Ethan Balboa, canterano del Real Madrid en La Fábrica e hijo del exmadridista Javier Balboa, detalla en ‘Resonancia de Corazón’, de José Ramón de la Morena, cómo reparte el día entre colegio, siesta, entrenamiento y una dieta sin caprichos
El despertador de Ethan Balboa Rodríguez suena a las 7:30 horas. El hijo de Javier Balboa, exjugador del Real Madrid, contó en abril en ‘Resonancia de Corazón’, el programa de José Ramón de la Morena, cómo es un día normal en su vida: colegio por la mañana, comida y siesta en casa, entrenamiento por la tarde en Valdebebas y una regla que no se salta. «A mí no me dejan comer dulces».
Ethan nació en Jerez de la Frontera el 6 de abril de 2014 y es delantero centro. Llegó a la cantera blanca en prebenjamines y, tras pasar por el Alevín A la temporada pasada, esta campaña juega en el Infantil B. Esa facilidad para marcar goles ya le ha dado cierto nombre en La Fábrica. En el programa no estuvo solo: le acompañaron dos compañeros de equipo, Martín Casillas, hijo de Iker Casillas y Sara Carbonero, y David Sánchez Miralles.
El día de un canterano del Real Madrid empieza en un autobús escolar
Nada de chófer ni de coche en la puerta del colegio. Ethan va a clase en ruta, como cualquier otro alumno, y así lo explicó ante De la Morena: «Me levanto a las 07:30, desayuno y voy al colegio en ruta, en autobús. A las nueve ya estoy dando clase y a las dos he vuelto a casa». Son cinco horas de clase antes de pensar siquiera en el balón. Y la tarde, como se verá, tampoco deja mucho margen.
Del colegio a Valdebebas, sin tiempo muerto
La segunda mitad de la jornada tiene un orden igual de marcado. Tras volver a casa, el canterano del Real Madrid come, descansa un rato y prepara la bolsa para ir a la Ciudad Deportiva del Real Madrid. Lo resumió así, sin darle demasiada importancia: «Luego como, duermo la siesta, me preparo y voy al entrenamiento. Entrenamos, después vuelvo, ceno y me acuesto».
La siesta no es un capricho en esa secuencia. Entre la salida del colegio y el inicio del entrenamiento hay apenas unas horas, y el desplazamiento hasta Valdebebas —en el noreste de Madrid, junto a la M-40 y la carretera de Barajas— se come parte de ellas. El regreso llega ya con la noche encima, con la cena y la cama como últimas paradas. Al día siguiente, vuelta a empezar a las 07:30.
Es un horario que no difiere del de muchos niños que compaginan estudios y deporte federado. La diferencia está en el nivel de exigencia del club para el que juega y en que, en el caso del Madrid, cada entrenamiento se hace a la vista de técnicos que evalúan temporada a temporada quién sigue y quién no.
Los dulces, fuera del menú de Ethan Balboa
La alimentación salió en la conversación entre De la Morena y Ethan Balboa. El canterano del Real Madrid no se anduvo con rodeos al reconocer la restricción que le toca cumplir: «A mí no me dejan comer dulces».
La frase, dicha con la naturalidad de un niño, resume bastante bien lo que se espera en el fútbol de formación. Una dieta equilibrada no solo tiene que ver con el rendimiento en el campo; en edades de crecimiento, y con una jornada que arranca antes de las ocho y termina después del entrenamiento, la energía tiene que llegar para las clases, para la sesión de la tarde y para la recuperación del día siguiente. Quién pone exactamente la norma —la familia, el club o ambos— no lo precisó.
Balboa, un apellido conocido en La Fábrica
Javier Balboa, padre de Ethan, llegó a la cantera del Real Madrid en 1999 y debutó con el primer equipo el 26 de octubre de 2005, en Riazor, con Vanderlei Luxemburgo en el banquillo. El canterano sustituyó a David Beckham en el minuto 53. Dos años después, el 24 de octubre de 2007, marcó ante el Olympiacos en la Champions.
Luego llegaron el Racing, el Benfica y una carrera larga por España, Portugal y otros países, además de una etapa como internacional con Guinea Ecuatorial. Con esa selección marcó el gol inaugural de la Copa de África de 2012, el primero de un jugador ecuatoguineano en el torneo. Colgó las botas en 2017. Su hijo apenas guarda recuerdos de aquella etapa, y así lo admitió al hablar de si llegó a verle jugar: «En persona no, porque yo era muy pequeño, pero sí en vídeos».
Ethan Balboa, en la Reyes Cup
El padre sí sigue de cerca lo que hace el hijo. En octubre de 2025 estuvo en la grada de la IV Reyes Cup, en Utrera, donde Ethan fue elegido MVP de su categoría y sus goles ayudaron al Madrid a ganar el torneo. Martín Casillas defendía entonces la portería de aquel equipo alevín. Allí, en declaraciones a Futeros, Javier Balboa explicó qué referentes le pone a su hijo: «Le digo siempre que tome el ejemplo de los mejores, y José Antonio era uno de ellos. Así que nada, que siga creciendo, disfrutando y, sobre todo, que se siga divirtiendo». El torneo tenía un valor especial para él, porque había coincidido con Reyes en el Benfica: «Tuve una relación muy cercana con José el año que estuvimos en el Benfica y bueno, era especial y emotivo que mi hijo pudiera estar aquí».
Balboa, otro apellido ilustre en Valdebebas
Ethan no es, ni mucho menos, el primer hijo de exjugador que pasa por Valdebebas. Enzo y Luca Zidane, formados en la cantera madridista, llegaron a debutar con el primer equipo: Enzo, el 30 de noviembre de 2016 ante la Cultural Leonesa en la Copa del Rey, con gol incluido; Luca, el 19 de mayo de 2018, en Liga frente al Villarreal. Marcos Llorente, hijo de Paco Llorente y sobrino nieto de Paco Gento, también salió de La Fábrica y debutó con el primer equipo en 2015 antes de hacer carrera en el Atlético. Y en el mismo programa estaba Martín Casillas, compañero de Ethan, que carga con uno de los apellidos más reconocibles de la historia reciente del club.
El apellido abre la puerta de la conversación, pero no la de la titularidad. En el fútbol base del Madrid la criba es anual y la competencia llega de toda España y de fuera, de modo que el peso de ser «el hijo de» se diluye rápido frente a lo que cada uno demuestra en el campo. De ahí que la rutina que describe Ethan —madrugar, cumplir en el colegio y entrenar cada tarde— sea, en realidad, la misma que la de cualquiera de sus compañeros de equipo, lleven el apellido que lleven.





