El Rayo Vallecano empieza la temporada lejos de Vallecas y con una afición al límite. Juanan, de la Federación de Peñas y la Plataforma ADRV, y Miriam, abonada desde hace siete años, ponen voz al malestar por la gestión de Martín Presa y un conflicto que va mucho más allá del estadio
El Rayo Vallecano empieza la temporada con su estadio cerrado y sin una fecha concreta para regresar. Una auditoría detectó graves deficiencias de seguridad, mantenimiento y salubridad y la Comunidad de Madrid asumió temporalmente el control del recinto para acometer unas actuaciones cuya duración podría prolongarse entre dos y seis meses.
Pero detrás del problema del estadio hay otro conflicto que afecta directamente a quienes llevan años ocupando sus gradas: qué significa para un rayista que el Rayo deje de jugar en Vallecas.
Para la Federación de Peñas y la Plataforma ADRV, la respuesta es clara. Han anunciado que no acudirán a Butarque ni a ningún otro estadio en el que el Rayo juegue como local mientras no sea Vallecas. También reclaman información sobre cuántos partidos tendrán que disputarse fuera y la devolución proporcional del abono.
Juanan, representante de la Federación de Peñas y de la Plataforma ADRV, y Miriam, abonada del Rayo desde hace siete años, ponen voz a una afición que lleva años conviviendo con el conflicto. Ambos hablan de un problema que va mucho más allá del cierre del estadio: el estado de Vallecas, la gestión del club, la figura de Martín Presa, el pasado del Rayo, los abonos y la relación entre la directiva y sus aficionados. Sus testimonios reflejan el malestar de una parte del rayismo, pero también el vínculo que mantiene a la afición unida a su club.
“Esto lo llevamos denunciando durante una década”
Juanan considera que el estado actual de Vallecas no puede entenderse como un problema surgido de repente. “Esto lo llevamos denunciando durante una década”, explica.
En su opinión, tanto el Rayo como la Comunidad de Madrid conocían desde hace años el deterioro del recinto. No exime a ninguna de las dos partes: considera que el club tenía responsabilidades como concesionario, pero también que la Comunidad, como propietaria, debería haber actuado antes.
Para Miriam sabían desde hace mucho tiempo que esto iba a pasar y explica que llevan muchos años así, pero para la directiva no es una prioridad. «La Comunidad de Madrid lleva tiempo avisando. Incluso al final de esta temporada se le dijo, pero él siempre juega a hacerse el loco y a no asumir responsabilidades”, explica.
La auditoría que ha provocado la intervención de la Comunidad detectó problemas en ámbitos como los sistemas contra incendios, las instalaciones eléctricas o las condiciones higiénico-sanitarias.
Para la afición, por tanto, el cierre del estadio es el último capítulo de una historia que lleva años acumulándose. Y ahora llega el momento más difícil: el Rayo empieza la temporada sin su casa.

“No se entiende el Rayo sin Vallecas»
No es una cuestión de kilómetros ni de encontrar un estadio con capacidad suficiente para albergar un partido de Primera División. Para la afición, el problema es mucho más profundo.
Miriam explica que su primera reacción al conocer la situación tampoco fue de sorpresa. “Estamos acostumbrados año tras año a sufrir este tipo de cosas por parte de la directiva, pero siempre tienes la esperanza de que algo salga bien. Ilusos que somos. Una vez más fue cabreo, desilusión y resignación”, cuenta.
El sentimiento, asegura, mezcla el enfado por tener que salir del barrio con una sensación de resignación provocada por años de desencuentros: “A nadie le hace gracia que por culpa de la gestión del club tengamos que movilizarnos del barrio para ver al equipo, pero sabes qué pasa: que no nos sorprende”.
El Rayo puede jugar en Leganés, Burgos o cualquier otro punto, pero no puede trasladar con él todo lo que representa Vallecas. Por eso las peñas han decidido no acudir a Butarque. No quieren que su presencia sirva para normalizar que el equipo juegue como local fuera del barrio.
Miriam, abonada del Rayo desde hace siete años, comparte esa sensación. “El Rayo solo juega de local en su estadio”, afirma. Para ella, el cambio de escenario supone perder una parte esencial de lo que significa ir a ver al Rayo: “No está su gente, no es nuestro estadio, no está el barrio, no está la esencia”. Y tampoco cree que exista un estadio capaz de reproducir lo que ocurre en Vallecas.
