La reflexión de Luis de la Fuente, seleccionador español, sobre Marco Aurelio: «Sin saberlo, yo estaba educado en la filosofía estoica»

La reflexión de Luis de la Fuente, seleccionador español, sobre Marco Aurelio: «Sin saberlo, yo estaba educado en la filosofía estoica»

El técnico de Haro, elegido mejor entrenador del año en la gala del Balón de Oro, explica cómo encontró en las ‘Meditaciones’ del emperador romano los valores que le inculcaron en casa; una forma de pensar que llevó hasta su discurso en Londres

Hay un libro que ayuda a entender a Luis de la Fuente bastante mejor que cualquiera de sus títulos. No es un manual de táctica ni la biografía de un gran entrenador, sino las ‘Meditaciones‘, los cuadernos que un emperador romano escribió para sí mismo hace casi dos mil años. El seleccionador español, que este pasado lunes recogía en Londres el premio al mejor entrenador del año, ha descubierto en Marco Aurelio algo que, según explica, ya llevaba dentro desde niño.

Mucho antes de que levantara la Eurocopa de 2024 y el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá; antes, incluso, de que llegara a la Federación en 2013 después de año y medio en el paro, hubo un niño en Haro, el menor de cinco hermanos, criado por una madre que sostenía la casa mientras el padre, marino mercante, pasaba largas temporadas en el mar. De aquella educación, y de el consejo de sus padres fallecidos, ha hablado el riojano en más de una ocasión. Lo que cuenta ahora es que, sin saberlo, aquello tenía nombre.

Luis de la Fuente descubre que era estoico «sin saberlo»

La revelación llegó este martes en una entrevista concedida a El Español con motivo del premio León al éxito deportivo. El periodista le preguntó por Marco Aurelio, una figura que el seleccionador admira desde hace tiempo, y la respuesta fue tan sencilla como sorprendente: «Con respecto a Marco Aurelio, resulta que el estoicismo está muy de moda. Pues yo me he dado cuenta de que, sin saberlo, cuando yo empecé a leer la historia de Roma y a leer también sobre Marco Aurelio, me di cuenta de que, sin saberlo, yo estaba educado en la filosofía estoica».

El propio De la Fuente explicó después a qué se refería. «Yo tengo muchos aspectos de mi vida que, sin saberlo, me aplicaba de manera natural», reconoce un De la Fuente que, eso sí, no se presenta como un converso. Habla del estoicismo como una de las corrientes «que me gustan», junto a otros tipos de filosofía, y de las que toma sólo lo que le sirve: «Trato siempre de adaptarlo a mi vida, a mi singularidad, y trato de coger lo que verdaderamente me es más beneficioso para poder desarrollarme mejor, tanto en el plano humano como en el plano personal».

¿Y qué había en aquella casa de Haro que ahora reconoce en un emperador del siglo II? Sobre todo, una idea: «Un grupo bien avenido, con un mismo objetivo y trabajando todos por un bien común, llega más lejos que la individualidad».

El discurso de Luis de la Fuente en el Balón de Oro: «El trabajo en equipo nos hace invencibles»

Esa idea, la del grupo por encima del nombre propio, fue la que el seleccionador se llevó al escenario del London Palladium el pasado lunes 26 de octubre. Allí, en una gala pensada para premiar méritos individuales y en la que Harry Kane se llevó el Balón de Oro, Luis de la Fuente recibió de manos de Rafa Benítez el Trofeo Johan Cruyff al mejor entrenador, por delante de Mikel Arteta, Luis Enrique, Unai Emery y Vincent Kompany.

La paradoja es que el de Haro dedicó buena parte de su intervención a quitarse protagonismo. Tras avisar de que prefería hablar en español, fue directo al grano: «Quiero que entiendan también que este premio no es un premio individual. Lo entiendo como un premio de un colectivo». Después llegaron los agradecimientos a la Federación y a su familia, «a los que están y a los que no están», con un recuerdo para sus padres y su hermano.

Y, para terminar, Marco Aurelio. «Termino con una reflexión de Marco Aurelio que decía que el éxito individual nos hace visibles, el trabajo en equipo nos hace invencibles. Los logros individuales son siempre el reflejo de un esfuerzo colectivo y este es el que nos hace avanzar en la dirección correcta”, sentenció el seleccionador, según se escucha en las imágenes de la gala.

Justo antes, De la Fuente había dejado otra reflexión en la misma línea: «El fútbol, como la vida, nos enseña que el éxito nunca es definitivo». Un mensaje que tampoco es nuevo en su boca: en agosto ya lanzaba su aviso a Lamine Yamal sobre la necesidad de convivir con otros grandes talentos.

