Pablo Martínez, piragüista olímpico en Tokio: «Fueron los seis meses más emocionantes que he vivido»

Pablo Martínez, piragüista olímpico en Tokio: «Fueron los seis meses más emocionantes que he vivido»

El sevillano tiene una una inusual trayectoria en su deporte ya que comenzó con una edad que se consideraba avanzada lo cual no le impidió, junto a su compañero y amigo Tano García de la Borbolla, ser diploma olímpico en los Juegos Olímpicos 2020 y luego campeón del mundo en el año 2021

Pablo Martínez Estévez, de 28 años, es uno de los deportistas sevillanos más exitosos en los últimos años ya que como piragüista ha sido campeón del mundo en C2 500 en el año 2021, medalla de bronce en esa misma prueba en el año 2023 y, de nuevo, bronce en C4 500 en este año 2026 y además fue diploma olímpico C2 1000 en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, en donde acabó en la octava posición con su inseparable compañero Tano García de la Borbolla.

Pablo Martínez atiende a Futeros en una extensa entrevista en donde repasa sus inicios en el piragüismo, nada habituales porque empezó muy tarde en ese deporte, su relación con Tano García de la Borbolla, su experiencia en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y el ciclo exitoso entre los años 2021 y 2023, el varapalo de no ser seleccionado para representar a España en los Juegos Olímpicos de París 2024, su actual trabajo en el Club Náutico de Sevilla y sus opciones de poder participar en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

– ¿Con qué edad comienzas a hacer piragüismo?

Empecé un poco más tarde de lo habitual, con 16 años. Si que es verdad, que durante toda la vida he hecho deporte, desde pequeño… hice natación. De los 7 a los 16 años jugué al tenis y durante toda mi vida seguí a mi hermano mayor, David Martínez, que sí hacía piragüismo y que tiene siete años más que yo. Él sí que se apuntó justo cuando yo nací. El piragüismo siempre lo he llevado conmigo en mi vida, pero nunca me había animado a practicarlo. Hasta los 16 años… una etapa en la que ya se consideraba un poco tarde, pero por esa relación con mi hermano pues fue cuando me aventuré a montarme en un canoa y ahí empezó todo.

– Empezando tarde, en un deporte tan especializado… ¿Cuándo te das cuenta de que puedes ser élite? Porque te viene todo muy rápido…

Sí, así es. Yo estaba empezando a no caerme de una canoa en septiembre y ya tenía compañeros que estaban en la Selección Española, entrenado a alto nivel. Es cierto que todo es muy distinto a lo que es una madurez deportiva normal. Yo en los cursillos con los que empecé en el Club Náutico de Sevilla los comencé con un chaval que se llama Cayetano García de la Borbolla… con Tano ya empecé a remar, pero claro, con cinco o seis años de diferencia. Ese primer año que era básicamente mi año de juvenil, sí que fue un curso exprés… pasar de la escuela al equipo de promoción y de ahí, en un mes y pico, a jóvenes promesas y luego ya empecé con mi grupo de edad, juvenil, pero con mucha diferencia con mis compañeros que sí que llevaban años compitiendo. Iba aprendiendo muy rápido pero no me podía imaginar hasta donde iba llegar. Ese año no conseguí un campeonato de España, y sí que en mi segundo año juvenil quedé quinto de mi edad, campeón de España en un barco doble… Conseguí en edad juvenil ser uno de los deportistas destacados, pero sin ni mucho menos acercarme a los mejores de España. Se veía que tenía buenas capacidades, yo me daba cuenta, pero no me imaginaba, ni mucho menos, poder llegar ahí. Luego entré en la universidad, en el doble grado de Fisioterapia y Ciencias del Deporte, en el año 2014, y sí que es verdad que en esos dos primeros años podía entrenar muy poco porque tenía horarios de mañana y de tarde… clases obligatorias, porque era la primera vez que se hacía el doble grado… la organización era compleja y el deporte se quedó en segundo plano, pero tener un grupo de amigos fuerte dentro del piragüismo, que todos estábamos más o menos en la misma etapa universitaria y el tiempo libre que teníamos, pues íbamos a entrenar. No al nivel que a nuestros entrenadores les gustaba o que el rendimiento nos exigía para poder pelear por cosas, pero sí es verdad que con poco que hacíamos, con mi compañero Castaño, que fue con el que fui por primera vez a un campeonato internacional, siempre estábamos creo entre los nueve mejores de España siendo un niño de 19-20 años y ya en 2019, con 22 años, y yo tenía un año académico más sencillo, y sí que ahí dijimos, mira, si hemos estado más o menos entre los mejores, ¿por qué no intentar dar un saltito? Entrenamos más, nos organizamos mejor y a partir de ahí fue cuando empezó toda la progresión. En 2019, clasifiqué a un campeonato de Europa sub 23, y al campeonato del mundo absoluto en un barco de C4. En 2020 me llaman a la Selección Española. En 2021 consigo clasificar para los Juegos Olímpicos, y ya el ciclo entero de París, que por desgracia se terminó perdiendo la plaza en mayo, pero que estuvo lleno de éxitos. Fuimos campeones del mundo, terceros del mundo, subcampeones de los Juegos Europeos. En cuatro años nuestro peor puesto fue un cuarto puesto internacional. Fue ahí cuando puse toda la carne en el asador.

