El ex del Real Betis no ha podido lograr en estos tres años y medio el objetivo con el que se marchó: regresar a Europa
Tras cuatro años en España, vistiendo la camiseta del Betis y, en los últimos meses, del Braga, a Diego Lainez le costó retomar su mejor versión en México. De forma intermitente fue entrando con los diferentes entrenadores en los equipos de Tigres y sumando títulos en su palmarés.
Sin embargo, nunca ha logrado ser aquel explosivo joven que deslumbró en el América y que hizo que el Betis pagara por él más de 13 millones cuando su valor de mercado apenas era de 1.5 kilos. Pasó de ser un fijo en la selección a fallar alguna vez. Y no estuvo entre los convocados por Javier Aguirre en el último Mundial, en el que México fue uno de los países anfitriones.
Se especuló en este país que había sido por alguna indisciplina, pero el propio Javier Aguirre se encargó entonces de desmentirlo. “Una vez alguno sacó el teléfono, otra vez uno llegó un minuto tarde. Todos han tenido una actitud extraordinaria… Si alguno no está aquí es porque consideramos que queremos ver a otros o necesitamos verlos, nada más”, afirmó el hoy nuevo técnico del Valencia CF.
La realidad es que, una vez adaptado, Lainez ha ido a más en los últimos campeonatos y se había consolidado en el equipo titular de Tigres, algo que no logró nada más aterrizar. Sin embargo, no ha podido cumplir el objetivo que se marcó cuando regresó de España a su país: volver a elevar el nivel para poder jugar de nuevo en el fútbol europeo.
Lainez, con la espinita de Europa
De momento no le da. Y eso que su valor de mercado y, posiblemente, su precio están a la mitad del que alcanzó en su primer año en el club verdiblanco. Si entonces estuvo valorado en 14 millones de euros, ahora, siete años más tarde, su valor es de 7 kilos.
El exbético vive su momento más contradictorio desde que regresó al fútbol mexicano. Por un lado, Diego Lainez es un fijo para el técnico de Tigres técnico Víctor Manuel Vucetich.

Y, además, en el último mes logró cumplir su sueño. Poco antes de afrontar la Leagues Cup, Diego comentó que compartir vestuario con su hermano Mauro era algo que estaba disfrutando y que jugar juntos suponía una experiencia especial en su carrera. Al final logró ese sueño de los dos hermanos, que coincidieron en el terreno de juego de titulares hace diez días, el 13 de septiembre, en el primer Clásico Regio contra el Rayados de Monterrey. El resultado ante los de Matías Almeyda fue de empate a cero, pero los dos hermanos pudieron jugar juntos de inicio.
Dos rojas en menos de un mes para Lainez
Si eso y la confianza de su técnico es lo positivo, lo negativo es su aportación. En los ocho partidos que ha jugado en el último mes ha sido titular, pero no ha marcado ni ha dado un pase de gol en 665 minutos. Lejos de eso, ha sido expulsado en dos ocasiones.
Su primera roja llegó en la Leagues Cup a mediados de agosto ante los Vancouver Whitecaps. Y la segunda, precisamente, en el duelo ante los Rayados. Al final del partido, la tensión propia de este tipo de encuentros provocó una tangana. Según el técnico del Tigres Víctor Manuel Vucetich, Lainez trató de separar a los que se estaban peleando y Gerardo Arteaga lo agarró del cuello. El árbitro decretó que había participado en la pelea y en el acta apareció como expulsado, por lo que se perdió el duelo de su equipo el pasado fin de semana.





