El presidente de la FIFA vive sus horas más delicadas al frente del cargo y podría desembocar una complicada reelección el próximo marzo; ya hay federaciones que le han retirado su apoyo e incluso no se descarta una posible dimisión ante las presiones
Gianni Infantino está afrontando sus días más críticos al frente de la presidencia de la FIFA. Algunas polémicas durante el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, como la del indulto al futbolista estadounidense Folarin Balogun tras ser expulsado previa llamada de Donald Trump, o el intento por privatizar los próximos Mundiales de fútbol, idea en la que tuvo que dar marcha atrás tras oponerse gran parte de las federaciones, han dejado tocada la figura del suizo.
De hecho, desde hace una semana se han empezado a gestar algunos movimientos alrededor de Gianni Infantino, pues el próximo 18 de marzo se celebrarán las próximas elecciones a la presidencia de la FIFA, y de momento, el único candidato es el actual presidente. Un Infantino que ha buscado el apoyo del rey Mohamed VI de Marruecos, país en el que se celebrará casualmente la ceremonia de reelección, con un claro objetivo, aferrarse a tan codiciado cargo cuatro años más.
De momento, el tiempo corre a favor de Infantino y en contra de sus detractores, que por cierto cada vez son más, la UEFA especialmente. Aleksander Ceferin, su presidente, ha visto la oportunidad y no ha dudado en atacar con ferocidad las últimas maniobras de Infantino, y parece que no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados.
Una reunión entre Ceferin y Al-Khelaïfi
Esta mañana informaba el Talk Sport, que Ceferin y Nasser Al-Khelaïfi, presidente del PSG y también de la EFC (Clubes de Fútbol Europeo), la antigua ECA (Asociación de Clubes Europeos), llevarán a cabo una reunión en Salzburgo en pleno momento de tensión de ambos organismos contra la FIFA y Gianni Infantino.
Se barrunta que el asunto de fondo de dicha reunión puede ser el de la renuncia de los clubes europeos a disputar el Mundial de Clubes de 2029 y la posibilidad incluso de crear un torneo paralelo al margen de la FIFA, aunque de momento no es seguro incluso de que ese Mundial de Clubes se llegue a celebrar.
Las elecciones a la FIFA, en el horizonte
Lo que sí recalca el diario AS, que también ofrece información, es que la EFC está del lado de la UEFA y no de la FIFA, por lo que el binomio Ceferin-Al Khelaïfi podría estar dispuesto a plantar batalla a Infantino… ¿en las próximas elecciones? Todavía es pronto para saberlo.
El paso en falso dado por Infantino ha abierto una grieta en su mandato. La UEFA salió al paso de su intento por privatizar el Mundial y tras ella también se unieron la AFC y la CONCACAF, una presión que acabó provocando que Infantino reculase.

Pero el objetivo va mucho más allá y apunta al 18 de marzo, con las elecciones de fondo. Ya se están produciendo movimientos para retirarle los apoyos a Infantino, y varias federaciones europeas ya lo han confirmado. Gales, Finlandia, Rumanía, Serbia e Inglaterra no votarán a Infantino, además de Noruega, que ya estaba en contra del actual presidente desde antes. Pero detrás de este pueden ir más en cascada.
Voces críticas desde dentro de la FIFA: Wenger y Grafstrom
Gianni Infantino está viendo como desde dentro del propio organismo que preside empiezan a alzar la voz en su contra. El último de ellos ha sido Arsene Wenger, director de desarrollo global de la FIFA, que en un comunicado ha negado cualquier implicación personal en dicho asunto y ha considerado que abandonarlo «era absolutamente necesario».
Wenger se ha qurido desvincular de dicho movimiento, por el que la FIFA pretendía vender el 20% de FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva filial que planteaba crear para manejar las operaciones comerciales y los eventos de la organización, como el Mundial de fútbol, su principal producto.

«Junto con mi equipo, superviso el análisis de datos del juego, el centro de formación online de la FIFA, el desarrollo de la formación de jóvenes a través de 60 academias repartidas por 60 países donde más se necesitan y las competiciones juveniles en todo el mundo», indicó Wenger. «No participé en la elaboración de este plan estratégico y me enteré de este proyecto a través de los medios de comunicación. La decisión de abandonar este proyecto era absolutamente necesaria e indiscutible, porque creo firmemente en una FIFA independiente que sirva a nuestro deporte con compromiso, transparencia e integridad», aseguró el francés, también asesor técnico de la International Board (IFAB).
Tras Wenger, también se ha pronunciado Mattias Grafstrom, secretario general de la organización, aunque este de forma interna mediante un correo que ha sido desvelado por medios como Sky y The Athletic. «La última semana ha sido extraordinaria y desafiante para todos los miembros del personal de la FIFA en nuestras oficinas de todo el mundo. Por eso quería que fueran ustedes los primeros en tener noticias mías», dice en el mail enviado a varios cargos federativos.
«Todos nos hemos visto inmersos en medio de una situación caótica, difícil de comprender y aceptar. Les aseguro que, como miembros de la administración, serán defendidos y protegidos del contexto político que estamos viviendo. No tienen por qué preocuparse. Los individuos, los momentos de inestabilidad y los episodios desafortunados van y vienen. La institución, su misión y su responsabilidad con el fútbol mundial perduran, y por eso debemos mantener siempre nuestra profesionalidad, perspectiva y serenidad», aclara.
La dimisión del hombre de confianza de Infantino
Todo esta polémica ha acabado además con la dimisión de Carlos Cordeiro, asesor de la FIFA y mano derecha de su presidente, Gianni Infantino, a raíz de su desacuerdo con la nueva y polémica propuesta del organismo de permitir la venta de participaciones de la Copa del Mundo, algo que considera «perjudicial» para el fútbol, que finalmente quedó en nada.

«No puedo quedarme de brazos cruzados mientras la FIFA se plantea vender una participación en el Mundial. Quiero dejar claro que no he tenido nada que ver con esta propuesta y que me opongo a ella de forma inequívoca. Es un mal acuerdo para las federaciones miembro de la FIFA, un mal acuerdo para el fútbol y un mal acuerdo para el futuro a largo plazo de este deporte», explicó el directivo en un comunicado difundido en sus redes sociales.





