El israelí analiza su etapa en el equipo amarillo en un desgarrador testimonio que ha sacudido el vestuario groguet; su travesía en España estuvo marcada por insultos y desplantes que todavía le escuecen en el plano personal
La etapa de Manor Solomon en el Villarreal fue tan breve como traumática. El extremo israelí, que llegó cedido por el Tottenham para cubrir la salida de Yeremy Pino rumbo al Crystal Palace, apenas permaneció un cuatrimestre en La Cerámica antes de poner rumbo a la Fiorentina. Ahora, varios meses después, el futbolista ha roto su silencio y ha relatado el calvario que vivió en España.
En una entrevista concedida al medio israelí Sport 5, el atacante no esconde que su paso por el conjunto amarillo fue uno de los momentos más complicados de su carrera.
«En cuanto llegué supe que era un error»
Solomon comenzó explicando cómo se produjo su desembarco en el Villarreal en los últimos días del mercado. «Al final del mercado de fichajes en España, apareció el Villarreal. Me preguntaron si quería ir y, si la respuesta era sí, no había tiempo que perder. Les dije: ‘Cerrad el acuerdo'».
Sin embargo, la ilusión inicial se desvaneció de inmediato. «En cuanto llegué allí. Cuando vienes de Inglaterra, donde todo está perfectamente organizado… En cuanto firmas, recibes mensajes del responsable de prensa, del delegado, del médico… Estás muy arropado. En España nadie habló conmigo, salvo el entrenador, que hablaba inglés. Menos mal que Pini Zahavi tenía a un israelí que trabajaba en España y me ayudó a organizarlo todo. De lo contrario, habría estado completamente solo. Y estamos hablando de un club que juega la Liga de Campeones. Así era la forma de trabajar allí».
Las declaraciones del internacional israelí dibujan una situación de verdadero desamparo que, según él, acabó afectándole profundamente en el plano emocional.
«Durante la primera semana estuve medio deprimido»
El futbolista reconoce que nunca llegó a sentirse cómodo ni integrado en el Villarreal. «Yo no quería quedarme allí. Mentalmente lo pasé muy mal desde el principio. Nunca me había ocurrido algo parecido en ningún otro club. Durante la primera semana estuve medio deprimido. No disfrutaba ni de los entrenamientos ni de todo lo que los rodeaba».
El atacante también desvela el momento en el que entendió que tampoco contaba para el entonces técnico amarillo, Marcelino García Toral. «Luego llegó el partido contra la Juventus, en Yom Kipur, en el que no jugué. Después, frente al Real Madrid, no disputé ni un minuto, algo que me pareció increíble después de haber marcado y dado una asistencia en los encuentros anteriores. Ahí entendí que el entrenador no confiaba en mí».
«Había un jugador marroquí que no me daba la mano»
Las palabras más duras de la entrevista hacen referencia al conflicto político y social que rodeó al futbolista desde su llegada a España debido a la guerra entre Israel y Palestina.
«En el Villarreal no sentí hostilidad. Es un lugar muy pequeño y allí a la gente no le importaba. Pero en España, desde el mismo momento en que firmé, recibí decenas o incluso cientos de miles de mensajes de odio: ‘Ojalá te quemes’, ‘Ojalá te mueras’, insultos dirigidos también a mi mujer».
El israelí recuerda especialmente un episodio vivido en el Sánchez-Pizjuán. «En el partido de Sevilla calenté delante de los ultras y no dejaron de insultarme ni un segundo. Me pusieron una bandera palestina delante de la cara y una bandera de Israel manchada de sangre. No tienen ni idea de lo que nosotros estamos viviendo ni de lo que realmente ocurre. Si me preguntan, lo explico; siempre que no vengan con una actitud agresiva».
Además, Solomon desvela que incluso dentro del vestuario existieron situaciones incómodas. «En el vestuario había un jugador marroquí que no me daba la mano ni venía a abrazarme cuando marcábamos un gol. Es su decisión».
Aunque él no ha dicho de quién se trata, las sospechas se dirigen principalmente hacia Ilias Akhomach ya que era el único jugador de la primera plantilla con nacionalidad marroquí durante la etapa del israelí en La Cerámica.
Sus declaraciones han sacudido al entorno del Villarreal y ofrecen una visión muy oscura de su breve etapa en La Cerámica. En lo deportivo apenas dejó un gol y algunas pinceladas de su calidad. En lo personal, según él mismo reconoce, fue uno de los episodios más duros de toda su carrera.





