A raiz de una noticia sobre las 13 personas que perdieron la vida en una mina de Colombia hace unos meses, el centrocampista verdiblanco recuerda sus experiencias bajo tierra mientras pedalea por Sevilla con el periodista Martín Ainstein: «Cualquier descuido te puede costar la vida a ti y a tus compañeros»
A Nelson Deossa se le podrá criticar por cualquier cosa menos por no ser un buen compañero. El futbolista del Real Betis ha tardado en romper el cascarón, pero cada día se siente más a gusto en el Real Betis y sólo hay que ver las bailongas celebraciones que está poniendo de moda junto a sus inseparables amigos Antony dos Santos y Ez Abde.
Y es que el vestuario de un equipo de fútbol, por complicado que sea, debe ser pan comido para un chaval de 26 años que hasta hace ocho estaba metido en la mina. Sobre el césped, el jugador debe ser comprometido para elevar su rendimiento y no afectar negativamente el de sus compañeros. En una mina, el compromiso no es una opción: cualquier error te puede costar la vida a ti mismo y a los que están picando piedra a tu lado.
Nelson Deossa, futbolista del Real Betis, es el nuevo protagonista de Diarios de Bicicleta
El centrocampista verdiblanco ha sido el nuevo protagonista en esos ‘Diarios de Bicicleta’ que desde hace cuatro años realiza el periodista argentino Martín Ainstein. Corresponsal de ESPN en España, el reportero se ha hecho popular en todo el mundo por recorrer ciudades en bici mientras entrevista personajes relacionados con el fútbol: Ernesto Valverde, en Bilbao; Robert Lewandowski, en Barcelona; Rodrigo de Paul, por Madrid; Xabi Alonso por San Sebastián… o Jesús Navas, a quien entrevistó tras su retirada siendo premiado por el Sevilla FC con el premio José Antonio Blázquez de periodismo. Esta vez ha regresado a la capital andaluza y el protagonista ha sido Nelson Deossa, jugador del Real Betis que ha recordado su trabajo como minero.
De la mina a la Champions
El de Marmato (Colombia) ha recordado la agónica sensación que uno tiene cuando inicia una larga jornada de trabajo por debajo de la tierra mientras pedaleaba por el paseo que recorre la orilla derecha del río Guadalquivir y que une sus puentes. «Cuando entras a una mina, no sabes si vas a volver a salir. Tú entras en un hueco, no te entra la luz, hace bastante calor… Tienes que estar al cien porque el más mínimo descuido te puede perjudicar la vida a ti y tus compañeros», ha manifestado en un adelanto de la entrevista que dentro de unos días se podrá seguir de manera íntegra en el canal de YouTube de Ainstein.
Deossa vivió una experiencia que por suerte fue breve, pero que le dejó una enseñanza para los restos sobre lo efímero y la importancia de disfrutar del día a día cuando uno convive con la muerte: «Sí, he perdido a varias personas conocidas mías que trabajan en la mina«. «Mi papá le dijo a mi mamá que él nunca me iba a dejar entrar a una mina. Pero claro, yo tenía 18 años, estaba terminando de estudiar. Los del fútbol no se terminaba de dar y entonces mi mamá me dijo ‘Bueno, ‘mijo’, hay que hacer algo por la vida. Así que… ¡De una! Para adentro de la mina», ha relatado mostrando parte de esa personalidad que le lleva a no rendirse nunca y que le ha ayudado a resistir en el Real Betis después de un primer año muy complicado.
Deossa picó piedra para desenterrar su sueño y ahora no iba a renunciar a él tan fácilmente
«Yo trabajaba en la minería con mi papá, eso es lo que hacía. Estudiaba y trabajaba. Vi mi sueño frustrado porque a mis 19 años estaba trabajando, no estaba haciendo un proceso como se debe hacer como futbolista. Mucho tiempo me vi frustrado, pero nunca desistí de ese sueño«. Formado en los escalafones inferiores del Yumbo, comenzó a abrirse camino en el filial del Atlético Huila, fue cedido al Club Estudiantes de La Plata argentino, probó también en el Junior FC y fue en el Atlético Nacional de Medellín donde por fin echó raíces esa pasión que albergaba desde niño.
El Pachuca mexicano le fichó en enero de 2024 por 1,36 millones de euros; sólo un año después, Monterrey pagó 5,8 millones y en el verano de 2025 dio el salto a Europa de la mano del Real Betis, que invirtió casi 12 millones en su fichaje. Fue invitado a buscar una salida y se llegó a dar por hecho su traspaso al Vasco da Gama brasileño; pero el pasado miércoles fue titular en el primer partido como local en UEFA Champions League que la entidad verdiblanca acoge después de 21 años de espera.





