El luchador hispano-georgiano no supo parar en el UFC Casa Blanca y, de no ser por su hermano, quizás estaríamos hablando de lesiones más severas. Ahora, sus hijos Giorgina y Hugo tendrán que pasar un tiempo sin poder jugar con él
Ha caído el campeón y, de no ser por su hermano mayor, incluso podría haber caído para siempre el padre de Hugo y Giorgina. Todo en esta vida tiene un final e Ilia Topuria debería pensar seriamente en su retirada definitiva de la UFC.
Porque hay deportes de tanto riesgo que, cuando ya tienes descendencia, debes comenzar a mirar por esta antes que por tu orgullo, fama o simplemente satisfacción personal. Sobre todo, si en tu cuenta ya no sabes ya ni los ceros que tienes.
Fernando Alonso ya lo dijo en su día, que no sería padre hasta que no dejara de pilotar. Al final, no lo ha cumplido tampoco y el asturiano está jugando con fuego también, porque peor coche no puede tener ya y con ello los riesgos de accidente son mayores también.
Pero lo sucedido el otro día en el UFC Casa Blanca debería hacer reflexionar a Ilia seriamente. Porque de no ser por la cordura que le puso Aleksandre al combate, muy probablemente Justin Gaethje le hubiera dejado secuelas muy serias de por vida, especialmente de visión.
Ha tenido suerte de que las fracturas en ambos huesos orbitales hayan sido sin desplazamiento y ha podido evitar el quirófano, lo que no quita que cuando vuelva a hacer deporte, especialmente el de contacto, esa zona siga en riesgo.
El gran error de Topuria
Aplazó el combate en la Casa Blanca por no encontrarse en plenas facultades psicológicas al estar en trámite su divorcio con Giorgina Uzcátegui. Y la manera en la que afrontó este combate reflejó que al cien por cien tampoco estaba.
Quizás le presionaron para que coincidiera con todos los actos que tenía preparado ya Trump, pero lo cierto es que quiso acabar con el combate lo antes posible, como normalmente acostumbra, sin tener en cuenta ni la estrategia de su rival, experto en hacer piquetes de ojos, ni la talla del mismo. Y todos los partidos no se pueden jugar igual, y menos si no tienes los cinco sentidos puestos en él.
Los retos que le quedan a Ilia Topuria
Topuria ya no volverá a ser el mismo. Perder su condición de invicto (llevaba firmado un 17-0) le va a hacer aumentar su inseguridad en el octógono y perder el respeto que hasta ahora le tenían todos sus rivales. Le ocurrió a la leyenda McGregor también.
Además de dinero, volver podría hacerle incluso tocar fondo. Porque, a buen seguro, querrá una revancha con el propio Justin Gaethje, quien de momento ya la ha rechazado. Otra opción sería que regresara luchando con Paddy Pimblet. Y otro reto podría ser medirse en España al mismo McGregor.
Hugo y Giorgina deben ser lo primero
La pequeña Giorgina apenas se habrá enterado ni habrá visto siquiera una imagen de su padre saliendo casi moribundo del octógono de la Casa Blanca, pero Hugo, con siete años ya, seguro que algo habrá visto. Y por mucho que le hayan explicado a qué se dedica su padre y lo gran profesional que es, si le preguntan seguro que diría que no quiere verle sufrir así más.

Las lesiones que sufrió en el combate disputado en tierras norteamericanas le dejaron invidente por momentos. Y aun así, Ilia quería seguir. Esto demuestra que no sabe parar, tal vez porque era la primera vez que vivía una situación como esa. Pero nadie es invencible. Y como dice el refranero popular, una retirada a tiempo siempre es una victoria. Por suerte para él, su hermano ordenó su retirada justo a tiempo.
Una imagen vale más que mil palabras. Y la que a continuación os muestro lo dice todo: ha caído el campeón y con él todo su imperio. Si quiere regresar tendrá que levantarlo todo de nuevo.

Ahora le esperan por delante muchas horas de reposo, de sofá y cama, de vida familiar. Es difícil retirarse en la cima y muy pocos lo consiguen, pero regresar tampoco le asegura a Topuria nada. Podría incluso empeorar su historial con dicha inseguridad. Y para colmo, ahora sus rivales ya saben donde están sus puntos más débiles: en los ojos.
Si se retira, la forma en la que lo hizo le enorgullecerá en un futuro. Su garra y ese querer seguir pese a tener su rostro totalmente desfigurado inspirará a alguna película o docuserie suya, así como la deportividad con la que encajó la derrota con ese mensaje que le mandó a Justin desde el propio hospital. Dio ejemplo, una vez más, de que es todo un señor dentro y fuera del octógono. Pero ahora le toca ser un señor padre.




