Cada paso que da El Rey en la NBA tiene un repercusión enorme; tanto es así que su última decisión, la de jugar con los Philadelphia 76ers, ha tenido consecuencias a lo largo y ancho de la Liga, tal y como queda claro con la estrella de los de San Francisco
¿Ha tardado mucho en llegar? Quizás. La NBA, casi como un ente vivo, suele latir según las decisiones que van tomando sus estrellas; y claro, pocas más relevantes que la última de LeBron James eligiendo a los Philadelphia 76ers como el que será casi seguro último equipo de su carrera. ¿Qué ocurre? Que la lista de damnificados es amplia, teniendo en el centro de la tormenta a Stephen Curry y los Golden State Warriors.
LeBron James abre los ojos a Stephen Curry
Tal cual suena. Los Warriors ganaron la NBA en 2022 casi como una anomalía. Un proyecto que se daba ya casi por finiquitado desde su época gloriosa de 2015 a 2018 conseguía un nuevo anillo, haciendo que no pocos se preguntasen si un veterano Stephen Curry estaba a tiempo de engrosar su legado.
La realidad es que han ido pasando años repletos de ilusiones no correspondidas. Cuando llegaba el verano se hablaba de lo que podían hacer los de San Francisco en el mercado, de que ahora sí iban a rodear al legendario base como se merecía para poder competir. Y sí, en esa línea de reclutamientos y ‘ofertas’ al vacío la gota que ha colmado el vaso ha sido LeBron James.
Golden State ha tenido una opción muy real de firmar al Rey. El propio Curry se puso ante los micrófonos y le invitó de manera pública y directa a unirse a él. El cebo estaba puesto, pero tenía bastante más de envoltorio que de contenido; y sí, eso no iba a pasarlo por alto James, que finalmente optó por unirse a los Philadelphia 76ers.
Los Warriors, del todo a la nada
La situación de los Golden State Warriors es más que preocupante. No se trata de que a nivel deportivo no estén preparados para ganar, sino de que el final de la mayor de las historias que han vivido entre sus muros puede terminar de un modo tan triste como para empañar lo que debería ser idílico.
Según informa Marcus Thompson de The Athletic a Curry le ha afectado mucho lo ocurrido los últimos meses –ni Giannis Antetokounmpo ni LeBron James han llegado– y por primera vez desde que fuese elegido en el draft de 2009 siente que el equipo y él no están en la misma página.

Para el ganador de cuatro anillos está siendo doloroso saber que su nivel aún es All-NBA y que lo está desperdiciando mientras intenta convencer a otras estrellas para unirse a él. Así, empieza a pensar que quizás sea él quien deba hacer las maletas. Para los Warriors sería un golpe durísimo y, obviamente, ya cunde el pánico.
Curry pasa a un segundo plano
El doloroso decirlo, pero su como siempre se ha dicho que ‘el cariño se demuestra con hechos’, los Warriors hace tiempo que cruzaron esa línea en dirección opuesta. Quizás creyendo que todo estaba finiquitado cuando no era así, entraron en la locura de trabajar a dos tiempos (presente y futuro), traduciéndose en un enorme fracaso.
Aquel verano que llegó James Wiseman, o el que aterrizó Jonathan Kuminga… En San Francisco tenían los activos para alargar la ventana de Curry hasta donde quisieran, pero eligieron no creer. Ya no hay vuelta atrás.
Joe Lacob, el hacedor en la Bahía, ya está a otra cosa, pensando casi a jornada completa en el equipo a construir tras Stephen Curry. El mejor de la historia de los Warriors no se ha ido –se lo puede estar pensando–, pero la realidad es que hace tiempo que la franquicia le dio la espalda. ¿Es hora de un último baile o es demasiado tarde para abandonar la etiqueta de one club man?




