Mientras es común ver a los inmigrantes practicar deporte en los distintos asentamientos esparcidos por Ceuta, la población caballa esta viendo limitada su actividad deportiva desde el pasado mes de julio
Lo ocurrido en Ceuta los días 30 y 31 de julio no se ha quedado únicamente en las fronteras o en las calles de la ciudad. La situación excepcional generada entonces por la entrada de más de 80.000 personas de manera irregular también está teniendo consecuencias en el deporte, un ámbito que, según defiende el Gobierno de Ceuta, también está notando cómo se altera su actividad habitual.
Clubes, deportistas, familias, usuarios de las instalaciones y quienes practican deporte a diario forman parte de un escenario que también se ha visto condicionado por las circunstancias que atraviesa la ciudad. Y la preocupación va más allá de la competición.
«Los ceutíes no podemos terminar sufriendo dos veces las consecuencias de una situación que nosotros no hemos provocado», afirman a Futeros miembros del Gobierno de Ceuta. Una frase que resume la posición de la Ciudad Autónoma ante lo que considera un riesgo: que los efectos de lo sucedido durante el verano terminen limitando también la actividad deportiva.
Para el Ejecutivo ceutí, la solución no puede pasar por reducir la actividad deportiva de la ciudad. «Nosotros queremos que nuestros clubes sigan compitiendo, que nuestras unidades sigan haciendo deporte, que podamos organizar grandes eventos y que cualquier selección española pueda venir a jugar aquí exactamente igual que pueda hacerlo en cualquier otra ciudad de España», señala.
No es solo una cuestión de fútbol. «Tenemos clubes y federaciones que realizan un trabajo extraordinario», aseguran. Además, reivindican el papel que tiene el deporte en Ceuta como una «herramienta fundamental de convivencia, de integración y también de promoción de nuestra ciudad».
A principios de septiembre ya hubo una marcha pacífica en la ciudad donde se dieron cita federaciones y equipos deportivos de toda índole reivindicando que «con el deporte no se juega». La LXXXI Travesía a nado ‘Puerto de Ceuta’, el X Torneo Internacional Femenino ‘Ciudad de Ceuta-Bravoleum’ de tenis, la III Backyard Ultra ‘Dos Bahías de Ceuta’, la Híbrida Caballa, la Hércules Bike Race, la X Integral Sierra Bullones o el V Torneo Internacional ‘Ciudad de Ceuta’ de pádel ya han sido cancelados y otros muchos eventos están en peligro.

El España-México, el ejemplo más visible
En ese contexto, la llegada de una selección española había adquirido un significado especial. Y el traslado del España-México sub-20 fuera de Ceuta se ha convertido en el ejemplo más visible de cómo la situación posterior a julio puede terminar afectando a la agenda deportiva de la ciudad.
Ceuta llevaba días trabajando con la Real Federación Española de Fútbol, la Federación de Fútbol de Ceuta y la AD Ceuta FC para preparar el encuentro entre España y México sub-20, previsto inicialmente en el Alfonso Murube. Finalmente, la Policía Nacional desaconsejó su celebración en la ciudad debido a la situación excepcional y a la presión migratoria, y la RFEF decidió buscar otra sede.
«Había mucha ilusión detrás porque no era simplemente un partido de fútbol, era la posibilidad de volver a ver a una selección española jugando en Ceuta», explican a ED desde el Gobierno ceutí.
«Si realmente existen circunstancias que hacen necesario un dispositivo extraordinario, lo que esperamos del Gobierno de la Nación es que ponga todos los medios necesarios para garantizar esa seguridad y para devolver cuanto antes a Ceuta a la normalidad», añaden.
El Ejecutivo autonómico pone además el foco en una circunstancia que considera difícil de entender: que en el mismo estadio se estén celebrando encuentros de fútbol profesional mientras la selección sub-20 no podrá jugar allí. «Es lógico que desde Ceuta nos preguntemos por qué sí se pueden celebrar esos encuentros y, sin embargo, no puede venir una selección española sub-20», afirman.
Más allá de este encuentro, la preocupación de la Ciudad Autónoma es que lo ocurrido en julio termine convirtiéndose en una limitación permanente para el deporte ceutí. «El deporte también sirve para recuperar normalidad, para unir a la gente y para mandar una imagen diferente de Ceuta al resto de España«, defiende el Gobierno.
Por eso, pese al golpe que supone perder el España-México, la Ciudad Autónoma insiste en que no renuncia a volver a recibir a la selección española ni a acoger eventos de este nivel. «Ceuta no pide ningún privilegio, pide seguridad, pide normalidad y el mismo trato que cualquier otro territorio español», concluyen.





