El secreto de Rodri, jugador del Barcelona: «No hablo inglés, hablo americano. No lo aprendí en Mánchester, sino en los bosques de Connecticut»

El secreto de Rodri, jugador del Barcelona: «No hablo inglés, hablo americano. No lo aprendí en Mánchester, sino en los bosques de Connecticut»

El jugador azulgrana pasó siete temporadas en Inglaterra defendiendo los colores del Manchester City, pero maneja el idioma de forma fluida desde que era un niño, gracias a unos campamentos de verano en Estados Unidos

Tras dar ‘calabazas’ al Real Madrid, con llamada incluida a José Mourinho para agradecerle su interés, Rodri no ha tardado mucho en convertirse en el ‘metrónomo’ del FC Barcelona. Después de siete jornadas disputadas, de las cuales ha participado en seis, el mediocentro ya es el jugador con más pases acertados en LaLiga con un elevado 94%. A sus 30 años, el madrileño puso fin este pasado verano a una etapa de siete temporadas en el Manchester City. Pero más allá de su fructífera experiencia a nivel deportivo en el conjunto sky blue’, con el que conquistó una Champions o cuatro Premier League, siempre ha dejado claro que no ha sido su paso por el fútbol británico lo que le ha permitido hablar inglés con soltura.

Ya lo hacía de antes, pero con un matiz. “Siempre intento decirles a mis compañeros del City: no hablo inglés, hablo americano”, aseguró en unas declaraciones que han vuelto a ser muy comentadas en redes sociales al ser rescatadas en estos días. Y es que la primera toma de contacto seria con dicho idioma por parte del internacional español se remonta a su juventud, cuando aún jugaba en la cantera del Atlético de Madrid, la cual abandonó en edad juvenil para alcanzar la élite en el Villarreal.

La experiencia de Rodri en Connecticut

«Cuando cumplí 14 años, fui a un campamento de verano en mitad de un bosque de Connecticut. Cuando llegué, fue como entrar en una película de Hollywood. Ya sabes, esas películas en las que los chicos se van de campamento junto a un gran lago, hay canoas de madera, trepan a los árboles, duermen en tiendas de campaña y encienden hogueras con palos. Era realmente así. Comíamos marshmallows con galletas, ya sabes, calentados en la hoguera, con chocolate… S’mores. Increíbles», aseguró el actual futbolista azulgrana sobre aquella experiencia.

La primera idea de su familia, siempre muy preocupada por su educación, era que pudiera realizar un curso de intercambio en Estados Unidos. Pero como dicha opción resultaba muy complicada por su actividad deportiva, la solución fueron esos campamentos que repitió durante varios veranos y que le obligaron a aprender inglés para poder relacionarse con sus compañeros, a los que al principio les costaba entender.

“Sin móvil, sin wifi. Estaba completamente solo en un país nuevo, intentando hacer amigos”, señaló, recordando cómo se presentaba en esos comienzos con una sencilla frase: “Hello, I am Rodrigo. I am from Madrid” (Hola, soy Rodrigo. Soy de Madrid).

Por entonces, lo que le interesaba al Balón de Oro, galardón para el que está de nuevo nominado, era poder jugar al fútbol, aunque sus compañeros le daban largas. “Sí, Rodrigo, jugaremos más tarde», le decían, lanzando una expresión coloquial que no llegaba a entender: «We’re gonna throw the pigskin around”.

El fútbol americano, el soccer y el gol de Iniesta

“The pig skin??” (¿La piel de cerdo?), se preguntaba Rodri, que luego conocería que lo que querían en el campamento era jugar al fútbol americano. Además, comprendió que para practicar fútbol debía referirse a él como ‘soccer’. Y así fue cómo aprendió la variedad estadounidense del inglés, con diferencias de pronunciación, vocabulario, ortografía y uso cotidiano que ha seguido llevando hasta hoy día.

Además, aquel verano fue muy feliz para el madrileño, y para todos los españoles, por la conquista del primero Mundial de la ‘Roja’, el cual presenció en ese bosque de Connecticut. «Cuando llegamos a la final les pedí a los monitores que encontraran la forma de poner el partido. Cuando marcó Iniesta me volví loco. Me puse a correr y nadie entendía por qué gritaba tanto. Nunca me había sentido tan lejos de casa, pero al mismo tiempo tan cerca”, recordó.

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