Lucien Arcan vincula su trilogía LACRIMA a un proyecto solidario en favor de la Catedral de Calahorra

Lucien Arcan vincula su trilogía LACRIMA a un proyecto solidario en favor de la Catedral de Calahorra

El escritor convierte su primera obra a un proyecto de mecenazgo cultural que aspira a recuperar el patio del claustro de la catedral riojana, actualmente cerrado al público y olvidado

La literatura puede servir para entretener, despertar la curiosidad por la historia, descubrir lugares que conservan siglos de memoria… Pero también puede convertirse en una herramienta para contribuir a preservar el patrimonio histórico. Esa es la dimensión social con la que nace LACRIMA, la trilogía de misterio del escritor Lucien Arcan, que ha decidido donar íntegramente las regalías que le corresponden como autor por la primera entrega para contribuir a la restauración y conservación de la Catedral de Calahorra.

La iniciativa va más allá de una aportación simbólica. El escritor estima que alrededor de dos euros por cada ejemplar vendido de LACRIMA. El agua no olvida se destinarán a esta finalidad. “No hablamos de donar el importe resultante después de descontar los gastos de promoción, sino de destinar íntegramente todas las regalías que me correspondan como autor. La inversión necesaria para promocionar la obra la asumiré personalmente, de manera que esos gastos no reducirán en ningún caso las regalías destinadas al proyecto”, explica a esta casa.

La Catedral de Calahorra, de escenario literario a objetivo solidario

La elección de la Catedral de Calahorra como destinataria de esta iniciativa no es casual. El monumento ocupa un lugar esencial en la trama de LACRIMA, un thriller histórico que combina investigación criminal, enigmas, simbolismo religioso y secretos que atraviesan generaciones. Sin embargo, su protagonismo en la novela terminó adquiriendo también una dimensión personal para el autor. “Desde el principio tenía claro que quería que LACRIMA tuviera también una finalidad solidaria, aunque inicialmente no sabía cuál sería”, relata Lucien Arcan.

La idea fue tomando forma durante el proceso de escritura, a medida que avanzaba en la documentación y visitaba los lugares que aparecen en la historia. “A medida que fui escribiendo la novela, la Catedral de Calahorra fue adquiriendo cada vez más peso dentro de la historia. Realicé numerosas visitas para documentarme y, durante ese proceso, pude conocer también algunas de sus necesidades”.

Ese contacto directo con el monumento acabó dando forma a un compromiso que conecta la creación literaria con la conservación del patrimonio. La catedral dejó de ser únicamente un escenario en el que situar determinados acontecimientos de ficción para convertirse en el eje de una iniciativa destinada a contribuir a su conservación y puesta en valor. El objetivo del escritor es que el interés que pueda despertar la novela entre los lectores tenga también una consecuencia fuera de sus páginas.

El sueño de recuperar el patio del claustro

Entre las actuaciones que le gustaría impulsar, Lucien Arcan señala una especialmente concreta: la recuperación y el acondicionamiento del patio del claustro de la Catedral de Calahorra. “Hay un proyecto en particular que me gustaría poder impulsar: la recuperación y acondicionamiento del patio del claustro, un espacio que actualmente se encuentra olvidado y cerrado al público”, afirma.

La propuesta busca devolver a este espacio su valor histórico, cultural y humano, además de mejorar su aprovechamiento. La iniciativa pretende contribuir a que un lugar que forma parte del conjunto catedralicio pueda recuperar protagonismo y, si las condiciones lo permiten, abrir nuevas posibilidades de uso y disfrute. No obstante, el autor es consciente de que alcanzar ese objetivo dependerá de los recursos que logre movilizar el proyecto. La donación de las regalías constituye el punto de partida, pero no permite anticipar por sí sola el alcance de una eventual intervención. “Habrá que ver hasta dónde puede llegar LACRIMA, cuánto se consigue recaudar y qué apoyo puede movilizarse también a nivel institucional, empresarial o mediante voluntariado”, señala.

