Lamine Yamal, estrella del Barcelona y de la Selección Española campeona del mundo: «Siempre vivíamos donde nos dejaban una habitación»

Lamine Yamal, estrella del Barcelona y de la Selección Española campeona del mundo: «Siempre vivíamos donde nos dejaban una habitación»

Lamine Yamal ha abierto la puerta a la parte más desconocida de su vida. El futbolista del FC Barcelona recordó el duro camino que recorrió su familia para salir adelante, desde la llegada de sus abuelos y padres a España hasta una infancia marcada por las dificultades y el esfuerzo diario para poder llegar a la élite en la que se encuentra a día de hoy

Antes de conquistar títulos, romper récords de precocidad y convertirse en una de las grandes figuras del fútbol mundial, la historia de Lamine Yamal empezó mucho antes de que él naciera. Detrás de su irrupción en la élite hay un relato de emigración, esfuerzo y superación que el propio futbolista ha querido compartir para poner en valor el camino recorrido por su familia. En una entrevista concedida al pódcast de José Ramón de la Morena, el extremo del FC Barcelona repasó sus orígenes y recordó las dificultades que marcaron su infancia, una etapa en la que el apoyo de sus padres y abuelos fue clave para que nunca dejara de perseguir su sueño.

Una abuela que cambió el destino de la familia

Para Lamine, buena parte de la historia de su familia comienza con su abuela paterna. Fue ella quien decidió salir de Marruecos completamente sola para buscar una oportunidad en España, un paso que acabaría cambiando el futuro de todos. «La primera en llegar fue mi abuela por parte de mi padre, que llegó sola en autobús. Se coló en el bus en Marruecos, paró en Algeciras, paró en Granada y consiguió llegar a Mataró. Fue la primera en llegar de nuestra familia», contó el futbolista.

Una vez instalada, no dejó de trabajar para reunir el dinero necesario y traer a su hijo, que había permanecido en Marruecos siendo todavía un niño. «Trabajaba de mañana, de tarde y de noche para que mi padre pudiera venir, porque él se quedó en Marruecos solo con su hermana. Cuando hizo un poco de dinero le pagó a una señora para que trajera a mi padre cuando tenía tres años», recordó.

La historia de la familia materna siguió un camino parecido. La madre del futbolista nació en Guinea Ecuatorial y llegó a España cuando tenía tan solo tres años acompañada de su abuelo. Barcelona fue el lugar donde comenzó una nueva etapa y donde, con el paso de los años, conocería al padre de Lamine. Allí formarían una familia sin imaginar que, tiempo después, su hijo acabaría convertido en uno de los futbolistas más prometedores del panorama internacional.

Crecer con poco, pero sin dejar de soñar

El jugador azulgrana también habló de una infancia marcada por las dificultades económicas, una situación muy diferente a la que vive hoy. Recordó que sus primeros años transcurrieron en un centro donde convivían varias familias jóvenes y recibían ayuda para salir adelante. «Empezamos a vivir como en una residencia con otros padres jóvenes y yo me crie ahí, que era como un comedor y nos daban comida a todos», explicó.

Con el paso del tiempo, la situación no fue mucho más sencilla. La familia fue cambiando de casa gracias a la solidaridad de amigos que les cedían una habitación cuando la necesitaban. «Siempre hemos vivido en lo típico que un amigo tiene una casa y te deja una habitación. Esto hasta que mis padres se separaron», señaló.

La separación de sus padres supuso un nuevo punto de inflexión. Su padre pasó a vivir con su abuela, mientras que Lamine permaneció con su madre en Granollers. Fue allí donde empezó a compaginar las clases con los entrenamientos en la cantera del FC Barcelona, una rutina exigente que requería una gran organización familiar y, sobre todo, el sacrificio de su madre.

Mientras él acudía al colegio y después entrenaba con el Barça, ella trabajaba largas jornadas para sacar adelante a la familia. Apenas coincidían unas horas al día, pero ese esfuerzo permitió que el joven pudiera seguir creciendo como futbolista. «Yo iba al cole, volvía, me iba a entrenar y por la noche veía a mi madre, porque ella se iba a trabajar a las seis», recordó.

Con el paso del tiempo, aquel niño que entrenaba cada tarde mientras su madre trabajaba consiguió abrirse camino hasta debutar con el primer equipo del FC Barcelona y convertirse en uno de los futbolistas más determinantes del panorama internacional. Sin embargo, pese al éxito y al reconocimiento, Lamine Yamal no olvida de dónde viene ni todo lo que su familia tuvo que afrontar para darle una oportunidad.

Sus palabras sirven para poner rostro a una realidad compartida por muchas familias inmigrantes que llegan a España en busca de un futuro mejor. En el caso del delantero azulgrana, ese esfuerzo colectivo terminó convirtiéndose en la base sobre la que ha construido una carrera deportiva extraordinaria. Detrás de cada gol, de cada récord y de cada celebración hay años de trabajo silencioso, renuncias y sacrificios que comenzaron mucho antes de que él se enfundara por primera vez la camiseta del FC Barcelona.

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