– ¿Cuándo surge tu unión y cómo surge tu unión con Cayetano García de la Borbolla que es con los que has conseguido todos esos éxitos?

Pues mira Tano y yo comenzamos en los cursillos, pero él siempre llevó una progresión de deportista destacado desde pequeño pero no siendo campeón de España. Ha estado siempre haciendo segundo, de infantil era quinto o sexto, pero siempre con grandes resultados. Entra en el equipo juvenil y luego en la Selección Española aquí en 2019-2020. Era la etapa en la que yo comencé a entrenar más en serio. Entonces en 2019 ya hubo una concentración en la que a mí me llaman y voy a entrenar una semana con la Selección Española donde él era el más joven del equipo, pero no es hasta 2020, en el que estaba esperando la llamada para compaginar el deporte con los estudios, pero no me llamaron porque no se terminaron de cerrar las plazas. Pero me llamaron en enero… yo les dije que había echado la matrícula de la universidad, que me había planificado y no podía dejarlo de lado cuando llevaba meses esperando que me llamaran. Entonces les dije, si os parece bien, cuando la universidad me lo permita pues me encantaría ir a la Selección Española. Ahí fue cuando empecé poco a poco a integrarme en el equipo… hasta que apareció la pandemia y ahí todas las clases comenzaron a ser online y es cuando me incorporé a la Selección Española. Y ahí es cuando comencé a convivir con Tano. Al ser los dos del mismo club y conocernos desde pequeños nuestra relación personal era y es muy buena. Entonces de vez en cuando montábamos barcos de equipo, pero yo personalmente era inferior a mis compañeros de equipo, pero es verdad que nuestro barco funcionaba muy bien. Pero no fue hasta el 2021, el año de los propios Juegos Olímpicos de Tokio. Ahí sí que ya dentro del equipo éramos cuatro deportistas diestros y tres zurdos, y con el equipo técnico pues se fue haciendo pruebas y viendo y determinando cuáles eran los barcos con mejores rendimientos. Primero para presentarnos en el selectivo nacional y después el clasificatorio para los Juegos Olímpicos. Y ahí, muy ajustado con nuestros compañeros, el barco que era el titular por entonces, que era Sergio Vallejo y Adrián Sieiro, más o menos entre los cuatro las combinaciones fueron bastante similares y se decidió finalmente mantener ese barco que llevaba ya una trayectoria y darnos la oportunidad Tano y a mí de montarnos juntos como un barco nuevo, y al final pues conseguimos ganar ese selectivo y conseguimos clasificar para los Juegos y a partir de ahí pues ya, como bien has dicho al principio, lo he visto más que a mi padre, que a mi hermano. Prácticamente, bueno es la persona con la que en los últimos 15 años de vida pues más cosas, experiencias y momentos he compartido.

– ¿Cómo es la experiencia de los Juegos Olímpicos de Tokio? ¿Cómo es ser diploma olímpico?