Su planteamiento contempla así la posibilidad de que la iniciativa trascienda la aportación económica derivada de la venta de libros y pueda encontrar la colaboración de otros actores interesados en la conservación del patrimonio. El alcance final dependerá de la respuesta de los lectores y de los apoyos que puedan sumarse.

Una trilogía que conecta historia, misterio y memoria

El proyecto social acompaña a una obra concebida como una trilogía. La primera entrega, LACRIMA. El agua no olvida, será publicada por Editorial Almuzara bajo el sello Erasmus Libros. La novela se encuentra ya en preventa en Amazon, La Casa del Libro, Santos Ochoa y Fnac. Su lanzamiento oficial en toda España está previsto para el próximo 20 de noviembre de 2026.

La segunda entrega, LACRIMA. El santuario Atockatl, está prevista para noviembre de 2027, mientras que la tercera, LACRIMA III. Que el mundo no llore, tiene como fecha prevista noviembre de 2028.

La historia comienza con el hallazgo del cuerpo de un niño en el río Ebro. Un símbolo grabado en su piel desencadena una investigación que lleva a la teniente Sofía Vega a reconstruir una cadena de acontecimientos relacionados con antiguas reliquias, manuscritos olvidados y secretos custodiados durante siglos.

En su búsqueda de respuestas, la protagonista viaja a México y conoce a Emiliano, un especialista en códices mesoamericanos. Ambos descubren una conexión entre España y México que convierte la investigación criminal en un misterio de dimensiones históricas y religiosas, con la Catedral de Calahorra como uno de sus enclaves fundamentales.

La trilogía explora cuestiones como la memoria colectiva, la conservación del patrimonio, la transmisión del conocimiento y el peso de las decisiones tomadas en el pasado. Son temas que conectan con el compromiso cultural que el autor ha querido incorporar al proyecto desde sus primeras fases.

En el briefing literario, Arcan resume una de las ideas centrales de su obra al señalar que “los lugares, las tradiciones y la memoria histórica siguen teniendo capacidad para influir en el presente”. Una reflexión que también puede trasladarse a la iniciativa de mecenazgo: el pasado no es únicamente materia para construir una historia, sino un legado que requiere atención para llegar a las generaciones futuras.

Que el éxito de una novela deje una huella real en la sociedad

Lucien Arcan llega a la literatura desde el ámbito empresarial y ha desarrollado LACRIMA como un proyecto que combina escritura, documentación histórica y una estrategia de difusión ambiciosa. Su intención es que la obra encuentre lectores interesados en el thriller y el misterio, pero también en los escenarios reales, el patrimonio y las historias que sobreviven al paso del tiempo.

La iniciativa de mecenazgo introduce un elemento diferencial respecto a otros casos similares. La aportación no se calcula sobre el beneficio que quede después de descontar los gastos promocionales —que serán asumidos íntegramente por el autor—, sino sobre la totalidad de las regalías editoriales obtenidas por la primera entrega durante cuatro ejercicios consecutivos.

La estimación de dos euros por ejemplar permite visualizar el alcance potencial de la propuesta, aunque la cantidad definitiva dependerá de las ventas y de las liquidaciones editoriales correspondientes.

El escritor no oculta que el proyecto tiene un objetivo ambicioso, pero tampoco da por garantizada la recuperación del patio del claustro. Su aspiración es que la iniciativa crezca y pueda sumar voluntades más allá del ámbito estrictamente literario.

El propósito de Lucien Arcan es que el alcance de la novela no se mida únicamente por los ejemplares vendidos o por el número de lectores que consiga reunir. También aspira a que cada libro contribuya a mantener vivo un espacio histórico y a despertar nuevas formas de implicación con el patrimonio. Porque, en LACRIMA, los secretos del pasado sirven para construir una historia de ficción, pero la voluntad de preservar la Catedral de Calahorra responde a un propósito muy real: que la literatura pueda ayudar a conservar aquello que pertenece a todos.

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