El malagueño hace lo que mejor sabe hacer en su competición fetiche y le regala al conjunto verdiblanco una noche de Liga de Campeones inolvidable; así lo vivimos y contamos en directo
El equipo de Manuel Pellegrini lo ha vuelto a hacer. Cuando todo parecía ponerse en contra, y cuando los fantasmas ya aparecían; el Betis vuelve a demostrar que está a la altura de esta Champions League. En el regreso a Sevilla de la máxima competición continental, el conjunto verdiblanco ha brindado a La Cartuja una gran remontada por tres goles a dos para rubricar una noche que quedará guardada en los recuerdos al igual que la del Chelsea.
Volvía el espectáculo de la mejor manera posible
La Champions League regresaba a La Cartuja, pero había formas y formas y, sin lugar a duda, para el espectador no podía haber mejor recompensa. Partido completamente eléctrico desde el comienzo, con un Betis que supo aprovechar el empuje del jugador número doce para buscar pronto el tan ansiado gol. La primera clara fue para los de Manuel Pellegrini, en una gran recepción de Marc Roca casi en el área pequeña que no consigue embaucar a portería. Minutos totalmente locos en lo que el Oporto también propuso, pero con una escuadra verdiblanca que entendía su papel en el encuentro.
Un papel que, cuando se destabiliza, altera todo. Y eso a punto estuvo de pasarle tanto a Natan como a Valles. En un grave error a la salida de balón, el de la Rinconada acaba deteniendo bien el intento por alto, pero el rechace casi lo aprovecha André Silva; llegando el ex sevillista a darle al larguero para instalar el susto en La Cartuja. Un aviso que nunca viene mal para saber de lo que va esta competición. Pero no se arrugó el Betis, que lo siguió intentando.

Los de Pellegrini también probaron con los disparos lejanos, con ocasiones para Ángel Ortiz y Nelson Deossa que volvieron a encender La Cartuja. El público y el equipo estaba enfuchado, y es que los locales estaban sometiendo a un Porto que apenas era capaz de generar peligro sobre la meta rival. Parrott aparecía en esas combinaciones, y los extremos le encontraban. Sin embargo, al ecuador de la primera mitad, lo que se resistía era el gol.
Cuando las cosas estaban saliendo, llegó uno de los errores imperdonables. Isco, en la transición, pierde el cuero en la frontal del área. Procede el Porto a montar la sala de operaciones y acaba remachando Varela un potente remate que tuvo que contar con la ayuda de la pulsera incorporada de Turpin. Pronto empezaron las protestas, ya que Bartra protestó juego peligroso en la semichilena de Borja Sainz para que acabase siendo anulado el tanto por una mano en el intento de remate del español. Una lección aprendida, una vez más, de lo caro que se pagan los errores en la élite.

Para cerrar la primera parte, Isco tuvo la oportunidad de resarcirse; pero pronto actuó la defensa del Porto para sacar un balón que ya se colaba dentro de la portería. Al descanso, mucha emoción, espectáculo pero, sin lo importante, goles para adornar el electrónico.
Cuando los fantasmas se acercaban, el reinado trajo la calma
Hay cosas que tienen explicaciones en esta vida y otras, sencillamente, hay que saber disfrutarlas y deleitarse. Señores, lo de Abde ya deja de carecer total sentido. Cuando apenas habían pasado minutos desde que comenzase la segunda mitad, el marroquí, escorado, decidió empalarla de primeras para darle la comba perfecta y que se introdujese el cuero en la portería defendida por Diogo Costa. La Cartuja explotó, el trío Abde-Antony-Deossa bailó y, más de uno, todavía asimilaba lo que acababa de vivir. Vaya auténtico golazo para el regreso de la máxima competición al feudo verdiblanco, y que servía para abrir el marcador.

