Nacido en el barrio hispalense de San Jerónimo, este joven piloto sevillano de 19 años visita Futeros para contarnos que sigue soñando con alcanzar el Mundial de MotoGP. Por ahora, compite en el Campeonato de Moto3 Junior Italiano (CIV), pero en su día compartió pista con Pedro Acosta, José Antonio Rueda, Daniel Muñoz, David Muñoz…
El mundo del motociclismo también tiene su propio ‘barro’, porque no todo es MotoGP, grandes patrocinadores, circuitos de elite y botellas de champán. Cada uno intenta llegar a alcanzar el sueño de los Valentino Rossi o Marc Márquez a su manera, siguiendo su instinto y las oportunidades que le brinda el destino.
José Durán Girón es un joven piloto sevillano, nacido en el barrio de San Jerónimo que, el próximo mes de octubre, cumplirá 20 años. Actualmente compite en el Campeonato de Moto3 Junior Italiano (CIV), con el número 57, soñando con alcanzar, algún día, la categoría reina. Le faltan dos escalones, si bien uno de ellos podría ser el definitivo.
Su padre le traspasó la pasión por las motos, a su madre le cuesta hasta acompañarle a entrenar porque el sufrimiento es mayor que el placer de verle feliz sobre dos ruedas. Ya ha rozado la amputación de dos dedos incluso, pero no piensa parar hasta conseguir el sueño que otros que compartieron pista con él en su día, como Pedro Acosta o José Antonio Rueda, ya han conseguido.
Y para contarnos cómo está forjando su camino, ha venido a Futeros y ha repasado todo lo vivido hasta ahora encima de la moto, lo bueno pero también lo malo.
– Lo primero, me comentabas fuera de cámara que has compartido pista con algunos que ya están entre los grandes. ¿Cómo les recuerdas?
Sí, con Pedro Acosta, con José Antonio Rueda, con Daniel Muñoz, David Muñoz… He compartido pistas con ellos desde que éramos niños y la verdad es que me siento orgulloso de haber estado con pilotos de la élite.
– ¿Son ellos tus principales referentes o tienes alguno en concreto?
La verdad es que mi referente desde chico siempre ha sido Valentino Rossi, porque a mi padre siempre siempre le ha gustado ese piloto, por cómo traza, lo fino que es y las locuras que hace en la pista. Pero sí que es verdad que tomo más como referente a un piloto de mi edad, que es David Alonso. Es mi referente porque me encanta cómo trabaja ese niño a la hora de estar fuera de pista. Es un niño que pregunta a todos los pilotos, es una esponja. Siempre intenta absorber mayor conocimiento y luego, a la vista está, lo aplica mucho en la pista.

– A día de hoy, ¿podrías competir con todos ellos si te dieran la misma moto?
Siendo honesto y sincero, me veo con capacidad de llegar a competir a su mismo nivel el día de mañana. Pero sí que hay un pequeño tramo todavía para alcanzarles. José Antonio Rueda también empezó en Moto3 Junior del CIV, donde estoy yo, pero cuando él empezó ahí, le llegó también la oportunidad de competir en el campeonato de la Red Bull Rookies Cup. Ese campeonato es ya la elite de los campeonatos pequeños para ya dar el salto al mundial.
– ¿Por qué decidiste competir en Italia y no en España?
Sinceramente, porque como mi ídolo y mi referente desde pequeño es Valentino Rossi, cuando me salió la oportunidad de competir en el campeonato italiano, quise darle prioridad porque me gusta muchísimo cómo son los trazados de Italia.

– ¿Dónde hay más oportunidades de que te vea quien te tiene que ver, en España o Italia?
Mis sensaciones de competir aquí en España y en Italia han sido diferentes. En España te entiendes con todo el mundo, sabes ya más o menos cómo son los trazados y el mundillo aquí en España se mueve con más facilidad. Pero sí que es verdad que hay más oportunidades en Italia ya que allí están los sitios más emblemáticos del motociclismo, como por ejemplo el circuito de Mugello, el circuito de Misano.
– Y cuando no estás en Italia, ¿por dónde sueles entrenar?
Desde pequeño hasta hace dos o tres años me movía por Alcalá del Río, que fue donde comenzó todo. Pero es un trazado que ya no concuerda del todo con lo que queremos a nivel profesional y a nivel de pilotaje. Entonces, mi profesor decidió cambiarnos de circuito y ahora nos movemos por el circuito de Sanlúcar de Barrameda, el KR24.
– Desde los 8 años compitiendo, ¿Cuál ha sido tu mayor logro y cuál tu mayor decepción?
Voy a empezar por mi mayor decepción. Fue cuando me quisieron dar la oportunidad en el Campeonato Italiano haciendo unos test, pero me lesioné de gravedad. Casi pierdo dos dedos de una mano, porque fue bastante dura la caída. Y la verdad que a nivel psicológico me marcó mucho. Y mi mayor logro fue empezar a competir en el campeonato en el que estoy actualmente y correr en los circuitos de los más emblemáticos del Mundial, que eso para mí ya es un logro.

