El cinco veces ganador del Tour de Francia recordó la curiosa forma en la que se enganchó al ciclismo el cual le permitiría convertirse en uno de los mejores deportistas del toda la historia de España
Miguel Indurain es uno de los mejores deportistas de la historia de España. Cinco Tour de Francia, dos Giro de Italia y medallas mundiales y olímpicas hacen del palmarés del navarro uno de los más laureados. El navarro mostró siempre un talento innato encima de la ciclista, pero lo que mucha gente no sabe es que llegó a este deporte de forma casual y con sus padres muy preocupados por su futuro cuando no era más que un adolescente.
Y es que Miguel Indurain cuando era un joven en Villava no tenía pensado en dedicarse al ciclismo ni mucho menos. De hecho, el navarro dejó los estudios y no sabía bien lo que iba a hacer. Su llegada al ciclismo comenzó de una forma curiosa. Un día se apuntó a una carrera y siendo un novato quedó segundo. Pero lo que le enganchó a Miguel Indurain fue el premio que le dieron.
«Mis padres son gente sencilla y religiosa, a los que también les importa un comino si soy campeón. Se preocuparon un poco cuando dejé los estudios. En mi casa tenía una bicicleta para ir por los campos, pero jamás conservaba fotos de ciclistas ni sabía nada de la historia del ciclismo. No tenía ídolos. Al ciclismo llegué por casualidad. Un día me presenté a una carrera; logré el segundo puesto y me dieron un bocadillo y una Fanta, y eso me gustó«, dijo Miguel Indurain en una entrevista que concedió a L’Équipe hace unos años.
Casualidades o no, el probar en una carrera cuando se le daba bien fue uno de los detonantes para que Miguel Indurain, no el único porque también está por ahí el robo de una bicicleta a su padre, se dedicara a un deporte para el que tenía cualidades innatas para destacar.
Como profesional, Miguel Indurain siempre ayudó a Perico Delgado
Una vez llegó a profesionales, Miguel Indurain siempre mostró modestia y respetó las órdenes de equipo. Un comportamiento que, sin duda, le impidió ganar mucho más. De hecho, el navarro tenía piernas más que suficientes para ganar el Tour de Francia de 1990, pero el de Villava esperó a ayudó a Pedro Delgado que por aquel entonces era su jefe de filas en el equipo Banesto.
Miguel Indurain explicó que era su deber ayudar en ese Tour de Francia 1990 a Pedro Delgado. «Siempre le he ayudado, porque era una especie de ídolo para todo el mundo, por espíritu de equipo y también por amistad«. Eso no impidió que el navarro firmara una décima posición en la clasificación general de aquella edición lo cual fue un anticipo de los cinco Tour de Francia que ganaría de manera consecutiva entre los años 1991 y 1995.

Pedro Delgado confirmó que Miguel Indurain pudo ganar aquel Tour de Francia de 1990. «Indurain era un caballero. Pudo ganar el Tour del 90, pero prefirió esperarme a mí. Recuerdo que en una ocasión se fue por delante con los favoritos y yo quedé rezagado. Se entregaba por el compañero por delante de sus intereses».
Durante alguno de los cinco Tour de Francia que ganó Miguel Indurain, Pedro Delgado le devolvió el favor al navarro ya que trabajó para ayudarle alguna de sus grandes rondas galas.