Lo que Marco Aurelio escribió (y lo que no) en las ‘Meditaciones’

Conviene, sin embargo, hacer una precisión. La frase que pronunció el seleccionador en Londres no aparece tal cual en las ‘Meditaciones’. Es una formulación moderna que circula atribuida al emperador, pero que no se corresponde con ningún pasaje concreto de la obra. Lo que sí hay en el libro es la idea de fondo, y De la Fuente la conoce bien.

Marco Aurelio, emperador de Roma entre los años 161 y 180, escribió aquellos doce libros en griego, muchas veces durante sus campañas militares en la frontera del Danubio, y nunca los pensó para ser publicados. En el libro VI dejó una de sus imágenes más conocidas: «Lo que no beneficia al enjambre, tampoco beneficia a la abeja». Y en el libro II ya defendía que los hombres «hemos nacido para colaborar», como colaboran entre sí los pies, las manos o los párpados.

Esa imagen de la colmena es, precisamente, la que el seleccionador ya utilizó en el Mundial, en la previa de los cuartos de final ante Bélgica. Es decir, que la cita del Balón de Oro es una adaptación libre de un pensamiento que sí es de Marco Aurelio, aunque las palabras exactas no lo sean.

Los 18 meses en el paro de Luis de la Fuente

Si hay una etapa en la que De la Fuente tuvo que poner a prueba aquellas conviciones fue la que vivió antes de llegar a Las Rozas. Tras su paso por el Alavés como entrenador, el riojano pasó año y medio sin equipo, con tres hijos. Así lo contaba el pasado mes de mayo en el podcast ‘El camino de Mario’, del exfutbolista Mario Suárez: «Estar 18 meses en el paro con tres hijos y ver un mes y otro y un año… Empiezas a contar, se me va acabando el paro y, sobre todo, te encontrabas ya fuera de la rueda de entrenador y no había forma de entrar. Fueron momentos muy difíciles que aproveché para formarme más y viajar más que nunca».

En el documental ‘Forjados’ fue todavía más lejos al describir aquel periodo: «Fueron los momentos más duros como entrenador y como persona». La salida llegó en 2013, con un pequeño anuncio de la Federación que buscaba técnicos para las categorías inferiores. Trece años después, es campeón del mundo.

El propio seleccionador no vincula directamente aquella etapa con Marco Aurelio, pero sí explica qué aprendió de las dificultades. Preguntado por si enseñan a mandar mejor que el éxito, su respuesta fue clara: «Las dificultades te hacen vivir la vida seguramente en su auténtica realidad». Y es que, como insiste, «en el deporte y en la vida se pierde más que se gana». De ahí otra frase suya: «Yo digo sufrimiento porque es que la vida es sufrimiento y el deporte yo no lo entiendo sin sufrimiento». Ganar, añadió, no es el final del camino, pues «luego de nuevo te van a golpear otra vez y hay que volver a levantarse, a recomponerse y a seguir avanzando. Eso es un poco mi filosofía de vida».

Luis de la Fuente, las críticas y lo que depende de él

Uno de los pilares del estoicismo, también en Marco Aurelio, es distinguir entre lo que depende de uno y lo que no. En el libro VIII de las ‘Meditaciones’, el emperador se recuerda que lo que le aflige no es la causa externa, sino el juicio que él mismo hace de ella. Y que ese juicio sí está en su mano.

De la Fuente lo ha aplicado a su manera con el ruido exterior. Tras la derrota en Escocia en marzo de 2023, uno de los dos peores momentos como seleccionador, tomó una decisión que todavía mantiene: «Fueron tres meses durísimos, que me enseñaron mucho. Entre otras cosas a no escucharos, ni veros, ni leeros ni nada y a vivir más feliz», explicó en El Partidazo de COPE. Hoy, con dos estrellas en el pecho, tampoco quiere ajustar cuentas con quienes dudaron de él: «Yo no soy una persona que miro para atrás. Me gusta más el presente y el futuro. Y al final el tiempo te da y te quita la razón. Ese es el mejor juez, ese sí que es un juez infalible».

Eso sí, no todo es Marco Aurelio. Cuando se le pregunta qué le da la calma para decidir bajo presión, el seleccionador no habla de filosofía, sino de su fe: «Es lo que me mantiene sereno y seguro, es lo que me mantiene con confianza, es lo que sé que siempre me va a sacar esa frialdad para tomar decisiones en los momentos más complejos».

En cualquier caso, a sus 65 años y con su renovación hasta 2032 ya firmada, De la Fuente tiene claro cómo quiere ser recordado cuando se marche. No por los títulos, que son «susceptibles de valorarse de una manera u otra», sino por otra cosa: «Lo que verdaderamente trasciende a la eternidad es el plano humano, lo personal». Una frase que, sin saberlo o sabiéndolo, bien podría haber firmado el emperador.

Scroll al inicio