El murciano fue muy claro cuando le cuestionaron sobre su fichaje por Ducati y una de sus respuestas ha debido caer como un jarro de agua fría en las oficinas de la marca austríaca
Pedro Acosta ha decidido poner un punto y final a una etapa gloriosa de su vida, pero a la vez también muy dura. Dura porque sintió desconfianza en ciertos momentos, dura porque todas las noticias que salieron a la luz de la quiebra de la fábrica le hizo replantearse su futuro ante cierta falta de transparencia. Y dura porque lo que le prometieron no se ha cumplido.
Por todo eso, el murciano ha decidido aceptar la oferta de Ducati para competir junto a Marc Márquez el próximo año y despedirse de KTM, un equipo del que siempre ha dicho que son como de su familia y que no le gustaría abandonarlo hasta lograr ser campeón del mundo de MotoGP.
Sin embargo, el de Mazarrón se ha cansado ya de tanto esperar y cree que ha llegado la hora de afrontar un reto mayúsculo en su carrera. Por eso, ni se lo ha pensado cuando le ha llegado la propuesta de los de Borgo Panigale. Y así de claro lo ha dicho cuando le han preguntado por ello.
«Las cosas son así. Ya dije cuando firmé mi contrato con la fábrica (KTM) que lo único que quería era una moto para ganar el campeonato. Está claro que esa moto aún no ha llegado», subrayó el piloto murciano.

Adquirí mucha experiencia en KTM, pero también sentía que era el reto que necesitaba para mi carrera», apostilló el ‘Tiburón’.
Y aunque era un secreto a voces, los últimos en enterarse o en querer hacerlo han sido los jefes de la firma austríaca, tal y como confesó Pit Beirer hace unas semanas: «Nunca habíamos planeado un reemplazo. De alguna manera, estábamos depositando todas nuestras esperanzas en él».
El director deportivo del fabricante austríaco reconocía así que la noticia les había pillado algo desprevenido. Aunque ya dice el refrán que no hay más ciego que el que no quiere ver. Y otra cosa no, pero Pedro Acosta habla siempre con un lenguaje muy claro y muy directo.
Así ha sido el romance de Pedro Acosta con KTM
La historia de Pedro Acosta ha sido como una historia de amor. Porque le costó al murciano ganarse la oportunidad de demostrar que era realmente bueno varios años. Y cuando lo hizo, sintió que todo el esfuerzo que había hecho por conquistarles no estaba siendo recompensado. Al menos, como él quería que lo quisieran.
Ni siquiera la Red Bull Rookies Cup que ganó en 2020 le sirvió como billete para un asiento en la fábrica. Menos mal que Aki Ajo le rescató para su equipo asociado a KTM. Con él ganaría a sus 17 años el Mundial de Moto3, sumando seis victoria y ocho podios.
Un año más tarde, ya en Moto2, una lesión frenó su racha, si bien logró tres victorias en su año de rookie. Ya en 2023 conquistó el título de Moto2, con siete victorias y 14 podios, y KTM le ascendió al equipo satélite de MotoGP, el Tech3.

Esta decisión no fue la deseada, pero Acosta tragó saliva y se ganó a pulso el asiento que él quería. Cinco podios y una pole provocaron que KTM en 2025 ya le ascendiera para pilotar con Binder como compañero en el equipo franquicia.
Ahora, tras dos años esperando que le den un arma con la que competir con los favoritos, ha dicho basta. Se ha desenamorado y otro amor, Ducati, le ha seducido en solo unas horas de conversación. Y por si fuera poco, allí se medirá y aprenderá con Marc Márquez.
Por ahora, Pedro suma en MotoGP 13 podios, 2 poles y 670 puntos. Eso sí, mantiene la asignatura pendiente de no haber conquistado todavía ninguna carrera larga en MotoGP.
Aunque la relación entre ambas partes está tocando a su fin, Pedro Acosta se quiere marchar con el cariño de todos ellos y por eso está intentando por todos los medios posibles quitarse esa espinita de su primer triunfo firmándolo con KTM. De lograrlo, devolvería al fabricante austríaco una gloria que no tocan desde 2022, cuando Miguel Oliveira ganó en el Gran Premio de Tailandia.





