Los hombres de Edin Terzic en el Athletic Club

Los hombres de Edin Terzic en el Athletic Club

El alemán aterrizará en el Athletic Club acompañado de su fiel cuerpo técnico, dónde destacan las figuras de Sebastian Geppert y Florian Wangler, que engrandecieron el trabajo del germano en el Borussia Dortmund

El Athletic Club, tras una temporada para olvidar, busca redimirse del pasado y mirar hacia un futuro brillante en el que Europa juega un papel fundamental. Los vascos buscan dar un aire nuevo al club, pero sin perder la idiosincrasia de la identidad que tan característico hace a este equipo. Peinando Europa en busca de un nuevo entrenador que sustituya a Ernesto Valverde, la directiva rojiblanca puso su foco en el Borussia Dortmund. El cuadro alemán se ha convertido en una de las grandes potencias del fútbol alemán gracias a su peculiar forma de trabajar. Los rojiblancos han visto potencial en su labor y quieren acercarse, a su manera, a un proyecto que formó a muchos de los que hoy son los mejores jugadores del panorama europeo. Para ello, la figura de Edin Terzic es imprescindible, pero más que el propio entrenador, el el equipo que lo acompaña es la clave por la que el cuadro de San Mamés se ha decantado por la opción del germano.

En el fútbol moderno, los grandes proyectos no se sostienen únicamente sobre la figura del entrenador principal. Detrás de cada idea táctica, cada explosión de un talento joven y cada dinámica competitiva existe una red de especialistas que moldean el día a día de los equipos. En el Borussia Dortmund de Edin Terzić, dos de esos nombres fueron Sebastian Geppert y Florian Wangler.

Lejos del foco y la exposición mediática reservada a las estrellas o a los entrenadores principales, ambos construyeron una reputación sólida dentro de uno de los entornos más prestigiosos de Europa, algo que el Athletic Club quiere emular en Lezama. Uno desde el desarrollo táctico y la formación de cantera; el otro desde la preparación física y la optimización del rendimiento a través del entrenamiento. Dos perfiles distintos, pero complementarios, que encajaron en una estructura obsesionada con el crecimiento de jóvenes futbolistas.

Ahora, verlos de nuevo vinculados al Athletic Club abre una pregunta inevitable: ¿Qué podrían aportar al cuadro de San Mamés dos técnicos formados en la cultura competitiva del Dortmund?

Sebastian Geppert, detección de talentos precoces al servicio del Athletic

El Borussia Dortmund ha convertido la detección y desarrollo de talento en una de sus grandes señas de identidad. Desde Jadon Sancho hasta Jude Bellingham, pasando por Erling Haaland o Youssoufa Moukoko, el club germano ha demostrado una capacidad extraordinaria para acelerar procesos de crecimiento en talentos precoces. Este método de trabajo ha convertido al Dortmund en uno de los grandes equipos del panorama europeo.

En ese contexto aparece la figura de Sebastian Geppert. Formado en la estructura de cantera del Dortmund, su trabajo estuvo estrechamente ligado al desarrollo de jóvenes jugadores y a la conexión entre las categorías inferiores y el primer equipo, un perfil buscado y necesitado en un Athletic Club que basa su proyecto en desarrollar y sacar el máximo partido a Lezama.

Geppert dirigió al equipo sub-17 del club alemán y, posteriormente, pasó a formar parte del cuerpo técnico de Edin Terzić en 2022. Su figura ganó relevancia especialmente por su relación con Moukoko, uno de los talentos más mediáticos surgidos en la academia alemana en la última década. Futeros ha podido acceder a las hemerotecas de los medios alemanes en lo que Geppert ha concedido alguna entrevista, hablando, especialmente, del joven Moukoko. En una charla con el medio Spox, Geppert definió al delantero con una frase reveladora: «Ese chico es una locura«. Pero lo más interesante no fue el elogio futbolístico al talento del joven atacante, sino cómo describió la relación humana con el jugador. Según explicó, hablaron «más de otras cosas que de fútbol». Una declaración que retrata una filosofía muy concreta que tanto Borussia Dortmund como Athletic Club comparten: el talento se desarrolla desde la cercanía personal, tan importante como la táctica.

Ese enfoque encaja plenamente con la cultura del Athletic Club, donde el acompañamiento emocional de los jóvenes es casi tan importante como su rendimiento deportivo. En el conjunto vasco siempre han defendido que, más que un equipo, son una familia. Sin tener que remontarnos mucho en el tiempo, el Athletic Club dejó clara esta postura en la consecución de la Copa del Rey en el año 2024. La crónica publicada por el club rojiblanco recoge que «cuando decimos que somos una familia, no son palabras vacías».

