Sergio Carreira y Marcos Alonso analizaron la derrota contra el Oviedo y apelaron a la épica del celtismo en el partido contra el Friburgo
El golpe fue duro. Demasiado. El Celta de Vigo firmó ante el Real Oviedo uno de esos partidos que duelen más por la forma que por el resultado. Derrota contundente en Balaídos, mala imagen y dudas en el peor momento posible. Pero en Vigo hay algo que no se negocia: cuando todo se pone cuesta arriba, aparece el orgullo.
Todo pasa por Europa
El equipo de Claudio Giráldez tiene ante sí el desafío mayúsculo de intentar levantar un 3-0 frente al SC Friburgo en los cuartos de final de la Europa League. Una misión que, en frío, podría parecer imposible, pero el celtismo no entiende de lógica cuando huele a noche grande.
Sergio Carreira fue uno de los protagonistas involuntarios del tropiezo ante el Oviedo. El canterano falló en la acción del 0-1, un error que marcó el inicio de una tarde para olvidar. Aun así, dio la cara tras el partido, sin esconderse. «Valoración negativa. Creo que fueron muy efectivos en los tres goles. Nosotros no jugamos mal con el balón, pero ellos aprovecharon muy bien sus oportunidades. Con un bloque bajo hicieron un gran partido y se llevaron los tres puntos, por desgracia», reconoció.
El lateral no quiso buscar excusas, pero tampoco perder el foco. Porque el calendario no da tregua y el jueves espera una de esas noches que definen temporadas. «Lo positivo es que mañana ya tenemos que cambiar el chip y pensar en Europa. Valoraremos más adelante lo que hicimos hoy de cara al próximo partido de Liga, pero ahora toca estar totalmente enfocados, conscientes de que hoy cometimos errores y que tenemos que corregirlos el jueves si queremos estar más cerca de la épica».
Buscarán el milagro
Si algo tiene claro el vestuario es que Balaídos tiene que jugar su partido. «El mensaje que quiero transmitir es que estoy muy agradecido por el apoyo de la afición. Les pido que sean pacientes, porque aunque ha sido una semana complicada, estamos en una buena situación. Y animo a que el jueves el estadio se convierta en una caldera para arrancar el nuevo Celta de aquí hasta el final de la temporada», lanzó Carreira.
Marcos Alonso: autocrítica y orgullo
En esa misma línea se expresó Marcos Alonso, una de las voces con más experiencia dentro del vestuario. El central no esquivó responsabilidades y señaló directamente a la fragilidad defensiva como uno de los grandes problemas del equipo.
«Al igual que en el último partido, creo que nos ha faltado un poco de contundencia atrás, un poco de intensidad, de estar más vivos en las segundas jugadas y en los duelos. Hay que aprender de los errores y reaccionar lo antes posible», explicó con sinceridad.

Si algo quiso dejar claro es que no hay tiempo para lamentaciones. El pasado no juega el jueves. «Limpiar de la semana que venimos y concentrarnos en mejorar y hacer un buen partido el jueves», afirmó, apelando a un cambio inmediato de mentalidad.
Y, como su compañero Carreira, también quiso poner en valor a la afición. «Después de los últimos dos partidos, tiene mucho mérito el apoyo que nos ha brindado la afición al terminar el partido de hoy. Así que, aunque sea por ellos, toca levantarse y el jueves salir con todo».





