El equipo de Diego Simeone necesita recuperar su mejor versión y la resurrección de Julián Alvarez puede cambiar sus aspiraciones
Hay dos equipos que parten por delante del resto cuando se habla de LaLiga: Real Madrid y FC Barcelona. Por plantilla, por potencial y por la obligación que asumen cada temporada, parecen destinados a repartirse el papel de favoritos, pero hay un tercero que lleva tiempo reclamando su sitio en esa pelea y que, esta temporada, cuando menos se esperaba, ha ganado argumentos para mirar mucho más arriba. El Atlético de Madrid quiere volver a discutir el título y Julián Álvarez puede ser la pieza que termine de cambiar el escenario.
El gol ante el Deportivo de La Coruña vale mucho más que tres puntos. No sólo porque decidió el partido, sino porque supone otro paso en la reconciliación entre el delantero y una afición con la que había abierto una brecha durante el pasado verano que parecía insalvable. Su deseo de salir, expresado durante el Mundial de 2026, provocó enfado y silbidos. Pero Julián se quedó, asumió el contexto y ha empezado a responder donde mejor sabe: sobre el césped.
«Quería pedir disculpas a nuestra gente por mis palabras durante el Mundial. Fueron una equivocación de mi parte, tanto en la forma como en el momento y, sobre todo, porque entiendo a la gente el enojo. Yo también, como hincha, me hubiera enojado y además por cómo me han apoyado siempre durante estos años», reconoció tras el partido ante el Dépor. Una declaración necesaria para cerrar una herida que todavía no estaba del todo curada, pero que tiene en los goles su mejor cura.
Los goles ante el Stuttgart y el Deportivo, unidos a su influencia en la victoria frente al Espanyol, dibujan una tendencia que el Atlético necesitaba. Porque el equipo de Diego Simeone puede competir desde el orden, la intensidad y el compromiso colectivo, pero para aspirar de verdad a una liga necesita futbolistas capaces de decidir partidos cuando el margen es mínimo. Y pocos tienen el potencial de Julián para hacerlo.
El propio Simeone lo viene advirtiendo. «Julián hizo un partidazo y la afición gritó el gol como un gol de su equipo. Valoro el esfuerzo de Julián. Ha repetido el partido bueno que viene haciendo en la ‘Champions’. Estamos encontrando al mejor Julián. Para los objetivos del club y lo que quiere nuestra gente, le necesitamos», afirmó el técnico. No es una cuestión menor. Recuperar al argentino significa elevar el techo competitivo de toda la plantilla.

El verano fue convulso. El delantero quería salir, el Barcelona era su destino preferido y el Atlético tuvo que gestionar una situación delicada sin perder a uno de sus jugadores más determinantes. La operación no salió adelante y ahora toca convertir aquella tensión en un punto de inflexión. Julián también ha reconocido que se siente mejor físicamente y que está preparado para competir por todo. Si vuelve a enlazar partidos, encuentra regularidad y recupera su capacidad goleadora, el equipo rojiblanco tendrá mucho ganado.
A día de hoy, sin hacer ruido y prácticamente sin que se hable de ellos, los rojiblancos son segundos a solo dos puntos del Barça, por lo que el conjunto de Simeone puede ser ese tapado que nadie quiere encontrarse cuando llegue la hora de la verdad. Tiene experiencia, un entrenador que conoce como pocos la competición y una plantilla capaz de competir con cualquiera. Lo que necesita es continuidad. Y ahí entra Julián Alvarez. No basta con que vuelva a marcar; el Atlético necesita que vuelva a ser ese delantero que convierte una buena temporada en una candidatura al título. Con él a su mejor nivel, la Liga no tiene por qué ser cosa de dos.




