Juan Iglesias y su otra gran pasión en Sevilla: «Quiero aprender, visitar y probar»

Juan Iglesias y su otra gran pasión en Sevilla: «Quiero aprender, visitar y probar»

El fútbol no es la única pasión que ocupa el tiempo de Juan Iglesias. El jugador del Sevilla FC se ha adentrado de lleno en el mundo del vino, una afición que comenzó casi por casualidad y que hoy le lleva a coleccionar botellas, guardar recuerdos de cada una de ellas y hasta imaginarse produciendo su propio vino algún día

Juan Iglesias ha caído de pie en Sevilla. Junto a Odysseas Vlachodimos, Gabriel Suazo y Lucien Agoumé ha formado el núcleo duro del club de Nervión, siendo intocable para Luis García Plaza, quien ha hecho jugar a los cuatro todos los minutos hasta la fecha en LaLiga EA Sports. El vallisoletano se ha adaptado a las mil maravilla a lo que el técnico madrileño le pide, ejerciendo a veces de central y otras de lateral, según las necesidades del equipo, pero su adaptación también ha sido positiva fuera del terreno de juego.

Tal y como ha mostrado su pareja, Estela Grande, en redes sociales, ambos ya han hecho de Sevilla su nuevo hogar junto a sus hijos. El futbolista del Sevilla tiene una espectacular vivienda que destaca por sus espacios abiertos y la decoración minimalista, llamando la atención un enorme jardín y una gran piscina. Pero lo más destacado de la casa es una espectacular bodega climatizada con comedor.

Tanto Estela como Juan son amantes del vino, teniendo una colección muy importante que empezaron en Madrid, cuando era jugador del Getafe. A Sevilla se han traído las botellas «más especiales» para ellos, aunque dado como entienden el mundo del vino seguro que su colección sigue creciendo.

La pasión de Juan Iglesias por el vino

Hace unos meses, Juan Iglesias participó en el podcast ‘Vins Des Dieux’, donde habló sobre su amor por el vino y la relación que de un deportista de élite puede tener con el.

Se podría entender que esta afición le viene por su origen, debido a la tradición vinícola que tiene su Valladolid natal o Logroño, ciudad donde residió, pero lo cierto es que no fue así. «No me gustaba nada el vino, no conectaba con él. Gracias a Estela, mi pareja, empezó a iniciarme un poco, empezamos a visitar bodegas, a probar diferentes cosas», explica.

Para Juan Iglesias «no es solo una copa, una botella, sino que el vino al final es algo que va mucho más allá». Siendo un gran conocedor de las variedades de uva o de las grandes zonas productoras de vino en España y el mundo.

Al hilo de su vivienda en capital hispalense y el espacio que han preparado en torno al vino, el jugador del Sevilla explica que tiene «la manía de, bueno, ya Estela me va a echar de casa porque dice que no entran más botellas aquí, que si quiere que meta una que salga otra, pero bueno, intento ir camuflándolas por ahí».

Su filosofía sobre el vino encaja perfectamente con que sea futbolista profesional, puesto que no le gusta abrirse «una botella solo en casa» ya que no le ve «el sentido». «No es como beber agua… No podemos disfrazarlo como un producto saludable… Yo el vino lo enfoco mucho también a un tema de felicidad», explica.

«Para mí esto también es importante, la desconexión, el juntarnos, tomar algo, para mí es muy bueno, sobre todo cuando tienes mucho estrés… Hay muchos sacrificios y yo prefiero el momento de compartir contigo, estar con la familia, estar con mis hijo», confiesa.

El vino como futuro negocio después del fútbol

Juan Iglesias mira más allá y tiene claro que cuando cuelgue las botas quiere estar ligado con el mundo del vino. Una de las cosas para hacerlo es tener su propia bodega. «Es algo que muchas veces se me ha pasado por la cabeza, el decir, ¿cómo tiene que ser tener tu propio vino?», asegura. Aunque reconoce que todavía necesita adquirir más conocimiento antes de dar ese paso. «Creo que es un mundo que me apasiona mucho, que me gusta, que quiero aprender, que quiero visitar, que quiero probar y que ojalá pues pueda producir», añade.

Eso sí, ya utiliza su bodega como un negocio, conocedor de la revalorización de determinadas botellas por la reducción de unidades disponibles con el paso de los años. «Hay una parte de mi bodega que tengo para coleccionar, modo inversión también», argumenta.

Iglesias va más allá y le da un valor sentimental al vino, como es comprar botellas de la añada de nacimiento de sus hijos para poder regalárselas cuando cumplan 18 o 20 años. «Creo que es un buen regalo para ir haciendo durante años… Mira, llevo 18 años o 20 años comprando estas mismas botellas para que cuando cumplierais la mayoría de edad, pues podáis regalárosla», confiesa.

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