El problema no es solo dónde jugar
La afición tampoco entiende que la solución pueda reducirse a entregar una entrada en otro campo.
Miriam considera que el abonado ha pagado por una temporada en la que esperaba ver al Rayo en Vallecas. Para muchas familias del barrio, además, el abono supone un esfuerzo importante, que además no deja pagarse fraccionado. “Es un esfuerzo grande económico para las familias humildes y obreras del barrio”, explica.
Por eso considera insuficiente que el club ofrezca una localidad equivalente en otro estadio. Desde su punto de vista, la cuestión no es únicamente ocupar un asiento parecido: es perder la posibilidad de animar al equipo en su propia casa.
La Federación de Peñas y la Plataforma ADRV reclaman precisamente la devolución proporcional del abono por los partidos que no se disputen en Vallecas y han anunciado que estudian vías legales para reclamarla si el club no accede.
“La afición no sabe nada”
El malestar aumenta por la falta de información. Juanan sostiene que la afición lleva demasiado tiempo intentando conocer qué va a ocurrir con el estadio y con los partidos como local.
La entrada de los técnicos de la Comunidad tampoco resolvió las dudas. Según explica, estuvieron una semana sin poder acceder al recinto y después el proceso se prolongó. Los técnicos finalmente pudieron entrar, pero la duración real de las actuaciones sigue sin estar clara. La Comunidad maneja una horquilla de entre dos y seis meses. Para Juanan, sin embargo, esa diferencia significa prácticamente no saber nada. “Tenemos incertidumbre y queda nada para la Liga”, explicaba antes del inicio de la competición. “El sábado jugamos en Sevilla y el jueves que jugamos en casa no sabemos dónde vamos a jugar”.
La situación ha terminado provocando también una protesta formal de las peñas, que han exigido al club que informe de cuántos encuentros se disputarán fuera de Vallecas. Miriam lo resume con ironía cuando se le pregunta por la información recibida sobre Butarque: “Esto es un misterio como siempre hasta los dos últimos días”. Y después lanza una de las frases más duras de su entrevista: “Por parte del club la afición solo se ha enterado de que su madre ha recibido una corona de flores en su domicilio”.
La frase refleja el sentimiento de una parte de la grada: que las decisiones que afectan directamente a los abonados se conocen demasiado tarde y que el club no está ofreciendo las explicaciones que esperan.
Un estadio “obsoleto, sucio y roto”
La discusión sobre el estado de Vallecas tampoco es nueva para Miriam. Cuando se le pregunta cómo ve el estadio, su respuesta es contundente: “Obsoleto, sucio, roto… ven un día de partido y lo ves con tus propios ojos. Hay clubes de barrio con mejor mantenimiento”. «Como cuide de su casa igual que cuida del estadio, miedo me dá».

Su descripción coincide con una de las principales reivindicaciones de la afición: no reclaman necesariamente un estadio de lujo, sino unas instalaciones que estén en condiciones. «No queremos el Bernabeu», explica.
Juanan comparte esa idea y considera que el deterioro del estadio forma parte de un problema mucho mayor. Porque, para él, no solo se ha deteriorado Vallecas. La crítica de Juanan va mucho más allá del estadio.

Señala directamente a la gestión de Martín Presa y considera que el deterioro afecta a diferentes estructuras del club. “Le está haciendo un daño terrible al Rayo Vallecano como institución”, afirma. Habla de la cantera, del fútbol femenino y de la Ciudad Deportiva. Sobre la cantera es tajante: “La cantera la tiene totalmente muerta”. En su opinión, el club ha pasado de estar entre los grandes a estar “prácticamente desaparecido”. También critica el estado de la Ciudad Deportiva, que considera abandonada.
Para Juanan, todo forma parte de la misma fotografía: un club cuya identidad se ha ido debilitando en diferentes ámbitos porque según él a Martin Presa no le importa ni le club, ni los aficionados. Él explica que nadie sabe qué es lo que hace y por qué está ahí cuando la afición le cae mal.
La franja, el Centenario y años de desencuentros
Juanan recuerda los enfrentamientos producidos durante los últimos años y menciona especialmente el Centenario del club.
Según explica, la Federación de Peñas y la Plataforma ADRV participaron en una mesa de diálogo para plantear actividades, pero sus propuestas fueron rechazadas y posteriormente algunas de esas ideas habrían sido utilizadas por el propio club.