Pronto Antony intentó poner tierra de por medio, pero el brasileño acabó estrellándola en el palo en un nuevo ejercicio de mala fortuna ya habitual esta campaña en el extremo. Pero, si algo demostraba esto, es que el equipo había salido con esa marcha necesaria.
Volvió a ocurrir algo similar a lo de la primera mitad y es que, cuando se presagiaban cosas bonitas para el Betis, llegó de nuevo el zarpazo portugués. En este caso llegó en una clara falta lejana que Gabri Veiga, ayudado por un Valles mal colocado, acaba metiendo dentro de la portería verdiblanca. Esa acción deparó que, en el córner, se produjesen lanzamientos de objetos y rifirrafes entre los jugadores; ya que el centrocampista español celebró de forma provocativa hacia la grada de La Cartuja. Una jugada que se saldó con amonestado y casi lo más importante, con una pronta igualdad en el electrónico.

Una acción que acabó matando al Betis, algo que en la Champions nunca puede permitirse, y pronto tuvo su motivo. En una gran combinación con Pépê, Samu Aghehowa acaba rematando en la frontal para poner por delante a los suyos con un potente disparo ante el que nada podía hacer Valles. Con una dedicatoria religiosa, y la fiesta lusa desatada, al equipo de Pellegrini le aparecieron de nuevo los fantasmas de Braga. Del tener el 2-0, a verte de nuevo por detrás en el marcador. Un guion que ya se conocía en este estadio.
Tanto empezó a parecerse que el Betis dejó de lado esa brillantez para dar lugar al dominio luso. Con unos cambios poco entendibles por parte de Pellegrini, el equipo veía como era el equipo de Do Dragao el único capaz de darle mordiente al partido. Pero, siempre se dice una cosa, y es que las historias se pueden reescribir. Y Cucho Hernández parecía destinado a ello. El cafetero consiguió empalar un gran disparo en una de las pocas que tuvo el conjunto verdiblanco en los instantes finales; haciendo que estallase La Cartuja de nuevo. Se volvía a creer en el beticismo, y es que ya se había conseguido cambiar parte de un guion que se veía oscuro.

Y es que, aprovechando la parábola de la historia, ¿quién mejor para cambiar el guion que el rey de una competición? Ángel Ortiz se internaba en el área lusa cuando, por parte de un defensa, recibió un pisotón que le impidió continuar en su aventura. Tras verlo Turpin, en una Cartuja que estaba en ebullición, acabó decretando la pena máxima. En ese momento, los reyes saben cabalgar a sus soldados. Es por eso que el bastón de mando lo cogió Isco que, ante una Cartuja que pedía silencio para que el rey pudiese pegar su estocazo, acabó venciendo a Diogo Costa para hacer explotar al beticismo. Cuando todo parecía oscurecerse, cuando ya se presagiaban las críticas y las dudas; este Betis volvió a demostrar que sabe que esta película es distinta. Y que ya tiene en su haber seis puntos valiosísimos.
Álvaro Valles, finalmente, acabó siendo el príncipe de una historia que no podía tener un final agridulce para él. Auténtico paradón en los últimos instantes para brindar a su Betis una nueva victoria en Champions y un recuerdo que mucho tardará en borrarse.
Ficha técnica
Real Betis: Álvaro Valles; Ángel Ortiz, Natan, Bartra, Fran García; Deossa, Marc Roca, Isco; Abde, Antony y Parrott.
FC Porto: Diogo Costa; Martim Fernandes, Rosario, Kiwior, Francisco Moura; Gabriel Veiga, Varela, Froholdt; Pepê, Borja Sainz y André Silva.
Goles: 1-0 Abde (Minuto 47); 1-1 Gabri Veiga (Minuto 54); 1-2 Samu Aghehowa (Minuto 61); 2-2 Cucho Hernández (Minuto 74); 3-2 Isco p. (Minuto 84)
Árbitro: El colegiado francés Turpin arbitró este encuentro desde el césped. Delajod, colegiado francés, estuvo en la sala VOR. Amarillas para André Silva, Deossa, Abde, Varela, Dani Ceballos
Incidencias: Partido correspondiente a la 2ª jornada de la UEFA Champions League, celebrándose en el Estadio de La Cartuja con 67.114 espectadores.





