para estar allí.
Y durante aquellos minutos dejamos de ser diferentes. No existen clubes, no existen colores, no existen clases, no existen profesiones, no existen opiniones; existe apenas una pasión: Portugal. Es ese el sentimiento que llevaré conmigo para el resto de la vida.
Hoy termina mi camino dentro de campo con la selección nacional. Salgo con las cabeza levantada, con orgullo en el camino que hice y con la conciencia de que di todo lo que tenía por Portugal. Pero nunca dejaré de ser un de vosotros. Continuaré sufriendo, vibrando y celebrando cada victoria de Portugal con un siu.
Pasé mi vida trabajando por ser el mejor jugador del mundo. Hoy percibo que la mayor victoria fue haber merecido representar el mejor país del mundo. Gracias por estos 23 años. Gracias por creer en mí. Gracias por permitirme vivir un sueño que comenzó cuando era apenas un niño en Madeira corriendo detrás de una bola’.





