El seleccionador nacional tiene en la capital hispalense su particular refugio para desconectar de su trabajo al frente de ‘La Roja’. El riojano mantiene desde hace décadas un vínculo muy especial con Sevilla, donde conserva una tradición que nació durante su etapa como futbolista y que con el paso de los años se ha convertido también en una parte importante de su vida familiar
Luis de la Fuente se ha ganado estar en el podio de los mejores entrenadores de la historia de la selección española gracias a sus numerosos títulos, entre ellos el segundo Mundial de la historia de España. A sus 65 años, el técnico riojano sabe bien que también debe desconectar del fútbol de vez en cuando, algo que suele hacer con bastante frecuencia en Sevilla, ciudad donde ejerció como futbolista en los años ochenta, cuando fichó por el Sevilla FC, y más tarde como entrenador en las categorías inferiores del club de Nervión.
El escondite de De la Fuente en Triana
El barrio de Triana es algo especial. Para los trianeros y los sevillanos, lo que separa el río Guadalquivir es a Sevilla de otra ciudad. Se trata de un barrio con vida propia, cargado de cultura y devoción, siendo ese el refugio del seleccionador nacional.
Exactamente, Luis de la Fuente, un hombre muy creyente, siente especial devoción por el Cristo de la Expiración, conocido como El Cachorro, cuya basílica es una de las más populares dentro del barrio de Triana, que no anda corto de iglesias con miles de fieles. Lo que empezó como una curiosidad se ha convertido en una parada imperdible varias veces al año. Y es que Triana es más que una visita obligada para los turistas; se trata de un barrio con historia y donde todavía huele a incienso.
Los pequeños talleres de cerámica todavía son frecuentes en el barrio, dando buena muestra de que los trianeros se resignan a perder su esencia, aunque sin hacer ruido, siendo discretos, muy de la manera de ser del seleccionador. Por eso, ya se ha convertido en una estampa típica la de ver a Luis de la Fuente sentado en uno de los bancos de la basílica del Cristo de la Expiración, él solo con sus pensamientos.
De hecho, la Hermandad del Cachorro le ha acogido con los brazos abiertos, como uno más. No se sabe si es hermano de pleno derecho, pero sí que los cofrades de dicha hermandad lo han acogido como a un igual, formando un vínculo muy estrecho con él. Tanto es así que no son pocas las veces que la hermandad trianera ha enseñado orgullosa la relación del seleccionador con su imagen. Una relación que ha ido más y se ha trasladado a sus hijos, quienes han salido en alguna ocasión como nazarenos, llevando a otro nivel la conexión de Luis de la Fuente con el Cachorro y Triana.
Triana, no sólo para Luis de la Fuente, es mucho más que una postal turística. Es un sentimiento que contagia y que muy pronto entra en lo más adentro de tu ser. Porque cada vez son menos los trianeros autóctonos que quedan en el barrio, pero también es cierto que hay muchos casos en los que nacen trianeros que no nacieron en dicha orilla del río, pero que se han convertido con el tiempo.





