Carolina Marín (33 años): «Quien no arriesga, no gana y hay que aprovechar las oportunidades que la vida te pone por delante»

Carolina Marín (33 años): «Quien no arriesga, no gana y hay que aprovechar las oportunidades que la vida te pone por delante»

La exdeportista onubense incentiva en el FID a los que tienen dudas, deja claro lo necesario para triunfar y muestra su preocupación por la deriva de los jóvenes actuales

Aunque Carolina Marín luchó durante meses para poder volver a las pistas y despedirse en el Europeo de bádminton que se celebró en Huelva, finalmente no pudo y optó por la retirada.

Sin embargo, desde mucho antes ya se había centrado y había dedicado parte de su tiempo, tras París 2024, a enseñar parte de lo que había aprendido a lo largo de estos años y, sobre todo, a transmitir sus valores, adquiridos durante sus años de sacrificio y dedicación al deporte.

La exdeportista andaluza ha sido la encargada de inaugurar la décima edición del Foro Internacional del Deporte (FID) Ciudad de León, en una jornada donde repasó tanto sus hitos deportivos como el lado amargo de las lesiones y ofreció una charla versada en la gestión del éxito y la resiliencia tras las lesiones graves, aparte de reflexionar sobre la cultura del esfuerzo y la inmediatez en la juventud actual.

En ella dejó frases motivacionales y algunas que pueden servir para los que están empezando y tienen dudas. «Quien no arriesga no gana. En la vida hay que ser valientes y hay que aprovechar las oportunidades que la vida te pone por delante, porque muchas veces solo pasan una vez», señala la onubense, que contó su caso personal

«Con catorce años tuve que tomar la decisión de dejar mi casa, a mi familia y a mis amigos en Huelva para irme sola a Madrid al Centro de Alto Rendimiento. Fue muy duro, pero si no hubiera arriesgado en ese momento, jamás habría conseguido todo lo que ha venido después», afirma Marin, que ha sido galardonada con el Premio FID Ciudad de León.

Carolina Marín apuesta alto

En este sentido, Carolina Marín les deja claro a todos los que empiezan y los que ya están en competición, que tienen que apostar por lo mejor si quiere alcanzar el máximo rendimiento en su disciplina. Algo que también puede valer para la vida fuera del deporte.

«Durante toda mi carrera he tenido claro que para rendir en lo más alto no basta solo con entrenar duro en la pista. Llevo años invirtiendo en mí, para llegar a lo mejor: invirtiendo en salud mental con mi psicólogo, en recuperación física, en nutrición y en rodearme del mejor equipo técnico posible. En el deporte de élite no es un gasto, es una inversión en ti mismo para poder dar el cien por cien», asegura la exjugadora andaluza.

Por eso muestra una preocupación en los jóvenes por su falta de paciencia y por el hecho de querer obtener las cosas sin el proceso necesario para crecer, algo que también ha dicho alguna vez Toni Nadal. «Me preocupa la sociedad en la que vivimos porque veo que se están perdiendo valores muy básicos como la cultura del esfuerzo y la paciencia. Hoy en día se quieren las cosas ya, se busca el éxito inmediato a través de una pantalla», estima.

«Además, creo que se premia demasiado pronto a los niños por cosas mínimas, sin que sean realmente conscientes del sacrificio y del trabajo diario que hay detrás para conseguir algo importante en la vida o en el deporte», añade la onubense.

Las renuncias de Marín en su carrera deportiva

Marín sí que supo renunciar a muchas cosas y ser paciente, pero el fruto que obtuvo lo compensó con creces. «Si miro hacia atrás y hago balance de todo lo que he vivido, me siento una persona tremendamente afortunada», reconoce.

La andaluza tiene claro que, si pudiera, volvería a tomar las decisiones que tomó. «Es verdad que he tenido que renunciar a muchas cosas desde muy joven, a una adolescencia normal, a estar cerca de los míos y a sufrir la cara más dura de las lesiones, pero volvería a repetir cada paso porque sin duda ha merecido la pena todo el camino recorrido», advierte.

Por todo ello está muy satisfecha, pero más por el legado que ha dejado atrás. «Siento un orgullo enorme por haber incentivado a la gente a practicar bádminton en un país donde casi nadie sabía lo que era este deporte», señala.

«Cuando yo empecé era una disciplina totalmente desconocida en España y ver que, con los años, la gente salía a la calle… Empecé a ver a niños y a familias jugar al bádminton en los parques o en las playas ha sido el mayor trofeo de mi carrera. Incluso por encima de las medallas», indica la campeona olímpica en Río 2016, 3 veces campeona del mundo y 7 veces campeona de Europa.

Carolina Marín supo transmitir en esta charla los valores deportivos (constancia, paciencia, resiliencia) que supo adquirir más allá de las medallas y los trofeos.

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