El centrocampista firma por una temporada tras rescindir su contrato con Boca Juniors y acepta competir en Primera Federación para ayudar al conjunto aragonés quince años después de su salida
La categoría no ha podido con el sentimiento. Quince años después de marcharse, Ander Herrera regresa al Real Zaragoza para afrontar uno de los retos más personales de su carrera: devolver al conjunto aragonés al fútbol profesional desde Primera Federación.
El centrocampista, de 36 años, firma por una temporada y llega libre después de rescindir anticipadamente el contrato que le unía a Boca Juniors hasta diciembre de 2026. Experiencia, liderazgo y pertenencia para una reconstrucción que dirigirá Ibai Gómez.
Ander Herrera acepta la Primera Federación para levantar al Zaragoza
No es un regreso cómodo ni una última etapa elegida únicamente para despedirse. Ander Herrera vuelve con el Real Zaragoza en el tercer escalón del fútbol español, después de un descenso que obliga al club a reconstruirse y recuperar cuanto antes la categoría profesional.
En su comunicado oficial, la entidad define el fichaje como una “inequívoca muestra de sentimiento de pertenencia” y subraya la apuesta del futbolista por el proyecto. El acuerdo contempla una temporada y coloca al veterano centrocampista en el centro deportivo y emocional del nuevo Zaragoza.
El jugador llegó el lunes desde Argentina, completó el reconocimiento médico y acudió a la Ciudad Deportiva para comenzar a trabajar antes del inicio formal de la pretemporada. El gesto tiene mayor valor si se tiene en cuenta que su contrato con Boca no había expirado. Herrera y el club argentino acordaron en junio una rescisión anticipada de un vínculo que se extendía hasta final de año.
De La Romareda al Manchester United, PSG y Boca Juniors
La historia comenzó mucho antes de su debut profesional. Tras sus primeros pasos en la UD Amistad, llegó con 11 años a la cantera zaragocista y fue avanzando por sus categorías inferiores hasta estrenarse con el primer equipo el 1 de febrero de 2009, ante el Levante en La Romareda.
Aquel curso participó en el ascenso a Primera división y posteriormente se consolidó en la máxima categoría. Cuando abandonó el club en 2011 rumbo al Athletic, su balance era de 86 encuentros oficiales y 6 goles con la camiseta blanquilla.
Después llegaron dos etapas en Bilbao, cinco temporadas en el Manchester United, tres campañas en el PSG y su aventura argentina con Boca Juniors. Por el camino conquistó, entre otros títulos, la Europa League de 2017 con el conjunto inglés y la Copa del Rey de 2024 con el Athletic.
Regresa con más de 600 partidos acumulados y después de haber competido en LaLiga, la Premier League, la Ligue 1, la Champions, la Copa Libertadores y el Mundial de Clubes. Una trayectoria difícil de encontrar en Primera Federación y que eleva las expectativas sobre su influencia en el vestuario.
Ibai Gómez suma experiencia y jerarquía para reconstruir el centro del campo
El apellido y la historia no garantizarán el rendimiento. A sus 36 años, cumplirá 37 en agosto, el principal desafío será encontrar continuidad física y adaptarse a una categoría exigente, con encuentros cerrados, desplazamientos incómodos y rivales que convertirán la visita del Zaragoza en uno de los partidos de la temporada.
Su etapa en Boca terminó con 29 encuentros y un gol. No tuvo el protagonismo sostenido que esperaba, aunque llegó a portar el brazalete durante la victoria ante River Plate en el Monumental. Ahora deberá demostrar que conserva el ritmo necesario para ser diferencial más allá de su capacidad para ordenar y liderar.
Ibai Gómez conoce bien al futbolista después de coincidir con él en el Athletic. El nuevo entrenador gana un centrocampista con lectura táctica, experiencia en escenarios de presión y capacidad para ayudar a los jóvenes de una plantilla prácticamente nueva.
El regreso de Ander Herrera cierra una herida y abre un reto mayor
La vuelta también reescribe lo sucedido en 2024. Entonces, la posibilidad de regresar estuvo sobre la mesa, pero el centrocampista terminó renovando con el Athletic al no quedar convencido por el proyecto zaragocista. Su decisión provocó decepción entre parte de la afición y dentro del propio club.
Esta vez, la operación llevaba alrededor de mes y medio encaminada por Lalo Arantegui y terminó de cerrarse después de concretar los últimos detalles con la propiedad. El descenso no frenó al jugador, sino que convirtió su llegada en una declaración de compromiso mucho más potente.
Quince años después, el canterano vuelve a encontrarse con el club en el momento más delicado. Ya no es aquella promesa que ayudó a ascender en 2009. Ahora regresa como referente, con una carrera internacional a sus espaldas y una misión concreta: que su segunda etapa también termine con un ascenso.