– Hablando de lesiones… ¿Alguna caída te ha hecho replantearte tu vocación?
La verdad que esa opción nunca se me ha pasado por la cabeza. Aunque haya pasado momentos duros, nunca me lo he planteado porque, como ya te digo, los pilotos cuando empezamos desde chicos, a día de hoy, cuando somos adolescentes, no es como por ejemplo un adulto, no le vemos el miedo al riesgo, al decir aquí me puede pasar algo bastante grave y puedo acabar mal. La verdad que es eso, no le vemos el riesgo y sinceramente, gracias a Dios, nunca he tenido lesiones tan fuertes. Yo me he frustrado con lesiones que me han marcado por el tiempo que tenía que estar parado, pero nunca se me ha venido la opción de decir me voy a retirar.
– De las caídas y las lesiones también se aprenden…
Sí, por ejemplo cuando me partí las rodillas haciendo motocross. Estuve tres meses de recuperación y otros dos o tres meses de rehabilitación y cuando empecé a hacer la rehabilitación yo empecé a notar como que algo iba mal en las rodillas y fui al hospital y me dijeron, «José, deberías ir con más calma y recuperarte lo mejor posible, tienes que hacerlo con más calma». Y desde entonces me respeto todos los plazos.
– Y tu familia, ¿Cómo lo lleva?, ¿Quién sufre más?
Sufren los dos, pero mi padre lo lleva mejor. Con el que siempre he ido a entrenar es con mi padre y tanto los peores momentos como los mejores los he vivido con él. Mi madre lo lleva mucho peor porque como sufre una madre, no sufre nadie. Siempre que voy a una competición o a un entreno hablo con ella y le digo que viene a verme. Y siempre me dice lo mismo: «Ya hijo, pero es que sufro mucho cuando te veo».

– Habrán hecho mucho sacrificio para que llegues hasta aquí, ¿no?
Muchísimo. Mi padre trabaja de lunes a viernes y el horario que tenemos es apretado porque nosotros los entrenos los hacemos siempre de 17:00 a 20:00. Mi padre sale a las tres de trabajar y muchas veces hemos cogido las cosas y nos hemos ido al circuito sin comer. Para mí no es sacrificio lo único que quieres siempre es estar en lo alto de la moto, pero para quien te acompaña sí.
– Y la parte económica también será dura, imagino. ¿Cuánto puede costar una moto como con la que compites?
La parte económica es bastante dura y más para gente humilde y trabajadora. Más o menos pueden rondar entre los 60.000 y los 70.000 euros. Una moto Promo 3, una Moto 4 pueden rondar esos precios. Y las reparaciones si tienes equipo las costea el equipo y si no tú. Y un arreglo gordo de la moto puede rondar los 15.000 o 20.000 euros. Por ejemplo, el dashboard que es donde los pilotos vemos el tiempo por vuelta, la temperatura de la moto, el tiempo que llevamos en pista, etc, ese tipo de dispositivos de la moto son pequeñas cosas pero son las más costosas.

– Y ahora mismo sí tienes patrocinador, ¿no?
Sí, mi patrocinador es el equipo Phantom.
– ¿Y cómo te conocieron? ¿Cómo ocurrió esa llamada?
La recordaré toda la vida porque fue mediante la ayuda de un compañero que me insistía en correr en Italia y siempre le decía que no podía permitírmelo, porque correr en un campeonato, mínimo Moto4, te puede costar por temporada entre 60.000 y 120.000 mil euros. Y ese mismo compañero me dijo, «yo tengo un contacto del equipo en el que yo competía y te puedo ayudar. Si quieres te puedo dar el número y contactas con él y ya vais viendo cómo podéis organizaros para que te vea». Y así fue. Le llamé, le dije quién era, me hizo unos tests y cuando me vio contactó con el dueño del equipo para que me hicieron ellos también otros tests. Fuimos al circuito de Misano y cuando hice los tests con él, el jefe del equipo vio algo en mí y me dijo: «Tengo este campeonato, ¿te interesa?» Y le dije que sí, por supuesto, correr en esos circuitos era mi sueño desde niño. Y así empezó todo.





