La razón por la que Rakitic no dejó tirado al Sevilla: «Me ponían un avión privado y me doblaban la ficha»

La razón por la que Rakitic no dejó tirado al Sevilla: «Me ponían un avión privado y me doblaban la ficha»

El ex futbolista croata, hoy director técnico del Hajduk Split, ha desvelado que cuando ya estaba en la capital hispalense para firmar en enero de 2011, llegó un club que le ofrecía mucho más dinero, pero la palabra dada Del Nido y el amor a primera vista que sintió por su actual esposa hicieron que siguiera adelante

Tras colgar las botas el pasado verano, Ivan Rakitic sigue ligado al fútbol. Optó por quedarse en el Hajduk Split, donde jugó su última temporada, para ejercer como director técnico del club croata. En su país, aunque nació en Suiza, disfruta de su familia, lo más importante de su vida. Pero nunca deja de mirar hacia la capital hispalense. También porque, aparte de hacer historia en el Sevilla FC, fue aquí donde conoció a su esposa, Raquel Mauri, y madre de sus dos hijas, Althea y Adara.

Es más, mucho tuvo que ver la sevillana para que el ex centrocampista decidiera firmar por el club de Nervión en el mercado invernal de la 10/11. Monchi había estado rápido para llevárselo del Schalke 04 unos meses antes de que acabase contrato, adelantándose a la competencia por un asequible coste de 2,5 millones de euros. Pero él mismo ha confesado que a última hora la surgió la posibilidad de ganar mucho más dinero en la Serie A. Lo ha contado en una entrevista con Roberto Arrocha en El Correo de Andalucía, al explicar lo duro que le fue conquistar a su actual pareja.

La historia de una ‘fuga’ frustrada

«Me costó siete meses. En enero de 2011 la vi por primera vez. Acababa de llegar para fichar por el Sevilla. Ella trabajaba en el bar del hotel en el que me estaba quedando. Fue una sensación muy especial… y le dije a mi hermano: “¿Ves a la chica que está allí? Me voy a casar con ella”. Poco después, apenas pasaron unos minutos, mi hermano me dijo que tenía que hablar conmigo, que había un club que acababa de llamar para que me fuera con ellos. Me ponían un avión privado y me doblaban la ficha», desveló.

Deja en el aire si fue el Milan quien le llamó

No quiso en cambio Rakitic aclarar cuál fue el equipo que intentó torpedear sobre la bocina su fichaje por el Sevilla FC, aunque sí admitió que era italiano. «Nunca lo he dicho. ¿El Milan? Bueno, bueno. Pasaron cositas«, se limitó a comentar, insistiendo en las dos razones que le hicieron no cambiar de opinión: «Yo le dije a mi hermano que no, que yo le había dado la palabra al presidente, Del Nido, y que tenía que casarme con la chica que estaba en el hotel», destacó.

Años después, el conjunto ‘rossonero’ sí quiso firmarlo cuando militaba en el FC Barcelona, tal y como reconoció su ex director deportivo, Massimiliano Mirabelli. Pero tras seis campañas como azulgrana, el balcánico nacido en Möhlin solo salió del club catalán para volver al Sevilla FC en 2020 y vivir una segunda etapa de tres temporadas y media en la que pudo levantar su segunda Europa League como blanquirrojo.

La «conexión especial» con José Antonio Reyes

De aquellos años en la Ciudad Condal, Rakitic recuerda una anécdota con José Antonio Reyes, para cuya figura solo tiene palabras de elogio, apuntando que en su particular sala de trofeos guarda «muchas» camisetas del malogrado futbolista utrerano. «Cada vez que jugábamos un Sevilla-Barcelona, me llamaba y me decía: ‘Hermano, tráeme cinco o seis camisetas’. Las metía en el macuto y para José iban todas. Con Reyes siempre tuve una conexión especial. Compartimos muchísimo y, en lo futbolístico, era bestial. Yo se lo comentaba a mis compañeros, algunos que tuve en el Barcelona. Por talento, está seguro entre los diez mejores futbolistas españoles de la historia. Y yo he coincidido, como sabe, con muy buenos jugadores de España», afirmó, apuntando entre ellos a Andrés Iniesta, con que mantiene una gran relación de amistad.

Su ‘locura’ con los caracoles: dispuesto a exportarlos

Al margen del fútbol, además, el croata, quien también desveló que pudo ser arquitecto, siempre ha llamado la atención por haberse empapado desde el primer día de la forma de ser y la cultura de Sevilla. Aunque reconoce que su gusto por un plato tan típico como los caracoles se le ha ido «un poco de las manos», aunque al principio no entendía como su hoy mujer podía comerlos. «Jamás pensé que comer caracoles se convirtiera en una de mis grandes pasiones. La gente no lo sabe, pero en las últimas temporadas que estuve en el Sevilla, cuando ya se estaba acabando la temporada de los caracoles, empecé a ir por toda la ciudad buscando bares que los pusieran aún. Me podía ir a Los Remedios, a Sevilla Este… donde fuera. Y, como hubiera, me llevaba tarrinas. Si encuentro un socio bueno, alguien que sepa, llevamos los caracoles a Croacia y a Suiza. Yo lo veo clarísimo«, afirmó con su habitual buen humor.

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