Nosotros formamos el barco en febrero de 2021. Yo ni me planteaba Juegos Olímpicos ni nada. Yo era un deportista que llevaba cuatro meses en el equipo nacional y yo lo que quería era aprender mucho, esforzarme y mejorar para saber dónde estaba mi límite. Yo veía los Juegos Olímpicos como algo muy por encima de mi nivel. En febrero empezamos a montar, sí que los entrenamientos iban bien porque había tiempos competitivos. A ver que estábamos bien, pero claro, no habíamos competido nunca tampoco internacionalmente. Fuimos al preolímpico y los rivales eran barcos reconocidos de países que no habían podido clasificar, Hungría, Francia, Italia… los grandes países, y después España con un barco con un niño de 19 años y un chaval de 22 años que no tenía ninguna trayectoria internacional. Ganamos ese preolímpico con bastante ventaja… Yo recuerdo esos últimos 100 metros flipando, diciendo que no nos va a ganar nadie y nos vamos a clasificar a unos Juegos Olímpicos. Fue una locura. Fueron los seis meses más emocionantes que he vivido y después viviendo la experiencia en los Juegos, la villa olímpica, compartir esos momentos con grandes deportistas con ídolos de nuestro deporte como Saúl Craviotto, Arévalo, Germade, Cooper, Teresa Portela, Antía, que era entonces mi pareja. Yo dos años antes estaba en una grada, viéndolo cómo competía en un campeonato del mundo y de repente yo era parte de ese equipo. Una auténtica locura. En los propios Juegos Olímpicos de Tokio teníamos claro que queríamos darlo todo y que si habíamos ganado el preolímpico significa que éramos competitivos y había que pelear. Corrimos una eliminatoria fantástica, una semifinal muy buena, pero tuvimos… no la mala suerte, porque eso se sabía, pero el cronograma de los Juegos Olímpicos, la semifinal y la final era una o dos horas después de la otra. La realidad nos dio un golpe. Nosotros éramos dos deportistas con mucha menos madurez. Correr Una prueba al cien por cien como teníamos que hacer para pasar a la final, era un esfuerzo del doscientos por ciento, y por desgracia no teníamos esa madurez deportiva y sobre todo ese entrenamiento encima de años y años que te hacía, dos horas después, poder hacer otro 1.000 a ese intensidad. Al final se nos quedó ese sabor amargo de no poder ser competitivos, porque sabíamos que si hubiera sido dos días después o a un solo tiro… creo que quizá las medallas, evidentemente, por los tiempos que hicieron nuestros rivales, eran algo poco alcanzables, pero sí, por lo menos, dar una regata mucho más divertida, mucho más peleada y mucho más ambiciosa de lo que pudimos hacer. Pero aún así, eso es un diploma olímpico y tres días más allí de experiencia de los Juegos, donde era como un parque de atracciones y dos niños allí disfrutando.

– ¿Cómo asimiláis el golpe se quedaros fuera de los Juegos Olímpicos de París? Porque lo perdéis contra dos compañeros que después consiguen el bronce olímpico.

Sí, es algo que sabíamos durante todo el ciclo. Nosotros fuimos el barco titular, pero en un nivel nacional muy competitivo. En varias ocasiones clasificamos por una o dos décimas. El nivel que tenemos en España en el C2 500 es muy alto y eso hace que a la mínima puedan ganarte. No lo hicieron en ningún año y siempre estuvimos dominando bastante bien. Pero sí, en ese año justo, que era el que más ansiábamos y deseábamos. Tano en el selectivo tuvo una gastroenteritis donde quizás era nuestra primera oportunidad para sellar la plaza. Después, un mes después, tuvimos que rehacernos de esa primera derrota y al final, por tres décimas, nos quedamos fuera, siendo cuartos del mundo. Fue muy muy frustrante. Tuvimos un duelo después de casi un año y medio o dos años de volver… sí, una temporada entera en blanco, prácticamente, para volver a recuperar, rehacernos, marcar objetivos y superar ese bache. Evidentemente, el barco que fue consiguieron un bronce olímpico, lo cual muestra que todos teníamos un nivel muy alto. Éramos conscientes de que igual que fueron ellos, podíamos haber sido nosotros y era completar el ciclo de cuatro años desde que clasificamos a Tokio. Era nuestro sueño, pero no se dio. Creo que nos ha hecho tener una madurez deportiva. Habíamos tenido un camino de mucho éxito y también nos tocaba vivir algún fracaso que fue este y a día de hoy, con todo sanado, por así decirlo. También creo que es una experiencia muy positiva que nos llevamos, de madurez, de superarse, de saber salir de los baches y de aprender para seguir adelante.

