La gimnasta sevillana reconoce que ha aguantado mucho más de lo que pensaba tras una carrera marcada por las lesiones, que no le han privado de lograr grandes premios
Seis Mundiales, siete Europeos, seis campeonatos de España, dos Juegos Olímpicos (Río 2016 y París 2024)… Ana Pérez ha sido el referente de la gimnasia española a lo largo de a última década. A sus 22 años y tras múltiples lesiones que ya le dejaron poder participar en Tokio y en algunas de las últimas citas, la sevillana ha decidido poner fin a su carrera.
La deportista andaluza ha preferido poner el punto final ahora, que no tenía ninguna lesión, a hacerlo obligada por esos problemas que ha arrastrado a lo largo de su carrera, en la que se ha sometido a diversas operaciones desde que, a los siete años, tuviera que pasar por el quirófano por primera vez para solucionar un problema en el brazo.
En 2015 se proclamó campeona de España por primera vez y repitió en 2017, 2018, 2019, 2023 y 2024. No pudieron ser más por culpa de esas lesiones. «La última ha sido la del pie (izquierdo) para quitarme una de las placas, porque llevaba 2 placas y 11 tornillos, que son las que me acompañaron a París. Quité 1 de las placas y 6 tornillos. Esa rodilla me duele para mi vida normal. Tengo que intentar que esté fuerte siempre, para tratar de minimizar el dolor, porque al ponerme las placas y bloquear la articulación del pie, la biomecánica cambia totalmente», señala la sevillana en una entrevista con EFE, donde claro el principal motivo que le ha llevado a dar el paso.
«Mi cuerpo me está diciendo ‘para, porque no puedo más’. Tengo tanto dolor que no me compensa sufrir todo lo que tengo que sacrificar. He hecho más de lo que me había imaginado. Me siento muy afortunada porque he podido decidir hasta aquí y ya está», añade la gimnasta sevillana.
Ana Pérez, ‘obligada’ a parar
Ana Pérez ya dejó claro hace dos días, en un mensaje donde anunciaba su retirada, que lo había dado todo por este deporte y, si ha tomado esa decisión, es porque no podía seguir mucho más. «He buscado mil excusas para quedarme un poquito más. Pero, a pesar de eso, siempre hay un momento en el que hay que marcharse de aquí. Siendo sincera, estoy cansada de luchar contra mí misma. Por eso ha llegado la hora de parar, de escuchar a mi cuerpo, de cuidarlo todo lo que no lo he cuidado durante mucho tiempo y agradecerle por todo lo que hemos conseguido», indicaba.
De su larga carrera, el recuerdo más doloroso fue perderse los juegos de Tokio, que llegaban, tal vez, cuando estaba en su mejor momento y ya tenía la experiencia de Río 2016. Y, además, cuando ya acababa de superar una operación de las dos muñecas, que le había tenido parada bastantes meses.
No estar en Tokio 2020, su peor recuerdo
Estaban en la última fase de la preparación, en enero de 2021 -los Juegos de Tokio se atrasaron por la pandemia-, cuando en un entrenamiento pasó detrás de una compañera sobre una cama elástica para recoger material. «La cama elástica sube y me lleva a los pies. Tenía el pie derecho totalmente fuera, tirada en el suelo esperando a que viniese alguien. Lo único que se me pasó por la cabeza fue adiós a los Juegos. (…) Me pasé 3 días sola en el hospital, porque Madrid estaba colapsado con la nieve. Cuando salí me dio el choque de realidad. Mi madre vino a Madrid. Me pasé un mes en la cama. No quería saber nada de nadie. Sólo dormía y me despertaba para comer», recuerda en dicha entrevista.
Ana Pérez se motivo y se engañó a sí misma para poder volver a entrenar. «Sabía que no iba a llegar a Tokio, pero si yo no me intentaba hacer una mentira en mi cabeza de ‘venga, vamos a intentarlo’, no me saca de la cama nadie», desvela la gimnasia hispalense, que luego tuvo que operarse del empeine y que aplazó su retirada y tuvo premio: competir en París 2024.
«Llevaba una ilusión increíble. Los disfruté al máximo. No salió como habíamos pensado, porque yo soñaba con una final olímpica. A la vuelta me sentía súper vacía, pero según pasaban los días pensé hace cuatro años estabas retirada, con los dos pies rotos y has conseguido estar en unos Juegos otra vez, después de estar en lo más hondo del pozo». Hasta Los Ángeles ya no podía llegar. Su adiós no podía esperar más.




