El primer entrenador de Pedro Porro desvela cómo era antes de ser campeón del mundo: «Metió seis goles y se fue enfadado»

El primer entrenador de Pedro Porro desvela cómo era antes de ser campeón del mundo: «Metió seis goles y se fue enfadado»

Pedro Porro ha sido uno de los jugadores clave en la Selección española para conquistar el Mundial 2026, destacando tanto por su juego como por su carácter. Sus primeros entrenadores, en declaraciones en exclusiva para Futeros, analizan cómo era el jugador extremeño desde las categorías inferiores y explican su metamorfosis

Pedro Porro es campeón del mundo. El jugador extremeño ha sido una pieza clave en el equipo de Luis de la Fuente, tanto que además de conquistar el Mundial 2026 ha sido incluido en el once ideal de la FIFA de esta competición. Por ello, ha visto incrementado su valor de mercado y ha vivido un auténtica explosión a nivel internacional, además de recibir múltiples homenajes.

El más especial es el que le hicieron el pasado jueves 23 en Don Benito, su pueblo en Extremadura. Pedro Porro volvió a su tierra como campeón del mundo, después de haberse formado en diferentes canteras de la ciudad, especialmente en el Gimnástico de Don Benito, hasta dar el salto a la élite. Unos inicios que el lateral siempre tiene muy presente. Por ello, en Futeros hablamos con Benito Cerrato y Carlos Moreno, sus primeros entrenadores, quiénes le acompañaron durante sus primeros años en el fútbol, cuando competía en las categorías inferiores en Don Benito.

Así fueron los inicios de Pedro Porro en el fútbol

– ¿Cuál es el primer recuerdo que tienes de Pedro Porro? ¿Con qué edad empezó con vosotros?

Pedro Porro empezó con nosotros en la edad alevín. En su año primer de alevín. Él estuvo primeramente en un equipo de fútbol sala porque no existía en aquella época benjamines ni prebenjamines ni esas categorías. Entonces empezó alevín en el Gimnástico. Y entre ellos pues destacaba. Este chico destacaba por su forma de jugar, su forma de estar, su manera de ser líder dentro del grupo. Llegó en el equipo alevín y le tuvimos que pasar a infantil por su calidad. Él siendo alevín ya estaba jugando con los infantiles, con chicos que le sacaba hasta medio cuerpo de diferencia. Pero eso no era un obstáculo para que él destacara.

– ¿Qué tenía Pedro que no tenían otros chicos para que le pasaran de categoría?

Él siempre ha jugado con nosotros de delantero. Hasta incluso de cadete. Siempre ha sido delantero, media punta, pero delantero. Era el que hacía los goles. Entonces, siempre el que hace los goles, en un equipo el que hace los goles siempre suele ser el más líder y ese es el chico que era Pedro. Entonces, claro, él destacaba por su forma de jugar. Era el que te daba las alegrías cuando no ganaba los partidos. Era el que hacía los goles, el que te gana, pues entonces tenía más admiración.

– El propio Pedro reconoce que siempre ha tenido mucha ambición. ¿Cómo recuerdas su carácter cuando era pequeño?

Mostraba ser ese tipo de persona que está un puntito por encima de los demás. El puntito ese es pues la forma de jugar, la forma de sentirse jugando, la forma de decir «no quiero perder ni a las canicas». No es que fuera un abusón, no. Es simplemente que tenía ese aspecto de querer ser mejor que los demás y hacer goles para ganar su equipo. No ganar él, sino ganar su equipo. Esa es la diferencia que tiene con muchos otros chicos, que van mayormente por su ego ego personal. Él no, él iba por el ego del equipo. Y entonces, claro, pues eso caía bien en el grupo, le hacía ser el líder del grupo. El líder de la manada de futbolistas o de la armada de futbolistas de su época, que él destacaba.

Por otra parte, Carlos Moreno, profundiza sobre su personalidad. «Es un chico que nunca se da por vencido, que siempre quiere más, aspira a más y todo lo está logrando a base de esfuerzo. Y es que eso le viene desde pequeño. Un ejemplo: él fue con la Selección Extremeña siendo no sé si infantil o cadete de primer año, perdió la Selección Extremeña 7-6. Él metió los seis goles del equipo y se fue con un mosqueo que no veas porque había perdido el equipo, a pesar de que él había metido seis goles. Eso te dice el carácter que tiene.

– ¿Pensó en algún momento que Pedro podía llegar al fútbol profesional, a la élite, como está ahora?