– ¿Cuáles son los planes que tienes de futuro en estos dos años? Porque ahora comienza el ciclo olímpico de nuevo de cara a Los Ángeles 2028. ¿Tano y tú os vais a unir de nuevo para intentar la plaza en el C2? ¿Cómo planificáis este nuevo inicio de ciclo olímpico de aquí a dos años vista?

Nosotros lo que aprendimos de esa no clasificación olímpica a París 2024 es que teníamos que darle una vuelta a los objetivos y a replantearnos todo. Al final, los dos últimos años del ciclo olímpico nos tuvimos que ir a Mallorca por situaciones que nosotros no deseábamos. Tuvimos que cambiar, enfocar toda nuestra vida a remar en un lugar en donde nunca nos sentimos como un hogar. Todo muy cerrado al objetivo y eso nos hizo llevar una derrota como una frustración más grande. Entonces lo que hicimos en este año en blanco, Tano se marcó el objetivo de Policía Nacional, lo cual ha conseguido, y ahora está haciendo la formación en Ávila. Y yo empecé a desarrollar mi carrera profesional. Empecé como técnico en el Club Náutico de Sevilla y mientras lo compaginaba con los entrenamientos el año pasado sí que se formó una estructura de entrenamiento del equipo de kayak mujer con Joaquín Delgado Caballero, que llevaba años entrenado a Alemania con un palmarés enorme. Es un grupo de mujeres que a día de hoy son prácticamente el grupo con mejores resultados de todo el equipo absoluto de piragüismo. Desde el K4 hasta el K1 200, K1 1000, un grupo de diez mujeres que están obteniendo unos resultados magníficos. Empezamos a entrenar con ellas, la acogida fue magnífica nos sentimos parte de ese equipo, con una afinidad muy buena y a partir de ahí desarrollamos la temporada pasada sin grandes objetivos deportivos hablando de resultados, pero sí simplemente de volver a disfrutar, de mejorar mis marcas, de volver a sentirme competitivo y demás. Y en cuestión de cinco meses, en el selectivo nacional, que a día de hoy todo parte de un selectivo individual, pues Tano y yo conseguimos ser séptimo y octavo lo cual nos dio esa plaza para el C4. Esto ya después tuvo unos trámites que fueron mucho más pesado para mí psicológicamente, porque también ya no lo podía compaginar tan bien con mi trabajo. Finalmente preparamos el C4 en Pontevedra, con un grupo de nuevo también muy bueno, donde está ahora el equipo nacional de hombre canoas. No el grupo de Mallorca, donde están Diego y Joan Antoni, sino otro grupo que hay allí. Y la verdad que de nuevo disfrutamos mucho. Fueron dos meses que al final terminaron con ese bronce en el campeonato del mundo. Para mí fue como volverme a sentir competitivo, volver a estar en un mundial, volver a disfrutar de esa parte tan bonita del deporte de alto nivel. Un año redondo. Ha sido como cerrar el círculo de sanación de la frustración. Volver a sentirme competitivo, volver a estar en un mundial, conseguir una medalla, un campeonato del mundo. Ha sido como algo muy satisfactorio. Y ahora lo que viene, pues de nuevo un año un tanto distinto. Porque ahora mismo Tano, como te comento, está en Ávila. Él tiene clarísimo que sí que una vez que termine esa formación va a preparar el año para los Juegos de Los Ángeles y todo lo que venga posteriormente también. Tiene claro que otro ciclo olímpico más está preparado para afrontarlo. Y yo, sin embargo, ya tengo una edad un poco más avanzada, 28 años, que realmente es la madurez deportiva. Ahí está bien, pero sí que el físico a veces sufre mucho. Llevo desde cuatro o cinco años siempre lo que es la cadera, las piernas, la postura de la canoa me hace sufrir bastante. Y bueno, este año lo planteo un poco con más de calma, más seguir enfrenando. Como eso, como Tano no está aquí, la opción que tenía era a lo mejor desplazarme a Pontevedra, pero volvía a ser enfocarlo al cien por cien todo al piragüismo, a alejarme de trabajo, a dejarme a la familia. No me motivaba todavía al cien por cien eso. Se me dio la oportunidad en el Náutico y actualmente soy el director técnico de la sección de piragüismo. O sea, planteando aquí una estructura dentro del club de alto rendimiento donde los chavales del club, y los que quieran venir de fuera, chavales andaluces, tengan un pasito para alcanzar los equipos nacionales. Intentaré aportar mi experiencia y todo lo que he aprendido. Mientras sigo manteniéndome en forma y vinculado a la canoa, competiré algo. Con el nivel que tenemos en España soy consciente que a lo mejor sin llegar a ese cien por cien es que no se puede conseguir más, pero no planteando una retirada y dejando de lado el piragüismo porque, como tú has dicho, quedan dos años para los Juegos Olímpicos. Y somos conscientes de que ya lo hicimos un año y que el año pasado en poquitos meses, en cinco meses, volvimos a un nivel competitivo bueno. Como que en mi mente está esa ventana abierta, pero sabiendo que este año vuelve a ser un año de transición donde, por desgracia, también económicamente de ayuda y todo, yo ahora mismo necesito el trabajo porque tengo una hipoteca, tengo una vida, tengo unas obligaciones que cumplir que únicamente con las becas fuera del programa olímpico no me es suficiente. Así que ese es mi esquema, por así decirlo, mental, que creo que es muy importante hacérselo, tanto para el deporte como para todo en la vida, en el medio plazo de decir, vale, sigo vinculado, este año vuelve a ser un año de transición, mantenerme en forma, objetivos profesionales, laborales, darle al club todo lo que pueda para que los chavales consigan, ojalá que pelear por sus objetivos. Sabiendo que el año que viene, en mayo, probablemente habrá un selectivo nacional donde la plaza, ojalá que los Juegos Olímpicos estén en juego. Igual que la ganamos en 2021, la perdimos en 2024 y quién sabe si se puede volver a aspirar en 2028 a ella.

