Un ninguno, el ‘Pupas’ y las anchas espaldas de los Manueles (Pellegrini y Fajardo)

Un ninguno, el ‘Pupas’ y las anchas espaldas de los Manueles (Pellegrini y Fajardo)

Sin fútbol, sin fortuna, sin alma… El Betis naufraga por enésima vez en la Europa League, tropezando en lo más llano y poniendo a su entrenador (y a su director deportivo) a los pies de los caballos

El Real Betis en Europa es, por mucho que duela a los que sienten en verdiblanco, un ninguno, como diría el querido y recordado Javier Mérida. La final de la Conference League del curso pasado, con remontada del Chelsea al gol tempranero de Ez Abde para ganar por 1-4, supone desgraciadamente la excepción que cumple la regla. O aún peor: como verbalizó Manuel Pellegrini, quizás ese nuevo tercer torneo, con clubes semi desconocidos y estadios muy random, sea el que mejor se adapta a las posibilidades heliopolitanas.

Con el ‘Ingeniero‘ a los mandos, llegó lo más lejos posible en su única presencia de verdad en la UECL, cayendo siempre relativamente pronto en Europa League: en octavos contra el Eintracht de Frankfurt en la 21/22 (al filo de los penaltis y en casa del futuro campeón, como le gusta recordar al chileno) y el Manchester United en la 22/23, así como en fase de grupos en la 23/24, para terminar guardando el pasaporte en la ronda ‘play off’ de la Conference ese mismo ejercicio ante el Dinamo de Zagreb. Lo dicho: un ninguno y el Pupas‘, quitándole el mote al Atlético de Madrid.

Como ejemplo, la lesión mutua de Sofyan Amrabat (volvió hace un mes contra el Panathinaikos tras forzar en la Copa de África) e Isco Alarcón (aún no ha vuelto a jugar casi cinco meses más tarde) en los albores del Betis-Utrecht de noviembre del año pasado, a las puertas de El Gran Derbi del Ramón Sánchez-Pizjuán. Dos artroscopias mediante, media columna vertebral fuera durante medio curso. Ante el Braga, choque surrealista de nuevo entre Marc Bartra y Diego Llorente. El árbitro no detiene el partido y del posible 3-0, anulado por fuera de juego, a un injusto 2-1 antes del descanso que reavivó los ‘fantasmas’ y pudo ser el punto de inflexión.

Casi toda la temporada a la basura: una vía y media hacia la Champions, out

Perder contra el Sporting de Braga, que el RC Celta se quedara fuera contra el Friburgo cayendo también en la vuelta de cuartos en Balaídos, la remontada postrera en Champions League del Bayern al Real Madrid, que el Rayo Vallecano sufriera en Atenas para forzar el pase a ‘semis’ con un 3-1 en contra… Prácticamente todo lo que podía ir mal lo fue entre el miércoles y el jueves de esta semana. Al menos, el Estrasburgo remontó y goleó al Mainz en la UECL, pero el premio de UCL para el quinto de España pende de un hilo. Por mucho que le pese, deberá ser más del Braga que nunca en su próxima eliminatoria, como del PSG y del Atlético en la final de la Copa del Rey para que, al menos, hasta el sexto sea de UEL. Y basta ya de tropiezos ligueros, porque el menos malo entre béticos y vigueses se llevará el premio gordo.

Culpas repartidas: Pellegrini no mienta la ‘bicha’

No quiso usar la palabra fracaso un Manuel Pellegrini que emuló a los peores políticos, los que eluden términos como crisis o recesión para que el sinónimo suene menos duro. Pero es un fiasco en toda regla que, tras un 1-1 en la ida y un 2-0 en 36 minutos largos de la vuelta, acabes perdiendo 2-4. Porque transitaba el Real Betis por el lado más sencillo del cuadro de la Europa League, porque lo tenía todo a favor para plantarse en otra final…

En su debe, que volviera a elegir a un portero porque le tocaba, no al que estaba mejor, como en el 0-5 de cuartos de la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid. Entonces fue Adrián; contra el Braga, un par de cantadas de Pau López. Y Álvaro Valles venía de lucirse en Pamplona. No sólo eso, porque, como en el derbi de la segunda vuelta, ir de más a menos es ya una constante. Mala gestión de los cambios, que pocas veces mejoraron el once, del vestuario en general. El equipo hace tiempo que da bandazos y no sabe a lo que juega.

Para Fajardo también hay reproches

La primera parte este jueves de Álvaro Fidalgo fue notable, pero, a la hora de la verdad, el ovetense se hundió en la segunda como el resto del equipo. Hasta la fecha, el único fichaje invernal deja más sombras que luces, si bien la coartada para el director deportivo es que contratar a un mediocentro y no un delantero fue pactado con Manuel Pellegrini. No convencer a Bakambu, Ricardo Rodríguez o el ‘Chimy‘, fichajes suyos, para que se vayan de nueva vez sí es culpa de Manu Fajardo, que debe rendir cuentas. Porque también gastó en verano casi 13 millones en un Deossa catastrófico, ocho millones en un Roro Riquelme que es reserva del reserva y 6,5 en un Petit que era suplente en el Mirandés y lo sigue siendo en el Granada.

Un futuro incierto para el banquillo bético

Aunque renovó recientemente hasta el 30 de junio de 2027, muchos son los que dudan de que Manuel Pellegrini, aunque logre clasificar finalmente al Real Betis para competiciones europeas por sexta campaña consecutiva, un hito sin precedentes en la centenaria historia de la entidad. En la última entrega de ‘La Prórroga de Futeros’ especulábamos con el fracaso que supondría no ser quinto o no pasar de ronda ante el Braga y, aunque quien esto firma daba por hecho la presencia del chileno la temporada que viene en el banquillo verdiblanco sin un pacto mutuo para marcharse por la puerta grande, ya no lo tiene tan claro. Sobre todo, si el fiasco es total y no hay ni billete europeo.

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