La franquicia de Texas ha apurado los plazos con su gran estrella, pero finalmente se ha visto obligada a viajar a Los Ángeles sin esta por el esguince de tobillo que aún padece
Los Houston Rockets han tirado de calma, de tratamientos, incluso de fe, pero finalmente las opciones se han agotado para tener en el quinto partido de la serie contra los Lakers a Kevin Durant. Pese a que los de Texas tienen ante sí el enorme reto de batir a los californianos a domicilio para evitar la eliminación, la realidad del estado físico de su estrella se ha impuesto de manera cruel.
Y decimos cruel porque KD ha firmado una excelente temporada regular –disputando hasta 78 partidos y siendo el segundo de la NBA con más minutos en pista– que puede quedar por completo en el olvido ante unos playoffs que están siendo para olvidar y que nos recuerda que incluso en el deporte de élite la suerte juega un papel muy importante.
El esguince que ha frenado a Kevin Durant
El MVP de 2014 solo ha podido jugar un partido de la eliminatoria de primera ronda. Tras recuperarse de una contusión en la rodilla que le dejó fuera de juego en el Game 1, saltó a la cancha en el segundo para dar a los suyos el necesario impulso para la remontada. No solo perdió aquel partido, sino que sufrió un esguince en el tobillo izquierdo que desde entonces no le ha permitido entrenar ni jugar y que también hace que los Rockets le aparten del choque de esta próxima madrugada.
Según informa ESPN, Durant no participó en el entrenamiento del martes antes de que la plantilla partiese a Los Ángeles. Sin embargo, sí se le vio corriendo en una cinta antigravedad mientras el equipo finalizaba su jornada de trabajo antes de dirigirse al aeropuerto.
¿Hay esperanza para Kevin Durant?
Como suele decirse, es lo último que se pierde. Nadie contaba con los Rockets ganando el cuarto partido y tampoco lo hacen respecto al quinto, pero lo que es indudable es que tienen jugadores que por talento pueden dar la sorpresa y forzar el regreso a Houston. Cuestión diferente es que ese nuevo match ball sea el del regreso de Durántula, algo que está muy por ver.
Está siendo un modo feo de cerrar su primer curso con los de Texas. Cuando Durant fue traspasado en verano a Houston se dio por hecho que el equipo estaba preparado para pelear por el anillo. Luego, el recorrido durante la regular season bajó las expectativas, pero siempre quedaba esa posibilidad de ver al quinto máximo anotador en la historia de la NBA liderando a unos jóvenes Rockets hacia la gloria. Hoy parece imposible.




