Cerrado el sueño de la Euroliga en las semifinales de la Final Four, la entidad taronja se ve golpeada sin compasión con el adiós de sus grandes estrellas, marcando su papel en Europa (por el momento) como un trampolín hacia los grandes del Viejo Continente
Como se suele decir, todo cuento llega a su fin. Lo que se ha vivido (y se sigue viviendo) en este curso 2025-26 en el Valencia Basket, pasará a la historia. Campeón de la Supercopa en el estreno del espectacular Roig Arena, apoyo masivo de la afición, disputa de la Final Four de la Euroliga, un juego brillante noche tras noche… Ha sido tan espectacular que cuesta despedirse de ello, sobre todo porque no ha sido de motu propio.
El conjunto taronja ha enamorado allá por donde ha ido, pero claro, eso incluye a los más poderosos del panorama europeo. Si quedar segundos en la fase regular de la máxima competición continental no fuese suficiente, además tenemos que fueron capaces de levantar un 2-0 en contra –perdiendo ambos choques en casa– ante un coloso como es el Panathianikos. No hacían falta más pruebas. La plantilla del Valencia Basket, y la dirección de Pedro Martínez, es fantástica.
El brillante pase por Europa sale caro
Son tan buenos que se les ha vuelto en contra. Hace semanas que se habla a las claras de la posible salida de Jean Montero. El base dominicano ha firmado una temporada tremenda y sobra decir que es la gran estrella de los valencianos. Estos, obviamente, querían retenerlo, pero el mercado les ha dado un baño de realidad que amenaza no solo con llevar al genial guard a Olympiacos, sino con desmantelar el proyecto por completo.
Porque el Valencia Basket es una gran potencia sobre el parqué, pero a nivel financiero tiene sus limitaciones en comparación con sus ahora competidores. Entre la entrada del capital árabe –Dubai Basketball va a tirar la casa por la ventana– y el enorme presupuesto que manejan griegos, israelíes y otros, a los taronja les ha tocado hincar la rodilla. Montero se va a Atenas y con él lo hará Braxton Key. Y hay más, ya que Jaime Pradilla vuelve a estar en la órbita de clubes como el Real Madrid.
El Valencia Basket, obligado a reinventarse
Tan fácil decirlo, como difícil hacerlo. En el Valencia Basket de la 2025-26 se han dado unos condicionantes que han hecho que todo encaje a la perfección y que sin duda serán irrepetibles. Por ello, cuando hablamos de reinventarse lo hacemos desde la convencimiento de que para llegar al mismo sitio no hay que obsesionarse con seguir exactamente los mismos pasos.

La base, el estilo… incluso la táctica, son cuestiones que no deben ser tomadas como algo que encorsete los pasos hacia el futuro, sino como el punto inicial para un nuevo equipo que ilusione y pelee con los mejores. El Valencia Basket podrá estar limitado respecto a otros clubes de la Euroliga en cash, pero para nada en determinación para volver a demostrar que será la cancha –y no ‘don dinero’– quien dicte sentencia.




