El Betis, único que ha amargado a la auténtica sensación de la Ligue 1: «Estoy muy feliz, pero…»

El Betis, único que ha amargado a la auténtica sensación de la Ligue 1: «Estoy muy feliz, pero…»

Davide Ancelotti, orgulloso de su padre y su legado, porque ha podido «aprender del mejor», acapara elogios al frente del Lille, sorprendente líder en Francia e invicto después de cuatro jornadas del campeonato galo; la única mácula hasta la fecha, dejarse remontar por los de Pellegrini

Acarició el pleno tras cuatro jornadas de la Ligue 1, lo que habría sido un logro sin precedentes, pero, pese a llegar al final del tiempo reglamentario en la segunda fecha ante el PSG con un sorprendente 2-0, los tantos de Vitinha y Marquinhos en el alargue permitieron a los de Luis Enrique Martínez salvar un punto. Con todo, el Lille de Davide Ancelotti ha arrancado el curso como un tiro, convirtiendo su trayectoria invicta en el torneo doméstico en un histórico liderato, con 10 puntos de 12 posibles, igual que Mónaco y Rennes, aunque todavía con mejor balance goleador. Y los parisinos, con cinco menos, ni en Europa a estas alturas.

El único equipo que ha conseguido amargar a los ‘Dogos‘ ha sido el Real Betis. También en el Pierre-Mauroy, donde el vigente campeón de la Champions League (por partida doble y consecutiva) le quitó dos unidades del casillero, aunque la escuadra de Manuel Pellegrini fue más allá, igualando por dos veces las ventajas obradas por Ayase Ueda y Alexsandro de Souza por medio de Marc Bartra y remontando por medio de Troy Parrott, concatenando dos episodios negativos para los intereses rojiazules: el 2-3, a la postre definitivo, y la expulsión por roja directa de Ethan Mbappé, que brilla en la Ligue 1 y ya lleva un gol y una asistencia, por una agresión absurda y evitable a Natan de Souza.

Aunque le han quitado este verano a dos puntales como Mohamed Bouaddi y Matías Fernández-Pardo, que han dejado en caja más de 150 millones de euros, los norteños se han rehecho con los fichajes del japonés Ueda, el extremo turco-neerlandés Basar Önal, el mediocentro danés Maurtis Kjaergaard, el portero paraguayo Orlando Gill o el central del Sevilla FC Tanguy Nianzou, pero muchos coinciden en que la mano de Davide Ancelotti en su segunda experiencia en solitario es clave. Por su versatilidad táctica, por el carácter inculcado a los suyos y por el estilo, si bien él no se conforma: «Es muy importante obtener resultados, pero creo que podemos y debemos hacerlo mejor«.

«Estoy aquí para escribir mi propia historia»

El hijo de Carletto, que arrancó a su lado como preparador físico del primer PSG ganador de la historia reciente, tiene clara la receta: «Se hizo un trabajo muy bueno antes de mi llegada, el cual respeto. No quiero cambiarlo todo. Los animales cambian de piel, pero no pierden su identidad. Y nosotros debemos hacer lo mismo. Soy alguien que quiere ver un equipo que juegue con energía y disciplina, que practique un fútbol valiente. La primera prioridad es no perder el balón. La segunda es recuperarlo inmediatamente. Y la tercera es, si no podemos recuperarlo inmediatamente, estar organizados para recuperarlo. Tenemos una solidez que debemos explotar».

Además, ya ha dejado claro en sus intervenciones públicas que, a pesar de que puede ser presa fácilmente de las comparaciones, está muy orgulloso de llevar el apellido que lleva: «No, no quiero huir de los paralelismos con mi padre. Es una pregunta recurrente a lo largo de mi vida. Estoy muy feliz de ser Ancelotti, de tener este apellido. Porque he tenido la fortuna de aprender del mejor. Y no es algo de lo que quiera desprenderme. No es una carga para mí, precisamente. Pero no quiero compararme con mi padre. Por supuesto, estoy aquí para escribir mi propia historia«.

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