Es por ello que Sebastian Geppert será una figura clave en el nuevo proyecto del Athletic Club. El alemán cuenta con la confianza plena de Terzic, que aterrizará en Bilbao con la intención de potenciar el talento joven que posee el equipo vasco ante una filosofía que limita un específico mercado de fichajes. El nombre de Geppert será especialmente importante para figuras como Nico Williams, Maroan Sannadi, Selton Sánchez o Jauregizar, jugadores que son el presente y futuro de la entidad vasca, además de los ‘cachorros, que vienen empujando fuerte en Lezama y que ya rugen con fuerza.

Florian Wangler, la clave del éxito de Terzic en el Borussia Dortmund

Pero el talento, sin trabajo físico, no llega a ningún lado. Si Geppert representaba la conexión táctica y formativa, Florian Wangler ocupaba otro rol esencial: la preparación física. Mucho menos expuesto mediáticamente que Edin Terzic, Wangler trabajó como preparador físico dentro de la estructura técnica del Dortmund, ejerciendo como mano derecha del entrenador alemán. Aunque apenas existen entrevistas públicas sobre él, su perfil y su trabajo dejan entrever que encaja en una tendencia cada vez más determinante en el fútbol europeo: cuerpos técnicos extremadamente especializados donde el rendimiento físico se convierte en un beneficio a la hora de competir.

En el Dortmund, un club que históricamente ha apostado por ritmos altos, transiciones agresivas y presión constante, la figura del preparador físico adquiere un valor estratégico enorme. Estas características las comparte el equipo alemán con el Athletic Club, que se ha caracterizado por ser un equipo especialmente físico. La Champions League alcanzada por el equipo alemán en la temporada 2023-24 no se explica únicamente desde el talento individual. También desde una estructura física capaz de sostener esfuerzos de máxima intensidad durante meses y que dieron resultados en una temporada dónde el cuadro alemán se quedó con la miel en los labios. Wangler no solo formó parte de ese engranaje, si no que fue el gran responsable de mantener enchufados y físicamente preparados a los futbolistas del cuadro amarillo.

Esta temporada, en el Athletic Club, la preparación física ha sido uno de los temas más discutidos en el cuadro vasco, siendo Luis Prieto el centro de las críticas. La multitud de lesiones y la presencia en la Champions League condicionó un rendimiento muy pobre de una plantilla que ha llegado asfixiada al tramo final de temporada. En el fútbol actual, los preparadores físicos ya no son simples responsables de cargas de trabajo. Participan en prevención de lesiones, control de fatiga y análisis de datos, algo que ha brillado por su ausencia en esta última campaña de Ernesto Valverde al frente del equipo.

La influencia de Wangler en el juego del equipo es clave y constantes, algo que puede resultar especialmente relevante en un contexto como el Athletic Club, que tratará de sacar partido a los planes del preparador físico alemán.

La influencia de los hombres de Terzic en el Athletic Club

La posible influencia de Geppert y Wangler en el Athletic Club resulta interesante porque existe un parecido evidente entre Borussia Dortmund y Athletic Club: ambos viven condicionados y entregados a una identidad muy fuerte. El club alemán, como hemos señalado, necesita producir talento joven para competir económicamente con gigantes europeos, especialmente con el Bayern Múnich en la Bundesliga. El Athletic, por su filosofía de jugadores nacidos o formados en Euskal Herria, también depende de forma estructural del desarrollo interno. Por eso la experiencia de Geppert podría resultar especialmente valiosa e interesante para el Athletic. Su trabajo en la transición entre cantera y élite encaja con una de las obsesiones históricas de Lezama: convertir talento joven en futbolistas preparados para competir en Primera División.

Además, el Athletic lleva años intentando consolidar una presión alta más agresiva y un modelo físico más intenso. Ahí aparece la influencia de Wangler. La Bundesliga ha sido durante años uno de los campeonatos más avanzados en preparación física aplicada al juego, con la que se ha equiparado a LaLiga en los últimos años, jugándose la plaza extra que otorga la UEFA para la Champions League. Equipos como el Dortmund han convertido la intensidad en una seña de identidad competitiva. Importar parte de esa cultura podría elevar todavía más el rendimiento físico del Athletic Club.

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