El pívot de los San Antonio Spurs se marca un partidazo para conquistar el Madison y abrir la puerta a la que sería una de las mayores remontadas de todos los tiempos en la competición estadounidense
«No estamos tan lejos». Justo eso dijo Victor Wembanyama antes de partir hacia Nueva York con un 2-0 en contra. El astro francés tenía claro que las dos derrotas en San Antonio tenían bastante más de mínimos detalles que de debacle, algo que ha demostrado a la primera oportunidad venciendo a los Knicks en el Madison Square Garden por 111-115 y colocando el 2-1 en la serie.
En lo que era un encuentro a todo o nada para los de Texas, estos han dejado claro que están muy vivos; tanto como dar el primer golpe al cerrar los primeros 12 minutos con 11 puntos de ventaja y ni siquiera caerse al ver la inmensa reacción de los neoyorquinos, que al descanso le habían dado la vuelta para ponerse siete arriba.
En un ejercicio de madurez, los Spurs no han caído en la precipitación en momento alguno, sino que se han ceñido al plan para devolver el golpe a su rival en una segunda parte en la que han defendido de manera excelente para dejar a Jalen Brunson y compañía en 47 puntos. Ni siquiera el empuje final de los de la Gran Manzana les ha hecho titubear, cerrando el encuentro con una excelente canasta de De’Aaron Fox.
La magia de Victor Wembanyama
Superadas las críticas por sus errores en la recta final del Game 2 de las Finales, la estrella de los Spurs regresó a la acción con una actuación de 32 puntos, 8 rebotes, 6 asistencias, 3 tapones y 2 robos, siendo el jugador más joven en poner un 30-5-5 en la batalla definitiva por el anillo desde Magic Johnson. Y si hablamos de todos los apartados estadísticos, la combinación es algo que solo ha estado al alcance de Tim Duncan, Dwyane Wade, Kevin Durant y LeBron James.
Visto su despliegue, y el de sus compañeros, nadie duda de que tienen las armas necesarias para repetir hazaña en dos días y poner ‘patas arriba’ las Finales. Jamás se ha levantado un 2-0 con sendas derrotas en casa, pero ellos pueden.
Karl-Anthony Towns, apagado
Es el caso opuesto a Wemby. El pívot de los Knicks se ha llevado una lluvia de elogios por sus actuaciones en Texas; sin embargo, anoche no pudo darle continuidad al quedar en tan solo 11 puntos y 8 rebotes. Fue la gran diferencia respecto a los dos primeros partidos, puesto que igualar fuerzan con Wembanyama ya era un enorme paso al frente hacia el campeonato para los Knicks. Quien no falló a su cita fue Brunson, autor de 32 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias.
En clave neoyorquina se trata ahora de no sobrerreaccionar. Siguen teniendo ventaja y en caso de sacar adelante el siguiente partido estarán acariciando su primer campeonato en 53 años. ¿Ajustes? Claro, pero nada de locuras.