También recuerda los problemas para organizar actividades relacionadas con las jornadas del rayismo, las visitas al estadio o los entrenamientos a puerta abierta.
Y hay otro símbolo que aparece en sus críticas: la franja.
Juanan considera que Martín Presa ha modificado un elemento que forma parte de la identidad histórica del Rayo desde 1949 y recuerda las protestas de las peñas por el denominado “borrado de la franja”.
Todo ello ha contribuido a una relación prácticamente rota. Su conclusión es clara: «Martín Presa debe marcharse del Rayo».
Miriam coincide. Cuando se le pregunta por la gestión del presidente, responde con una sola palabra: “Nefasta”.
Ni siquiera LaLiga queda fuera de las críticas
Juanan extiende su crítica hasta LaLiga y Javier Tebas.
Considera que el organismo debería defender más los intereses de los abonados y lamenta la falta de una respuesta que, a su juicio, debería haber llegado ante una situación que afecta directamente a quienes han comprado una temporada completa. “Al final los que pagan el pato son los aficionados, que parece que a la Liga de Javier Tebas no les importa”, afirma.
Para él, los aficionados son quienes terminan pagando las consecuencias de un conflicto que no han provocado. Y esa es precisamente una de las ideas que más se repite durante la conversación: el abonado siente que está en medio de una disputa entre instituciones mientras es él quien pierde su estadio, su rutina y parte del dinero que ha pagado por la temporada.
Una afición cansada, pero que no quiere irse
A pesar de todo, Miriam reconoce que renovaría su abono incluso sabiendo de antemano que varios partidos podrían jugarse fuera de Vallecas. “El sentimiento rayista va por delante de Martín Presa”, explica.
Es una frase que resume una contradicción que atraviesa todo el conflicto. La afición está enfadada con el club, con su presidente y con la gestión del estadio. Pero eso no significa que haya dejado de querer al Rayo.
Al contrario. Miriam dice que no quiere perder su antigüedad ni dejar su sitio a alguien que llegue al Rayo “por moda”. El abono le ha costado 380 euros y considera que ese dinero puede estar perdido si se multiplican los partidos fuera de Vallecas. Aun así, seguiría renovando. Porque una cosa es estar contra la gestión del club y otra dejar de ser del Rayo.
Además, si dejara de ser abonada del club le estaría dando a Presa lo que él quiere. Según Juanan, Martin Presa quiere que los abonados sean de fuera y que no se le quejen o echen encima cuando vengan problemas.
Miriam tampoco irá a Butarque para ver al Alavés. No lo hará porque, para ella, el Rayo no debería jugar como local fuera de Vallecas. También influye que el encuentro se dispute entre semana.
Su crítica al fútbol moderno aparece entonces de forma natural: “Odio eterno al fútbol moderno. La gente entre semana trabaja, no somos millonarios como ellos, somos gente obrera que solo queremos al Rayo en VK”.
Cuando se le pregunta si habría preferido que el equipo jugase en Burgos antes que en Leganés, la respuesta vuelve a ser la misma: “El Rayo en VK, en el barrio, con su gente”.
Y cuando se le pregunta qué le diría directamente a Martín Presa, tampoco duda: “Que escuche a la afición, tal y como se lo dijo el eterno capitán Trejo, la afición es sabia, él no”. Después, la frase que lleva años acompañando las protestas contra el presidente: “MARTÍN PRESA FUERA DE VK”.
Una casa que sigue esperando
El Rayo tendrá que jugar temporalmente fuera de Vallecas. El primer destino será Butarque, una solución que las peñas ya han rechazado. Pero ese no es realmente el centro de esta historia. El centro está en lo que significa perder Vallecas para quienes llevan años llenando sus gradas.
Para Juanan, el estadio forma parte de una crisis mucho más amplia: la gestión del club, la cantera, el femenino, la Ciudad Deportiva, la relación con las peñas, la franja, los abonados y el barrio. Para Miriam, es más sencillo. «No es nuestro estadio. No está el barrio. No está la esencia».
Y quizá por eso, en medio de una disputa sobre concesiones, auditorías, obras y responsabilidades, la frase que mejor explica lo que está ocurriendo no habla de meses ni de informes. Habla de una casa. El Rayo puede jugar en otro estadio. Para su afición, eso no significa que esté jugando en casa.
Y estos aficionados solo piden una cosa: «Que Martin Presa coja sus maletas y se vaya», termina diciendo Juanan.