– Has hablado del tema del factor económico, de las ayudas. Mucha gente desde fuera no comprende que para tener ayudas y compaginar vuestra vida normal y el deporte de élite, más en un deporte minoritario como el vuestro, necesitáis estar al máximo rendimiento todos los años para seguir tenéis…

Es un factor que cuando eres más joven no te lo planteas… pues yo por suerte y por la educación que me ha dado mi familia me he ido dedicando al deporte y me he sacando mi formación académica. Cuando he ido consiguiendo becas, las becas cuando eres joven no está mal. Una beca del CSD está bien, 10.000 o 12.000 euros es lo máximo que se puede aspirar, más para tener 21 años, pero cuando tienes otras obligaciones vas rascando alguna que otra ayuda… pero lo que suele pasar es que fuera del deporte olímpico, fuera de la becas ADO, es verdad que el deporte de alto nivel es muy exigente y más el vuestro, el piragüismo que es un deporte puro y duro de rendimiento y para rendir hay que entrenar y hay que dedicarle 6-7 horas cada día en tu vida. Tu vida durante once meses se centra en entrenar y eso es muy duro física y mentalmente, sobre todo cuando llega ese momento de madurez en los que piensas en otros objetivos. Entonces sí, tienes que llevarlo con otra cosa, hay opciones como lo que ha hecho Tano, entrando en la policía y ahí dentro sí existe el apoyo a los deportistas de alto nivel, pero claro, ese primer paso de entrar ahí dentro es muy complicado. Las puertas del Estado ahora que están comenzando a colaborar una vez que entras, pero creo que todavía no tenemos desarrollado un sistema que te permita tener cierta estabilidad sin tener que depender del resultado. Fue lo que creo que nosotros vivimos, Tano y yo, y lo que hizo replantearnos todo ya en un año que pasas de tener una beca muy buena y ganar bien a que no consigamos clasificarnos para los Juegos Olímpicos y que nuestra única opción luego era ir a un campeonato de Europa, donde estaban todos los mejores barcos, y tener que estar entre los ocho mejores. Nosotros mentalmente ahí no estábamos preparados. Veníamos del mayor fracaso de nuestra carrera, estábamos desmotivados y no conseguimos dar el rendimiento porque en un segundo se te cuelan diez barcos. Eso derivó a que el año siguiente teníamos cero euros de ayuda. Lo que te obliga a buscarte otro plan.

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