El seleccionador español no ha recibido grandes críticas tras el mal debut de la Selección en el Mundial 2026 ante Cabo Verde, pero lo cierto es que hay varias decisiones cuestionables y ya no queda margen de error en la Copa del Mundo
España arrancó su camino en el Mundial 2026 con más dudas que certezas. La selección de Luis de la Fuente empató a cero ante Cabo Verde en un partido dominado de principio a fin por La Roja, pero en el que el control del balón no se tradujo en ocasiones claras.
La Selección monopolizó la posesión del balón, movió la pelota de un lado a otro y acumuló llegadas, pero le faltó velocidad, profundidad y colmillo en los últimos metros. Ferran Torres rozó el gol con un disparo al larguero y Vozinha se convirtió en el héroe caboverdiano bajo palos, pero el marcador no se movió. Un estreno gris para una selección llamada a pelear por todo y que ya no tiene margen para más tropiezos.
A España le costó el inicio del Mundial y las dudas han aparecido nada más empezar. Tan favorita a ojos de todos, ese favoritismo jugó en su contra en el debut. Cabo Verde sabía a lo que jugaba, bien replegados atrás y a intentar contragolpear. Tan crudo se puso el partido que hubo un momento en el que a Luis de la Fuente le sobraba hasta corbata. Fue entonces cuando mandó calentar a Lamine Yamal y Nico Williams, suplentes porque acumulaban los dos más de un mes sin competir por sus lesiones pero capitales para la Selección.
Con el paso de los minutos, el 1-0 parecía que llegaría tarde o temprano, pero no fue así. No fue hasta el minuto 70 cuando Luis de la Fuente metió a Lamine y a Mikel Merino, sacando del terreno de juego a Fabián y a Gavi, al que, incomprensiblemente, había sacado de extremo titular.
Lamine activó un poco al equipo, al menos con él había sensación de peligro. Incluso el público respondió a su entrada al campo, pero ni él pudo cambiar el choque. España insistía pero no lo hacía con claridad. 21 ocasiones de gol y 6 disparos a puerta según las estadísticas, aunque las sensaciones eran muy distintas.

«Estamos supertranquilos, convencidos de que esto es muy largo», dijo Luis de la Fuente tras el encuentro, pero lo cierto es que la frustración y los nervios están afloraron en Atlanta. Eso sí, ahora es cuando el seleccionador riojano saca partido a su ‘bienquedismo’, porque si no fuera por esa forma de ser, las críticas hacía su persona por este empate ante Cabo Verde serían mucho más feroces de lo que han sido.
Se cuestionaría la apuesta de Gavi como extremo, que no quitara a Rodri Hernández en un partido muy gris del futbolista del Manchester City o que no diese minutos a Borja Iglesias cuando el espeso juego de España se basó en gran parte en colgar balones al área.
Las sonrisas, las buenas palabras y la cortesía de De la Fuente han sido correspondida con mesura y calma tras un inicio horrible en la Copa del Mundo. Luis Enrique no tuvo esa fortuna en el Mundial 2022, porque el asturiano es totalmente opuesto al riojano. El ahora técnico del PSG no caía bien y el más mínimo traspiés o problema era una oportunidad para atizarle.

España ya no puede fallar más, pero todavía está a tiempo de lograr el objetivo. Esta selección de Luis de la Fuente todavía puede repetir lo que hizo la de 2010, cuando también empezó de mala manera el Mundial, aunque por aquel entonces se le dio, y mucho, a Vicente Del Bosque tras perder con Suiza en el debut de Sudáfrica.
Pese al trato de favor, al menos en la comparación con sus antecesores en el cargo, nadie es intocable. Otro tropiezo, o algo peor, no librará a De la Fuente de la hoguera. El seleccionador ha perdido el ‘fallo de gracia’ que tenía en su cartera para este Mundial, aunque debe dar gracias de no ser tan odiado como lo era Luis Enrique en su momento.





