Este 29 de octubre se cumplen 32 años del debut del ‘7’ con el Real Madrid; antes de ser leyenda, era un chaval de 17 años que viajaba cada mañana en tren hasta la Ciudad Deportiva y estudiaba por las tardes en el instituto de su barrio
Hay una imagen que explica a Raúl González Blanco mucho mejor que cualquiera de sus 323 goles. La de un chaval de 17 años, con un periódico o un libro entre las manos, esperando cada mañana el tren en la estación de San Cristóbal, en Villaverde, para ir a entrenar con el Real Madrid. Sin coche, porque aún no tenía edad para conducir. Y sin seguridad, porque nadie esperaba que aquel chico fuera a convertirse, en cuestión de semanas, en el futbolista del que hablaba toda España.
Este jueves, 29 de octubre, se cumplen 32 años de aquel debut en La Romareda ante el Real Zaragoza, en 1994. Mucho ha llovido desde entonces. Hoy, a sus 49 años, Raúl sigue sin banquillo desde que dejara el Real Madrid Castilla en el verano de 2025, y su nombre volvió a sonar el pasado mes de junio, cuando Enrique Riquelme lo anunció como su director deportivo en caso de ganar unas elecciones que, finalmente, se llevó Florentino Pérez. Pero mucho antes de todo eso, de los títulos, de los récords y de la política del club, hubo un tren.
Raúl y el tren que cogía cada día desde Villaverde
El propio Raúl lo recordó en una entrevista con la revista Vanity Fair, publicada en febrero de 2016, poco después de colgar las botas en Nueva York. Aquella irrupción con el primer equipo, reconocía, fue muy difícil de digerir para un chico de su edad. «Fue complicado, era muy joven. Cogía el tren diariamente desde Villaverde para ir a entrenar. Y de pronto abría los telediarios y estaba en todas las portadas», explicaba el madrileño.
El cambio fue tan rápido que el trayecto de cada mañana dejó de ser un trayecto cualquiera. «En el tren me reconocían. Intentaba esconderme, no mirarlos. Pero era el chico de 17 años de un barrio humilde que había triunfado y cuando llegaba a la estación la gente estaba asomada a los vagones esperándome», relató Raúl.
Entrenamientos por la mañana, instituto por la tarde
Raúl no sólo compaginaba el tren con el fútbol. También con los estudios. Por las mañanas se entrenaba con el primer equipo de Jorge Valdano y, por las tardes, volvía al instituto de su barrio. «Entrenaba por las mañanas y estudiaba de 6 a 10 de la noche en el instituto del barrio. Luego todo se volvió caótico. Tuve que dejar de estudiar porque yo lo que quería era ser futbolista», reconoció.
Lo tenía claro desde niño, aunque a su madre le dijera otra cosa. «Lo tenía clavado aquí. Aunque a mi madre le decía que tenía otro: convertirme en médico o veterinario», contaba en aquella misma entrevista, en la que también recordaba a su padre, electricista hasta que cerró su fábrica, llevándole al Calderón a ver al Atlético y acompañándole a los partidos del San Cristóbal de los Ángeles, el equipo del barrio.
Eso sí, Raúl siempre fue consciente de que el talento no lo era todo. «He visto amigos que jugaban mucho mejor que yo, pero por circunstancias de la vida no han triunfado. Yo quizá he sido más disciplinado, siempre he tenido en la cabeza lo que quería y no me he distraído», aseguraba.

«Un enamorado del tren»: así lo contaba la revista del Real Madrid en 1994
Aquella rutina ya llamó la atención en su momento. En diciembre de 1994, apenas unas semanas después de su debut, la revista fficial del Real Madrid le dedicó un reportaje titulado ‘Metro a metro, gol a gol hacia el éxito’, en el que describía cómo era el día a día del nuevo fenómeno blanco.
Según aquel reportaje, Raúl cogía cada mañana a las 9:15 horas el tren hasta Atocha, hacía transbordo hacia Chamartín y desde allí iba en autobús o andando hasta la Ciudad Deportiva. La revista lo definía como «un enamorado del tren, el medio de locomoción que más le gusta», y explicaba que, pese a que en junio cumpliría la mayoría de edad, no tenía ninguna prisa por sacarse el carnet de conducir. Los viajeros, eso sí, ya empezaban a pedirle autógrafos, no sin antes preguntarle si de verdad era «ese goleador tan joven que ya triunfa en el Madrid».
La avalancha mediática, según contaba aquel mismo reportaje, fue inmediata. Su madre, Marisa, lo resumía en una frase: «No come, no duerme, no descansa».

Valdano, el derbi y el nacimiento de una leyenda del Real Madrid
Raúl estuvo, de hecho, muy cerca de no estar en aquel tren. «Yo estaba en el juvenil del Real Madrid y pensé que regresaba al Atlético, donde había empezado. Mi padre había perdido su trabajo y me hicieron una oferta tentadora. Pero Valdano, por entonces entrenador del Madrid, vio algo en mí. Me dijo: ‘Quédate porque voy a contar con la cantera’. Acepté», explicó a Vanity Fair.
El propio Valdano recordaba en ese mismo reportaje lo que vio en él: «Era un crack mental. Me soltó: ‘Si usted quiere ganar, póngame’. Nunca había visto algo así ni lo he vuelto a ver». Una semana después de su debut, el 5 de noviembre de 1994, Raúl marcó ante el Atlético de Madrid, el equipo de su infancia, en el Santiago Bernabéu. «Madre mía lo que acabo de hacer. ¡Menuda semana me espera!», pensó entonces, según relató a la revista del club.
De Villaverde a la historia del Real Madrid
Lo que vino después es historia del madridismo. Raúl defendió la camiseta blanca hasta 2010, ganó seis Ligas, tres Champions League y dos Intercontinentales, y se convirtió en el capitán y el ‘7’ de toda una generación, antes de seguir su carrera en el Schalke 04, el Al-Sadd y el New York Cosmos. Después llegó su etapa como entrenador en La Fábrica, con seis temporadas al frente del Castilla.
En cualquier caso, el propio Raúl sigue mirando a aquellos primeros años como el origen de todo. «Hoy pienso que empecé a los diez años, casi 28 esperando siempre el fin de semana, el próximo partido, el intentar ganar. Toda una vida», decía en 2016. Una vida que, antes de los estadios llenos, empezó en un andén de Villaverde.





