La FIFA se lava las manos por el polémico gesto de extrema derecha del árbitro en el Alemania-Curazao

Pese a que se ha pedido la exclusión del colegiado del Mundial, la FIFA no ve indicios de una conducta contraria al reglamento por lo que continuará con sus labores

La polémica sigue creciendo en torno a la figura del árbitro australiano Shaun Evans por realizar supuestamente un gesto asociado al supremacismo blanco antes del comienzo de la retransmisión del partido entre Alemania y Curazao, aunque el protagonista ha negado haberlo hecho de forma deliberada, justificádose en que fue un movimiento de mano «involuntario» e «inconsciente», mientras que la FIFA se lavó las manos diciendo que «no había evidencia» del acto ofensivo.

«Quisiera aclarar que no hice intencionadamente ningún gesto o símbolo con la mano para comunicar un mensaje, afiliación, juego o creencia de ningún tipo», afirmó Evans en un comunicado remitido a EFE por la FIFA tras la polémica generada durante el partido entre Alemania y Curazao.

El colegiado australiano explicó que la única explicación que puede ofrecer es que se trató de «un movimiento involuntario e inconsciente» del que no se dio cuenta en ese momento. «Las imágenes tomadas más tarde durante el partido muestran que repetí ese movimiento muchas veces mientras sostenía un bolígrafo entre los dedos», añadió.

La controversia surgió durante la retransmisión previa al encuentro, cuando las cámaras enfocaron al equipo del videoarbitraje (VAR) y Evans apareció realizando con su mano derecha un gesto similar al símbolo de ‘OK’.

En los últimos años, ese gesto ha sido utilizado en determinados contextos por grupos de extrema derecha, aunque también mantiene usos habituales y ajenos a cualquier connotación política. El gesto adquirió especial notoriedad mundial en marzo de 2019, cuando fue realizado durante la primera comparecencia judicial del autor del atentado contra dos mezquitas en Christchurch, Nueva Zelanda, en el que murieron 51 personas.

El colegiado Shaun Evans lamentó que dicho gesto se interpretará en este sentido y afirmó que la polémica «no refleja» quién es realmente, según el comunicado, aunque reconoció que entiende cómo pudo ser percibido y reiteró que no realizó el símbolo «de forma consciente ni deliberada».

Pidieron su expulsión del Mundial

Tras la difusión de las imágenes, la organización Fare (Fútbol contra el racismo en Europa), encargada de supervisar incidentes discriminatorios en el torneo, pidió la exclusión del árbitro australiano al considerar que el gesto se asemejaba a un símbolo empleado por movimientos supremacistas.

Sin embargo, la FIFA informó este martes en un comunicado remitido a EFE de que su Comité Disciplinario independiente examinó el caso y no encontró pruebas de una vulneración de su reglamento, por lo que Evans continuará ejerciendo sus funciones como integrante del equipo arbitral del Mundial 2026.

«No se ha encontrado ninguna prueba de que se haya vulnerado el Código Disciplinario de la FIFA. El Comité Disciplinario también ha tomado nota de la declaración de Evans», subraya el comunicado.

Evans, de 38 años, es uno de los árbitros internacionales más experimentados de Australia. Integrante de la lista FIFA desde 2012, ha dirigido encuentros de la Liga Australiana (A-League), competiciones continentales de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) y torneos de selecciones, incluida la Copa Asiática.

El Mundial de 2026 supone su segunda participación consecutiva en una Copa del Mundo, aunque en esta edición forma parte del equipo de videoarbitraje (VAR), integrado por 30 especialistas seleccionados por la FIFA.

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