Yo tuve esa conversación con su madre. Un día, siendo infantil, le dije: «Este chico, tu niño va a ser profesional». «Tú estás loco» me dijo ella, y yo «que sí, va a llegar a ser profesional», pero nunca me imaginé que iba a llegar a donde ha llegado, a ser campeón del mundo. Yo pensaba pues llegará a ser profesional como jugador de Segunda RFEF o de Primera RFEF, pero no me imaginaba esto.

El Gimnástico no es de las mejores canteras de Extremadura pero en esa época jugábamos en la categoría máxima del fútbol: en cadete en División de Honor, en infantil División de Honor. Nos estábamos codeando con los alto de Extremadura en el fútbol base y yo siempre digo que es gracias más bien a él que al resto. Él era el que aportaba esa esa influencia de que llegabas y hacías gol y los equipos contrarios le temían. Decían «cuidadito con este delantero».

La historia de Pedro Porro: goleador nato convertido en lateral

– ¿Cómo es el verle ahora convertido en lateral? Porque no es la posición habitual en la que ha jugado siempre

En el fútbol se dan muchas circunstancias y a Pedro pues le surgieron esas. Pedro cuando se fue del Rayo seguía jugando de delantero o de interior derecha. Pero llegó un momento en el que el primer equipo del Girona se queda sin lateral derecho. Recuerdo que se fue Maffeo y Pablo Machín, que era el entrenador del Girona, se quedó sin lateral y empezó a jugar en esa posición. A partir de ahí ya pues ya fue evolucionando y fue destacando como un lateral. En Portugal (en el Sporting) fue donde más destacó. Jugaba en un equipo puntero, donde era más fácil ser lateral que ser delantero, porque siempre tenía más espacio para correr y a él le vino bien. Pero su mentalidad de goleador no se le ha olvidado nunca.

Algo en lo que está de acuerdo Carlos Moreno, quién le entrenó durante dos años, también en el Gimnástico. «Una de sus características era el gol. De hecho, cuando jugaron recientemente la semifinal del Mundial, lo vi con los amigos y uno de los amigos me decía: «Siendo defensa, cómo ha definido, qué golazo». Y digo: «Es que Pedro eso lo lleva en la sangre, es que él siempre ha jugado de delantero». Él, además, categoría por la que iba pasando (infantiles, cadetes…), siempre era el goleador del equipo, metía muchísimos goles. Él tiene sangre fría, como se suele decir, sabe definir muy bien, no se pone nervioso y define muy bien. Entonces a mí no me sorprendió porque es que siempre ha sido un goleador.

– ¿Qué sientes al verle ahora campeón del mundo y formando parte del once ideal del Mundial?

Es una sensación muy difícil de explicar con palabras. En Extremadura no estamos acostumbrados a tener futbolistas en la élite ni equipos en Primera División. Cuando ves a jugadores del Real Madrid, del Barcelona o del Athletic los percibes casi como algo inalcanzable. Y, de repente, piensas: «Si al mejor lateral del Mundial lo he entrenado yo». Es una persona normal, un chico al que has visto crecer desde pequeño. Eso hace que todo parezca un sueño.Para mí sigue siendo difícil de creer. Lo trabajé durante cinco años, desde alevín hasta cadete. Son muchísimas horas de entrenamientos, viajes y convivencia. Cuando echas la vista atrás y piensas que hace apenas once años era un jugador cadete y ahora es campeón del mundo y uno de los mejores futbolistas del torneo, parece algo idílico. Pero es real, y la satisfacción es enorme.

– ¿Cuál es el recuerdo más especial que conservas de aquella etapa en la que entrenaste a Pedro?

Siempre digo que, para nosotros, el gol más importante de Pedro no fue ninguno de los que ha marcado en el fútbol profesional, sino los que nos dieron un ascenso con el equipo juvenil. Él todavía era cadete y decidimos subirlo para esa eliminatoria. Marcó tanto en el partido de ida como en el de vuelta y conseguimos ascender de categoría. Aquello fue una auténtica fiesta. Lo cogimos en volandas porque había sido decisivo.

Aquí todos le llamábamos «Pedrito» y era un fenómeno. Era el goleador del equipo y todos sabíamos que era el mejor. Son recuerdos que guardo con muchísimo cariño. Ahora todo el mundo lo ve por televisión, pero en aquella época éramos muy pocos los que podíamos disfrutar de él cada fin de semana.

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